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Manuel Vilas
©Columna Villaroya

Manuel Vilas nos hace un regalo luminoso

El autor de 'Los inmortales' publica una novela con mucho sexo

Por Josep Lambies
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En las 'Novelas ejemplares', Miguel de Cervantes nos explicaba que el mito de las brujas voladoras venía de la afición que algunas mujeres de campo tenían a masturbarse con el palo de la escoba. A Manuel Vilas siempre le ha tirado la literatura cervantina. "Es el origen de la duda sobre la realidad", me dice. En 'Los inmortales' hizo una glosa iconoclasta y pasada de vueltas del Quijote, con cameos de ilustres personajes como Robespierre, el arcángel Gabriel, Elvis Presley y el rey Juan Carlos. Y en su último libro, 'El luminoso regalo', hay una pérfida bruja. Una rubia, por cierto. Se llama Ester, tiene tendencias sexuales diabólicas y obra con la ayuda de un psiquiatra que es la viva imagen de Lucifer.

El mal. Este es el tema de 'El luminoso regalo'. El mal y la lujuria. "No me extraña que a Lars von Trier le haya dado por hacer una película pornográfica -suelta Vilas-. El erotismo en estado puro es la grande asignatura pendiente de la cultura occidental". Lo que él entiende por "estado puro" puede ser una auténtica carnicería, un coito que va más allá de los órganos dispuestos para tal efecto y llega hasta los riñones, hígado, intestinos y otras regiones de la anatomía que nunca antes habían levantado la libido a un mortal. Por eso, saber que el gran referente de 'El luminoso regalo' es 'Cumbres borrascosas' produce, al menos, perplejidad. "No es tan extraño -corrige-. Heathcliff es un demonio malévolo y obsesivo que sobrevive sólo gracias al recuerdo de Catherine".

El protagonista no es la bruja Ester, sino su amante, Víctor Dylan, una especie de Michael Fassbender en 'Shame' adicto al sexo más corrosivo, con una terrible fijación por saber qué significado esconde el monolito de '2001. Una odisea en el espacio'. "Le puse Dylan porque me hizo gracia el título de la última novela de Vila-Matas, 'Aire de Dylan' -explica-. Y también porque Bob Dylan es uno de los símbolos de la revolución sexual de los 60. Me parece un apellido divertido y provocador". De hecho, como toda la novela, un adrenalítico artefacto que combina 'Las flores del mal' con 'The wicker man', Charlotte Gainsbourg, Emily Brontë y la idea del tiempo según San Agustín. Y los criados de 'La Celestina' saliendo en plena noche a comprar condones. Si Lacan levantara la cabeza, estaría muy orgulloso.

EL LUMINOSO REGALO
Manuel Vilas
Alfaguara
250 pág., 18,50 €
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