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Junot Díaz, con ritmo caribeño

El Pulitzer nos habla de su último libro, 'Así es como la pierdes'

Por Josep Lambies |
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Junot Díaz

Junot Díaz es un culo inquieto, como todo buen caribeño. Nada más llegar me ha dicho que si quiero me puedo sentar, pero que él se quedará de pie, porque las sillas le producen alergia. Además, así controla mejor la situación. También es un genio. Aquí nos enteramos cuando leímos su primera novela, 'La maravillosa vida breve de Óscar Wao'. Y debo decir que tiene un punto oscuro. Antes de empezar a hablar de los nueve relatos de 'Así es como la pierdes', me amenaza con lanzarme un mal de ojo, aprovechando la ventaja de altura. Para mí, sería un honor. Entre la gente que me ha maldecido a lo largo de la vida, todavía no hay ningún premio Pulitzer.

¿Crees en estas cosas?
Pues casi nada, 'man'. Soy un empirista, como mi madre. Ella era una señora como Dios manda, y no quería saber nada de mitos ni santitos. Pero mis abuelos creían mucho en todos estos bichos. En Óscar Wao puse esta mierda sobre la mesa. El 'nerd'  protagonista arrastraba la maldición del fuku.

Tu familia siempre ha sido una fuente de inspiración.
Hay un par de cuentos en 'Así es como la pierdes' dedicados a mi hermano mayor. Cuando yo era pequeño me daba miedo, pero miedo de verdad. Me quedaba en la cama y me decía: "este tipo me matará". Era muy violento. Después cogió cáncer, hizo una conversión religiosa y se reformó.

En tu primer libro de cuentos, 'Los boys', había una historia dedicada a tu padre.

Yo vengo de una familia loca, 'man', muy loca, y eso es lo que llevo en las tripas. Imagínate, mi padre era militar pro Trujillo, y cuando yo tenía seis años nos llevó a Nueva Jersey, cuando la comunidad dominicana aún no existía. ¿De dónde piensas que venía Óscar Wao?

Yo tenía entendido que era una respuesta a 'La fiesta del chivo'.

Claro, 'man'. La de Vargas Llosa es una gran novela, pero habla de nuestra dictadura como si fuera el Perú. Y yo, hijo de un fascista, me di cuenta que no había sabido captar la realidad. Quizás porque se había pasado de realista.

¿Cuál es la realidad de 'Así es como la pierdes'?

A través de este libro quería tener una conversación sobre la masculinidad. El hombre caribeño, como objeto superviril, se hace daño una y otra vez. Se considera que la intimidad del macho es para débiles y mariquitas, y tener sentimientos le está prohibido.

Quizás el relato más diferente es este que se llama 'Otra vida', otra vez. ¿Lo crees?
Cuando yo fui consciente de mi entorno en EEUU ya había negocios dominicanos, taxistas, y edificios. Pero mis padres fueron los padres fundadores de la comunidad. Quería dedicar unas páginas a todos los inmigrantes que llegaron en los años 70.

El choque de civilizaciones aparece en todos los relatos.
Es curioso, a mis hermanos el tema de la inmigración les deja indiferentes. Ven un anuncio o un documental en la tele y enseguida apagan. No quieren ni oír hablar. A mí me interesa.

¿Por qué escribes en inglés?
Culpa del colonialismo. En el Caribe fuimos víctimas de dos invasiones gringas, 'man'. Y yo además me eduqué en la escuela americana. Aprendí a escribir español de muy mayor.


ASÍ ES COMO LA PIERDES

Junot Díaz
Mondadori. 207 pág. 16,90 €

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