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Rufus Wainwright
Rufus Wainwright

Entrevista a Rufus Wainwright

El cantante y compositor canadiense estará este fin de semana en el Cruïlla

Por Marta Salicrú
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Rufus Wainwright ha acabado el luto por su madre, la cantautora folk Kate McGarrigle. Después del taciturno 'All days are nights: Songs for Lulu' (2010), su último álbum, grabado sólo con voz y piano durante la agonía de McGarrigle y publicado poco después de que muriera, Rufus volvió a la palestra con el flamante 'Out of the game' (2012).

Menos sinfónico y más soul que el maravilloso díptico 'Want' (2003 y 2004) -no en vano contó con Mark Ronson, productor de Amy Winehouse-, el álbum nos dio al mejor Rufus. Superada la adicción, feliz llevando una vida monógama y siendo padre de la pequeña Viva Katherine Wainwright Cohen -nieta de Leonard Cohen-, el hombre que cantó al advenimiento del mesías gay dice que es su disco más pop. Su madre, que quería que Rufus fuera Ricky Martin, estaría orgullosa.

"Ella pensaba que intentaba ser demasiado intelectual, quería que mi música sonara en la radio", dice Rufus a Time Out. Estaba muy unido a su progenitora, con quien creció, junto a su hermana Martha, después de que McGarrigle se separara de Loudon Wainwright III, también cantautor, y se llevara a los hijos a Mont-real. "Pero había cosas en las que no estábamos de acuerdo, y en esto no le hice caso". Y es que aunque el propio Rufus admite que 'Out of the game' es bailable, no busquéis  el 'Livin' la vida loca'. "Mi problema con la música popular es que soy un poco parado a la hora de saber qué es bueno y qué es malo. Yo no sabía qué le encontraba la gente a Nirvana, y más tarde lo entendí. Como tengo la cabeza tan sincronizada con la ópera y la música clásica -en 2009 estrenó su primera ópera, 'Prima Donna'-, con el pop soy el último en llegar".

Estabilidad conyugal 

Varios temas del álbum giran alrededor de la vida como padre y de la estabilidad casi conyugal -está prometido con su compañero -, pero estar en una relación estable no fue una decisión premeditada. "Estábamos predestinado, lo creo de verdad -afirma-. También me lo tomo con calma. No creo que por esta en una relación monógama estaré así toda la vida. Quién sabe si un día conoceré a mi Richard Burton...". Pero ahora mismo, cuenta con la bendición de sus padres, que aceptaron a su compañero. "Dedicaron tiempo a estar con nosotros como pareja, fue bonito", afirma.

Pero no siempre fue así. Incluso el apóstol del mesías gay lo tuvo difícil para salir del armario. "Era muy joven, tenía 14 años y era 1987, y en aquella época ser gay significaba estar condenado a muerte. En aquella época teníamos a Reagan y el sida. Hace poco que la gente asume estas cosas". Pero a sus padres se lo perdona todo. "El tiempo cura las heridas".

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