Cuando Karl Bartos era miembro de Kraftwerk

El músico alemán publica 'Off the record', disco con material de la época en que era percusionista de los pioneros del pop electrónico
Karl Bartos
©Maria Dias Karl Bartos
Por Marta Salicrú |
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"Recuerda que a finales de los 70 no teníamos ordenadores, y que los teléfonos eran enormes", dice Karl Bartos, mirando de reojo con una sonrisa el iPhone con la que grabo la conversación. Karl Bartos (Berchtesgaden, 1952) fue el primero de los miembros de la llamada 'formación clásica' de Kraftwerk –la de los discos que forman el catálogo canónico del grupo, de 'Autobahn' (1974) en 'Electric Café' (1986)–, en dijo a Ralf Hütter, lo único que ahora permanece, que ya lo había visto suficiente.

Esto fue en los 90, la década más activa de la carrera de Bartos, con el proyecto Electric Music y el supergrupo Electronic con Johnny Marr (The Smiths) y Bernard Sumner (New Order), y que cerró el 2003 con Communication, publicado con su nombre y apellido y que incluía el sencillo '15 minutes of fame'.

Diez años después ahora vuelve con 'Off the record', un disco que tiene como materia prima el diario sonoro que Bartos grabó durante la etapa con Kraftwerk. "Se trata de reencontrarte con tu yo joven-explica-. Cogí ideas de aquel pasado y las llevé al presente. Lo que quería era combinar estas dos eras, reevaluar mis ideas. Así que el disco es 100% mi antiguo yo y 100% mi yo actual ".

¿Cómo llegaste a Kraftwerk?

Durante siete años toqué las percusiones afinadas en una orquesta. Como estudiante de música en los años 60 y 70, sobre todo si eres un percusionista, estabas muy familiarizado con el trabajo de Karlheinz Stockhausen, John Cage y Steve Reich. Cuando Kraftwerk me vinieron a buscar pareció que todo encajaba.

Que se respiraba en la escena electrónica, entonces?


Interesaba trabajar con fuentes electrónicas y con sonidos grabados en magnetófono, lo aprendí todo de la música concreta. La idea básica de ese período era que no sólo podías hacer música con instrumentos, sino que también podías llamar música los sonidos de la naturaleza o de una máquina. Cuando entré en Kraftwerk este se convirtió en uno de los conceptos más importantes: hacer música con sonidos grabados del entorno, sin descuidar su elemento pop.

Como se os ocurrió mezclar música concreta y pop?


Era algo que estaba en el aire. A 'Summer in the city', de The Lovin' Spoonful, número 1 de la lista de ventas estadounidense, al principio de la canción hay una muestra de música concreta: un tren, la bocina de un coche, un martillo hidráulico. .. En un segundo te transporta a Nueva York.

Qué queríais aportar, a eso?

No queríamos tocar la guitarra porque no nos pertenecía. A todos nos gustaban mucho The Beatles y The Beach Boys, pero no eran nuestra cultura. Si queríamos tener un discurso cultural potente debíamos mirar a nuestro alrededor. Fue centroeuropeo quería decir mirar hacia Stockhausen, Pierre Henry, Debussy. Queríamos contribuir a cerrar la herida cultural que había creado la Segunda Guerra Mundial, y preferíamos mirar atrás, hacia Metrópolis, de Fritz Lang, en vez de hacer música angloamericana.

¿Por qué la música de 'Off the record' no se publicó en ningún disco de Kraftewerk?

Porque en publicábamos muy pocos. Este fue uno de los principales motivos por los que dejé el grupo, porque yo quería componer y quería una vida propia. Estaba cerrado a cal y canto: no podía hacer nada más excepto Kraftwerk, éste era el pacto. La decisión no tuvo nada que ver con la música o con el arte. Lo que hacíamos ya me estaba bien. Tuvo más que ver con el hecho de hacer los 40: quería ser independiente, no quería que nadie tomara decisiones por mí, necesitaba hacer mi.

¿Qué opinas de la retrospectiva de Kraftwerk en el MoMA?

The Guardian me invitó a asistir a uno de los conciertos para hacer una crítica, pero lo declinó. Pienso que la vida podría ser peor. Si todo el mundo rechazara mi anterior grupo sería terrible para mí, porque de hecho tocan mi música. Y si el último miembro que queda de la formación clásica del grupo elige el repertorio, no tengo nada que decir. La objeción que encuentro es que no debería llamarse retrospectiva, porque una retrospectiva implicaría tener la formación histórica. Me parece un concierto más.

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