15 prostitutas míticas del cine

De Anna Magnani a Sasha Grey, pasando por Liz Taylor y Catherine Deneuve

El estreno de la última película de François Ozon, una preciosidad que se llama 'Joven y bonita', nos ha calado hondo. Es la historia de una adolescente de buena familia que, a pesar de ser una persona de posibles, decide dedicarse a la prostitución. ¿Por qué lo hace? Es una incógnita. Vedla, e intentad extraer vuestra conclusiones. Nosotros, consternados, en vez de empezar una larga cadena especulativa sobre sus razones hemos preferido hacer un repaso de las quince prostitutas más famosas de la historia del cine.

1

Belle de jour

Es aquella salvajada, obra del maestro Buñuel, en la que Catherine Deneuve decidía combatir el aburrimiento que producía la monótona vida de ama de casa yendo a hacer horas a un burdel. Deneuve, muy mosquita muerta, se prestaba a todo tipo de parafilias: hacerse la muerta dentro de un ataúd, dejarse bañar con excrementos animales y someterse a la lengua afilada de un hombre con dentadura de metal. En fin, cada uno es libre de escoger cómo ocupa el tiempo libre.

2

Irma la dulce

Shirley McLaine, vestida de verde botella y con una peluca negra que debía acumular polvo por todas partes, hacía esquinas en Les Haylles, atendiendo a los mozos de carga del mercado, los policías que hacían la ronda de madrugada y algún marinero majo que aprovechaba su día en el puerto para enseñar a las cortesanas que llevaba la cara de Brigitte Bardot tatuada en el pecho. El perrito blanco con el lacito en la cabeza la hacía inconfundible.

3

Taxi Driver

En 1976, Jodie Foster rodaba a las órdenes de Alan Parker aquella locura que se llamaba 'Bugsy Malone, el nieto de Al Capone', sobre unos niños que jugaban a ser mafiosos y se vestían de Chicago, años 20, como si estuvieran en plena rúa de Carnaval. El mismo año, el 76, interpretó a la prostituta adolescente de 'Taxi driver', con los inconfundibles 'shorts' rosas, la camiseta de flores y la pamela.

4

Mamma Roma

Esta se llama Anna Magnani. Lleva tacones altos, el pelo como una escoba y esa furia neorrealista que tenía en el cuerpo desde que la cosieron a balazos en plena calle en la 'Roma, ciudad abierta' de Rossellini. Pier Paolo Pasolini la convirtió en una prostituta de la periferia italiana que ejercía en un descampado donde no había más que escombros, basura y farolas. Recordadla, montada en una moto con la falda ceñida.

5

Vivre sa vie

¿Una puta que llora viendo 'La pasión de Juana De Arco' del maestro Dreyer en un cine de reposiciones? Esta extraña ocurrencia sólo podía ser idea de Jean-Luc Godard. Después del pistoletazo inaugural de la Nouvella Vague, 'Al final de la escapada', empezó a salir con Anna Karina –la que después sería su mujer, y Marianne de 'Pierrot le fou'– y juntos hicieron esta película.

6

L’Apollonide

Aquí está la casa de putas entera. ¡Y qué prostíbulo! Terciopelo, satén, perfumería fina, bañeras de champán e incluso un leopardo manso que de vez en cuando se detiene sobre la alfombra persa, arquea la espalda y bosteza. La paz de este templo del placer se acaba el día que aparece un misterioso con un cuchillo afilado. Pensad que el director es Bertrand Bonello, el de 'Tiresias'. No podía ser que no hubiera gato encerrado.

7

Vestida para matar

La de Brian de Palma tenía el cuerpo de Nancy Allen, y llevaba lencería negra, medias transparentes y ligueros, y los labios muy pintados de rojo. No lo pasaba muy bien. Estaba amenazada por una especie de Jack el Destripador, un Carl Boehm en 'Peeping Tom', un Barry Foster en 'Frenesí', que iba arriba y abajo con una navaja siempre afilada, dispuesto a cortarle el cuello a alguna pobre chica que estuviera haciendo la calle.

