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Bodas de famosos, molestias a los vecinos y el dilema de la masificación turística

Se ha acusado a celebridades como Dua Lipa y Jeff Bezos de alquilar ciudades enteras para sus bodas. ¿Deberían los ricos asumir más responsabilidades por la masificación turística?

Liv Kelly
Laia Carpio Fusté
Escrito por
Liv Kelly
Traducido por:
Laia Carpio Fusté
Dua Lipa i Callum Turner Palermo
Shutterstock | Dua Lipa i Callum Turner Palermo
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Si has echado un vistazo a las redes sociales durante las últimas semanas, es muy probable que hayas visto al menos una publicación detallando las celebraciones de la lujosa boda siciliana de la superestrella del pop Dua Lipa y su ahora marido, el actor Callum Turner.

Hay una probabilidad menor, pero nada despreciable, de que también hayas visto muestras del, digamos, descontentamiento de algunos sicilianos con este enlace matrimonial de celebridades: hablamos de carteles de indignación y grafitis al lado de calles cortadas.

La boda, de tres días de duración, tuvo lugar el primer fin de semana de junio y, durante la semana siguiente, las búsquedas del destino se dispararon un 94%. Pero, teniendo en cuenta que la isla ya recibe más de 20 millones de visitantes al año, ¿realmente necesitaba más atención global? ¿Y deberían los súper ricos asumir más responsabilidad por el impacto que sus bodas extravagantes tienen en los barrios locales?

Todo el mundo está harto de la masificación turística

Europa se está colapsando bajo el peso del turismo, esto ya está más que demostrado. Los últimos veranos se han visto protestas antiturísticas en las principales ciudades, que han incluido bloqueos alrededor de atracciones populares, piquetes en los aeropuertos e, incluso, mojar a los visitantes con pistolas de agua.

Muchos destinos de todo el continente están luchando por encontrar el equilibrio adecuado entre acoger al turismo y gestionarlo de manera más eficaz. Italia es uno de los lugares más afectados: en 2025 recibió la increíble cifra de 476 millones de visitantes.

Turistas en Venecia
ShutterstockTuristas en Venecia

Solo en los últimos 12 meses, Time Out ha informado de todo tipo de medidas: desde la creación de zonas exclusivas para residentes en el Tirol del Sur y límites en el tamaño de los grupos en Capri, hasta la prohibición de las cajas de llaves para pisos turísticos en Milán, nuevas tasas de entrada para la fontana de Trevi en Roma y el balcón de Julieta en Verona, así como, por supuesto, la reintroducción de la controvertida tasa turística de Venecia. Todas ellas son restricciones aplicadas para gestionar mejor el impacto de los visitantes en la vida de los lugareños.

Junto con Milán, Génova, Venecia y Nápoles, Palermo fue uno de los cinco destinos italianos donde la gente se manifestó el verano pasado para expresar su malestar por la masificación turística.

Pero las medidas de contención no son la única manera en que Italia intenta mitigar el número de visitantes. Se han puesto en marcha diversas iniciativas para desviar el turismo hacia destinos menos visitados del país, como la asociación sin ánimo de lucro "I Borghi più belli d’Italia" (Los pueblos más bonitos de Italia) y trenes turísticos de época.

"¿Estás diciendo que me copiaste por casarte en Italia?"

Las bodas de famosos a todo lujo no son nada nuevo, e Italia ha sido durante mucho tiempo un destino popular para los enlaces de las caras más conocidas del planeta. Kim Kardashian, seguida de cerca por su hermana Kourtney Kardashian, se casaron en Italia (con Andrea Bocelli actuando en cada boda, obviamente), y después de una boda de estilo claramente "Brat" en el este de Londres el verano pasado, Charli xcx y George Daniel también fueron a Sicilia —concretamente a la Tonnara di Scopello— para continuar sus celebraciones.

Pero la boda de Dua Lipa y Callum Turner se ha encontrado con un nivel de frustración especialmente alto por parte de los residentes, ya que tuvo lugar en una ciudad que ya sufre los estragos de la masificación turística.

Se ha informado que zonas de Palermo, como la Piazza Sant’Anna y la Piazza Croce dei Vespri, sufrieron restricciones de acceso a causa de la boda, lo que dejó a los vecinos sin poder acceder a las plazas públicas conectadas del centro de Palermo y les causó problemas de aparcamiento.

Después de que se retiraran los carteles de protesta, la gente optó por pintar su frustración con grafitis donde se leía: "Palermo no se alquila". Esto recuerda a los grafitis antiturísticos que se ven cada vez más en las ciudades europeas más populares en los últimos años, con pintadas como "El turismo mata los barrios" en Barcelona, o "Berlín no te ama" en la capital alemana.

Según informa el diario, la pareja está ahora en conversaciones para ofrecer a la ciudad un "gesto de agradecimiento", que al parecer podría estar relacionado con la literatura o con el deporte.

