

Los vecinos de Gràcia están muy orgullosos de su barrio, y no es de extrañar: pocas cosas se le pueden reprochar a la Vila. Pero una de las que falla es la dificultad para poder correr por sus calles de forma placentera. Entre la aglomeración de gente, las aceras estrechas y el tráfico cargado, es complicado encontrar una buena ruta. Es por eso que, a menudo, la gente del barrio baja a Barcelona -el argot local es eterno- o sube hacia la montaña para hacer un buen entrenamiento. De todas formas, con un poco de esfuerzo también es posible correr con gracia. Concretamente, por sus plazas. Cuando hablamos de esfuerzo, claro, no es por la dificultad del terreno, mayormente plano, sino porque os tendréis que levantar bastante pronto para poder circular sin demasiadas interrupciones -y, aún y así, cruzad los dedos-.
En esta ruta, pasaréis por once plazas, desde la fachada del Ayuntamiento hasta Lesseps, recorriendo la historia del barrio, empezando por su pasado industrial con la chimenea de la plaza del Poble Romaní. Podréis saludar a la Colometa en la plaza del Diamant o a los Lluïsos en la del Nord. Un recorrido para hacerlo tantas veces como queráis, añadiéndole cambios de cosecha propia.
Recorrido: 3,32 kilómetros. Desnivel positivo: 36 metros. Nivel: fácil.




