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Berlín-Alexanderplatz

Alfred Döblin

Por Abel Grau |
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Berlín-Alexanderplatz
BERLÍN-ALEXANDERPLATZ
Alfred Döblin
Trad. de Miguel Sáenz y otros
RBA
520 pág. 23 €

El novelista Alfred Döblin creó en 'Berlín-Alexanderplatz' un personaje descomunal: Franz Biberkopf, un peón violento y grosero, proxeneta ocasional, que sorprendentemente resulta ser bastante tonto. Después de cumplir condena por matar a su pareja, se hace un juramento: convertirse en un hombre honrado. Sólo quiere un trabajo y una vida respetable. Su gran obstáculo es la ciudad de Berlín. Döblin recrea la capital alemana de entreguerras como una metrópoli implacable. Los barrios obreros hierven con tabernas llenas de gente sin clase, estafadores, prostitutas, agitadores y bandas de ladrones, donde el ignorante  Biberkopf, rodeado de depredadores, se ve empujado de nuevo hacia la delincuencia. ¿Es posible que un criminal así se redima? La novela es la crónica de sus esfuerzos por conseguirlo. Pero la confianza es su perdición. Le toman el pelo, lo traicionan, incluso lo mutilan y le arrancan a su amante. La mala suerte se ceba con él. Coetánea de 'Ulises' y 'Manhattan Transfer', la novela comparte la épica cotidiana de Joyce y el asombro de Dos Passos ante la ciudad moderna. También comparte la técnica, que le da al relato una fuerza brutal. Döblin consigue un montaje narrativo -traducido con solvencia por Miguel Sáenz- que yuxtapone voces, canciones, anuncios, sucesos, informes médicos, y ominosas citas bíblicas. Un torrente deteriorado, polifónico y febril que describe con exactitud el trágico calvario de Franz Biberkopf, a la vez víctima y verdugo, un antihéroe eternamente en busca del perdón.


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