¿Te suena? Bueno, tal vez sea porque Jeff Bezos y Lauren Sánchez hicieron promesas similares después de su polémico fin de semana de bodas en Venecia en 2025, donde supuestamente donaron 3 millones de euros a la ciudad.

A pesar de todo, el dinero sirvió de muy poco para calmar los ánimos de los vecinos. Antes de las extravagantes celebraciones de tres días, la pareja optó por cambiar el lugar de la celebración al Arsenale, después de que los activistas vinculados al movimiento "No Space For Bezos" (No hay lugar para Bezos) prometieran convertir su boda en una "pesadilla". Las amenazas incluían bloquear el canal con cocodrilos inflables para que los invitados no pudieran entrar. Sí, en serio.

¿De quién es realmente la culpa de que las ciudades se ofrezcan "en alquiler"?

Aunque no se puede negar que las ciudades sufren por el mero volumen de visitantes, el cierre de calles y espacios públicos juega en una liga completamente diferente en lo que respecta a cómo se ve afectada la vida de la población local.

Un estudio de 2024 detalla las diversas formas en que una boda de gran repercusión como la de Dua Lipa y Callum Turner podría haber perjudicado —aunque fuera temporalmente— al barrio donde se celebró el evento.

El cierre de las plazas públicas supone lo que el estudio describe como la "privatización de bienes públicos", y al protestar contra ello, los vecinos simplemente estaban ejerciendo su "capacidad de exclusión".

Es un sentimiento que se refleja en la sección de comentarios, donde muchos usuarios de Instagram se pusieron de parte de los manifestantes. "Bueno, no creo que solo por el hecho de ser rico tengas derecho a cerrar parte de la ciudad...", dijo un usuario, mientras que otro comentó: "Estoy totalmente de acuerdo, las ciudades no son lugares privados que los ricos puedan alquilar".

Barcelona, España: Un hombre camina por la calle, pasando junto a un grafiti en la persiana cerrada de una tienda donde se lee "Tourists go home"
Photograph: Jon LC / Shutterstock.comGrafiti Tourists Go Home en Barcelona

No obstante, el estudio también detalla que algunas iniciativas contra la masificación turística optan por redefinir la marca del destino en su conjunto para atraer a un grupo más reducido de personas más adineradas. Al permitir la "privatización de bienes públicos", las calles y plazas vivas de Palermo se convirtieron en el patio de recreo de una fiesta lujosa.

Un usuario dijo: "Esto se hace constantemente. En todas partes. Para rodajes de películas, videoclips, lo que sea", mientras que otro añadió: "Como siciliano, ¡os digo que no somos así!".

Pero algunos usuarios animaron a buscar a los culpables en otra parte: uno de ellos escribió: "Enfadaos con vuestro gobierno por permitir que esté a la venta", un sentimiento compartido por otro que dijo: "Bueno, esto es obviamente algo que el gobierno permitió, no es culpa de Dua".

Y tienen parte de razón. Aunque celebridades como Dua Lipa y Callum Turner (y, especialmente, Jeff Bezos) tienen el poder del dinero, los gobiernos locales también tienen un papel clave a la hora de facilitar el uso de los espacios públicos de esta manera.

El mismo estudio detalla a fondo un fenómeno llamado "cultura del desplazamiento", que provoca cambios en el ecosistema social local cuando los espacios públicos se transforman en lo que se denomina "viviendas temporales" o espacios efímeros para el uso de celebridades.

Esto choca con la finalidad diaria de estos espacios —que en el caso de Palermo se utilizan como lugares de encuentro para los residentes locales— y evidencia lo que solo puede describirse como una doble vara de medir en lo que respecta a la masificación turística. Los viajeros corrientes tienen que pagar por entrar a las atracciones, pagar la tasa turística y evitar ciertas zonas "solo para residentes", mientras que las pintorescas calles de un barrio frecuentado por gente común se pueden cerrar por completo para ellos en nombre de la boda de un famoso.

La historia podría haber sido diferente si Bezos o Lipa hubieran optado por celebrar sus enlaces en una zona menos visitada de Italia, atrayendo la atención hacia pueblos y regiones más pequeñas. Ciudades como Palermo y Venecia ya están bajo presión debido al alto número de visitantes, y la práctica de los súper ricos de "alquilar" estos destinos, evidentemente, solo empeora las cosas. Si se quiere gestionar correctamente la masificación turística, sería un error penalizar continuamente a los viajeros sin poner frenos a los derechos que se conceden a las personas lo suficientemente ricas como para comprar espacios públicos, o intentar calmar la indignación a golpe de talonario.

Si tenéis ganas de viajar sin salir del país, echad un vistazo a nuestra lista de pueblos más bonitos para visitar en Cataluña este 2026.

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