Tres rutas para correr por Barcelona

Gràcia, Poblenou y Vallvidrera. Os proponemos tres recorridos originales y de diferente dificultad para poneros en forma

Chicas, chicos, se ha terminado el sufrimiento. Si sois madrugadores, ya no hace falta que os abriguéis con más capas que una cebolla para salir a correr a primera hora. A partir de ahora, el calor del sol os recibirá con los brazos abiertos en cuanto las zapatillas se asomen a la calle. Aprovechadlo para ampliar el radio de acción. Subir a la montaña no da tanta pereza, ¿verdad? Pues que tampoco os de aventuraros por otros barrios. Al fin y al cabo, una de las gracias de correr por la ciudad -solos o en compañía- es observarla y conocerla. Cada vez hay más opciones para hacerlo, como 360º Running Barcelona una asociación de barceloneses que organiza 'running tours' alejados de los circuitos turísticos típicos.

Los vecinos de Gràcia está muy orgullosos de su barrio, y no es de extrañar: pocas cosas se le pueden reprochar a la Vila. Pero una de las que falla es la dificultad para poder correr por sus calles de forma placentera. Entre la aglomeración de gente, las aceras estrechas y el tráfico cargado, es complicado encontrar una buena ruta. Es por eso que, a menudo, la gente del barrio baja a Barcelona -el argot local es eterno- o sube hacia la montaña para hacer un buen entrenamiento. De todas formas, con un poco de esfuerzo también es posible correr con gracia. Concretamente, por sus plazas. Cuando hablamos de esfuerzo, claro, no es por la dificultad del terreno, mayormente plano, sino porque os tendréis que levantar bastante pronto para poder circular sin demasiadas interrupciones -y, aún y así, cruzad los dedos-.

En esta ruta, pasaréis por once plazas, desde la fachada del Ayuntamiento hasta Lesseps, recorriendo la historia del barrio, empezando por su pasado industrial con la chimenea de la plaza del Poble Romaní. Podréis saludar a la Colometa en la plaza del Diamant o a los Lluïsos en la del Nord. Un recorrido para hacerlo tantas veces como queráis, añadiéndole cambios de cosecha propia.

Recorrido: 3,32 kilómetros. Desnivel positivo: 36 metros. Nivel: fácil.

Si esta semana ya habéis ido muchas veces a la Carretera de les Aigües, ¿qué tal cambiarlo por la Torre de les Aigües? De Aguas de Barcelona, claro. A los pies de la torre Agbar podéis empezar una ruta de esas que sólo conocen los vecinos de la zona de Sant Martí de Provençals. El Poblenou esconde mil y un detalles, desde la tecnología del 22@ hasta el arte de la Fundació Vila Casas o el MediaTic, uno de los edificios que convierte Barcelona es una 'smart city'.

En días cálidos, aprovechad la sombra central de la Rambla del Poblenou y, en cambio, no os recreéis demasiado en el Fórum, ya que hay días en los que encima -y debajo- de las placas solares se pueden freír huevos. Subid por la Diagonal -aquí os acompañarán muchos más 'runners' para hacerlo más fácil- de camino hacia las Glòries.

Recorrido: 7,1 kilómetros. Desnivel positivo: 27 metros. Nivel: medio.

Sí, somos unos pesados y también os haremos pasar por la Carretera de les Aigües. Qué típico. Pero sólo un poco, y por el lado menos transitado, el de Esplugues. Lo hacemos para que podáis empezar la ruta desde la parada de Peu del Funicular y la mala leche por el precio del billete del ferrocarril os empuje con más fuerza. Pasaréis por caminos poco transitados hasta el pie de la Torre de Collserola -literalmente: podréis tocar los cables de soporte- y entrar en Sant Cugat, cerca de la Font de la Budellera antes de acabar en el Mas Sauró, uno de los barrios menos conocidos de Barcelona. Antes de llegar al pantano, intentad descubrir entre el vecindario a alguno de los protagonistas de las fotografías de Àlex Llovet, a.k.a Profesor Manso de los Pinker Tones.

Recorrido: 9,08 kilómetros. Desnivel positivo: 375 metros. Nivel: medio-alto.

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