8

Una mujer marcada

Liz Taylor podía con todos, con esos ojos de color violeta, capaces de hipnotizar a cualquier hombre con el primer parpadeo, y la peca que se hizo pintar en el moflete izquierdo desde que en 'El padre de la novia' Spencer Tracy la acompañó, casta y pura, al altar. Pero, por alguna razón, siempre parecía tener problemas en la cama –mirad, por ejemplo, 'La gata sobre el tejado de zinc'–. Excepto en esta. Por la foto ya podréis deducir que en esta película hizo subir bastante la temperatura.

9

La diligencia

Los cuentos de Guy de Maupassant han inspirado muchas películas, desde 'Le plaisir' de Max Ophuls hasta el ya viejo conocido amigo Bonello. Pero quizá la más curiosa es esta variante del 'Bola de grasa' que dirigió John Ford en el 39: es el relato de una prostituta que viaja con diligencia convertido en un 'western'  con indios, cabalgatas y John Wayne haciendo de 'cowboy' indolente.

10

Atención a esa prostituta tan querida

Rainer Werner Fassbinder no era un cineasta con pelos en la lengua. Desde aquel marinero atractivo que se dejaba sodomizar una y otra vez en 'Querelle' hasta el travesti de 'Un año con trece lunas', hizo que se le cayera el monóculo a todo el puritanismo alemán de sus tiempos. En este repertorio no podía faltar una prostituta. Hanna Shygulla, su actriz preferida, se ocupó de enseñar carne.

11

The girlfriend experience

Sasha Grey no es la prostituta más afectuosa del mundo. Lo suyos no son los brazos en los que te dejarías caer buscando una dosis de amor a cualquier hora. Los suyos no son los labios que te llevarían a la perdición. Steven Soderbergh la convierte en una especie de muñeca hinchable que es como si no tuviera sangre en las venas. Dispuesta, eso sí, a colocarse en todas las posiciones necesarias, obedeciendo como un robot a las peticiones de sus clientes.

12

Desayuno con diamantes

Cobraba 50 dólares cada vez que iba al tocador. No es necesario decir que era un eufemismo para decir que se perfumaba, pintaba y engalanaba para recibir a cualquier pecaminoso con los bolsillos llenos que quisiera disfrutar un rato de su atractivo de animalillo salvaje. Holly Golightly es aquel personaje que Truman Capote llevaba cada mañana a comerse un brioche delante de los escaparates de Tiffany's, el mismo que Audrey Hepburn inmortalizó en el film de Blake Edwards.

13

El expreso de Shanghai

Es una de esas delicias que Josef von Sternberg hizo con su musa, la de la mandíbula cuadrada y las cejas finas. Marlene Dietrich, vaya. Aquí era una cortesana que viajaba envuelta con su abrigo de pieles y sus sombreros de plumas a bordo de un tren chino. Se hacía llamar Lily Shanghai, y parecía una mujer fatal, aunque en la intimidad sufría como una condenada. ¿No recordáis cómo temblaba? Es de esas criaturas que te encojen el corazón.

14

Las noches de Cabiria

Giulietta Masina era una de las favoritas de Fellini, porque tenía cara de 'clown' y si se ponía sabía hacer auténticas acrobacias. En 'La strada' la convirtió en comparsa de un circo ambulante en horas bajas. Su trabajo era presentar al maestro de ceremonias, gritando: "È arrivato Zampanò!". Si lo hacía mal se llevaba una buena paliza. En 'Las noches de Cabiria' era una mujer de mala vida, entregada a los deseos carnales de los más necesitados. ¿Una caída sórdida? Quizá, pero nunca perdió su encanto.

15

Leaving Las Vegas

Los peores antros de la ciudad del juego, moteles enmoquetados y enterrados en una nebulosa de humo, barras de bar con unos cuantos etílicos pidiendo la penúltima copa y, claro, calles de mala muerte donde las señoritas se levantaban la falda si veían pasta. Nicolas Cage es el Dant que recorre este infierno, después que Hollywood le haya pagado el último finiquito. Y Elisabeth Shue el alma cándida que lo acoge, y lo cuida, compartiendo con él el pan que gana haciendo la calle.



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