El Palacio del Marqués de Alella, también conocido como Casa Muñoz Ramonet, es un edificio modernista con detalles platerescos, construido entre 1912 y 1914 en Barcelona por el arquitecto Enric Sagnier. Julio Muñoz Ramonet donó la finca de la calle Muntaner 282, incluidos el jardín y el contenido completo —una extensa colección de arte— a una fundación que lleva su nombre y que tiene como finalidad la conservación y mantenimiento de estas instalaciones, así como su aprovechamiento útil y público.
¿Cuáles son los espacios de la Fundación Julio Muñoz Ramonet?
Esta finca, testimonio de la burguesía catalana, fue una de las pocas de principios del siglo XX que quedaron prácticamente intactas. La casa tiene una superficie de 2.100 metros cuadrados, divididos en cuatro plantas y una azotea, en la cual destacan dos torres. La fachada principal, la más ornamentada, contiene una triple arcada que se abre al jardín, bajo unos balcones de balaustres de piedra y un piso superior con galería de arcos de medio punto. El edificio está rodeado por un patio inglés, cerrado por verjas de hierro forjado. A pesar de la adición de un piso sobre el porche de entrada y del cerramiento de la galería, el edificio mantiene casi toda la estructura ideada por Sagnier.
Conocida también como la torre Inés Fabra, la torre con entrada por la calle Avenir fue construida para la hija del marqués. Tiene una superficie de más de 820 metros cuadrados y cuatro plantas, y evoca la arquitectura burguesa de los hôtels particuliers.
Los jardines de la Fundación Julio Muñoz Ramonet
Los jardines de la Fundación son un auténtico oasis verde en el corazón de la ciudad. Fueron diseñados a principios del siglo XX por el prestigioso paisajista francés Jean-Claude-Nicolas Forestier, creador también de parte de los jardines de Montjuïc. La finca se estructuró con terrazas, un estanque, pérgolas cubiertas de rosales y parterres florales que combinaban naturaleza y arquitectura con una gran elegancia mediterránea.
En los años 50, el espacio fue remodelado por Joan Mirambell, que le dio el aspecto actual. Cambió la orientación del estanque, creó nuevos desniveles e introdujo vegetación como magnolias y palmeras. También incorporó esculturas de reconocidos artistas como Josep Dunyach, Josep Cañas y Vicenç Navarro, convirtiendo el jardín en un espacio donde el arte y la naturaleza conviven en perfecta armonía.
Cuando la finca se recuperó y abrió al público en 2015, se realizaron trabajos de restauración para recuperar el espíritu del diseño original y, al mismo tiempo, mantener las aportaciones de Mirambell. Se conservaron árboles emblemáticos, se sustituyó la piscina por un estanque con nenúfares y se mejoraron los caminos, la iluminación y el riego. Hoy el jardín es un lugar vivo, con nuevas plantaciones y zonas accesibles para todos.
Paseando por él, el visitante puede disfrutar de una gran variedad vegetal —glicinias, cerezos del Japón, laureles o magnolias— y descubrir esculturas que aparecen entre los caminos y las pérgolas. Desde la Mujer sentada de Dunyach hasta la Diana cazadora de Navarro, el recorrido es como un museo al aire libre rodeado de pájaros y tranquilidad, un espacio ideal para desconectar y disfrutar de la belleza del arte y la naturaleza.
La colección de la Fundación Julio Muñoz Ramonet
Este conjunto de más de dos mil objetos —entre obras de arte y artes decorativas— contiene piezas de la colección del acaudalado Bosch i Catarineu, junto con las adquisiciones posteriores de Muñoz Ramonet, y se podría dividir en cinco grandes grupos: pintura románica y gótica catalana, vidrios de excavación y antigüedades ibicencas, pintura barroca española, flamenca y francesa, pintura contemporánea catalana, y miniaturas.
Visitas guiadas
Los jardines están abiertos al público todos los días del año, de 10 de la mañana a 8 de la tarde. Un fin de semana al mes es posible realizar visitas guiadas de 45 a 60 minutos que recorren los interiores de la planta baja de la casa principal.