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La apertura permitirá a los visitantes ampliar la visita al exterior y contemplar la escultura de bronce 'Mujer' (1970)

La colección permanente de la Fundació Miró se ha cambiado de pies a cabeza. Las obras se han “reordenado”, como explicaba la Jefa de Colecciones Teresa Montaner, usando nuevos criterios, y también se han añadido nuevas. Ahora, los visitantes que pisen el edificio Sert de Montjuïc no harán un recorrido cronológico por la obra de Joan Miró, sino que viajarán a través del proceso creativo del artista en una exposición que traspasará las paredes del espacio para salir al exterior, en Montjuïc.
“Las esculturas deben estar al aire libre, en medio de la naturaleza”, pontificaba Joan Miró. La nueva muestra hace realidad este deseo con la apertura del histórico Jardí dels Xiprers (Jardín de los Cipreses) de Montjuïc, un espacio que hasta ahora solo era visitable dentro de algunas actividades puntuales del programa de la Miró. El jardín, diseñado por J.C.N Forestier, e integrado dentro del trazado histórico de los Jardines de Laribal, ahora será una sala expositiva más y formará parte del recorrido de la colección. Por este motivo, se ha instalado la escultura Dona (Mujer, 1970), una pieza de bronce que, en este caso, es un ejemplar póstumo que se hizo en el año 1997 con la financiación de la Diputació de Barcelona y que se fundió en Verona, en la Fonderia Artistica Bonvicini. La obra de arte dialogará con el resto de piezas de la exposición, pero también con los cipreses del jardín, que simbolizan la conexión entre el cielo y la tierra, una idea que Miró trataba de plasmar en su arte.
Esta relectura de la colección lleva el nombre de Joan Miró. Cercles (Círculos), que hace referencia a los procesos de pensamiento y de creación del artista, pero también a una carpeta de trabajo de Miró, fechada en los años 50. En esta carpeta, que se expone por primera vez en la Fundació, Miró relacionaba imágenes del cosmos con formas circulares que el ser humano había dejado plasmadas en manifestaciones culturales de todo tipo. La carpeta también demuestra que Miró creaba siempre en relación al espacio: esta es, de hecho, la tesis de la exposición que se sostiene en las investigaciones de la artista e investigadora Marta Ricart, comisaria de la muestra junto con Montaner, y ganadora de la beca Pilar Juncosa 2016.
Por este motivo, la exposición presenta la obra mironiana como un sistema vivo y en movimiento, y las obras se distribuyen en salas conceptuales dedicadas al “lugar”, el ”equilibrio”, el “hacer y dejar hacer”, las nociones de “cerrado y abierto”, “lejos y cerca”, “arriba y abajo”, “pequeño y grande” e “dentro y fuera”. Otras novedades de la exposición son las seis obras cedidas durante seis meses por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, así como una selección de piezas de Alexander Calder del fondo del museo o los documentos científicos y divulgativos de astronomía y geociencias que dialogan con las investigaciones de Miró en la carpeta Cercles, donde se demuestra el interés que había por estas disciplinas en la Cataluña del siglo XX.
Joan Miró. Cercles, además, será una exposición mutante. El proyecto expositivo evolucionará a lo largo de dos años, con incorporaciones de obras nuevas y nuevos enfoques cada seis meses. A esto, hay que sumar el proyecto de mediación y programas públicos que incorpora la muestra, que quedará integrado dentro del recorrido expositivo.
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