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Cadaqués
© Shutterstock Cadaqués

Los pueblos más bonitos de Cataluña

Los pueblos catalanes que tienes que conocer y fotografiar

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Ahora que es complicado viajar lejos, ahora más que nunca, es el mejor momento para hacer escapadas inolvidables cerca de casa. En Cataluña existen aldeas y pueblos costeros de ensueño, que parecen sacados de una película Disney. Desde una excursión en tren de primer nivel, hasta un fin de semana romántico son posibles alrededor de los pueblos catalanes más bonitos. Estos son, para nosotros, los pueblos que hay que visitar para desconectar, escapar de la rutina y potenciar el turismo de casa. ¡En Cataluña hay de todo y cabemos todos!

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Cadaqués
Photograph: Veniamin Kraskov / Shutterstock

Cadaqués

Residencia de intelectuales y artistas desde Dalí a Pau Riba, actualmente acoge a los urbanitas en busca de paz y tranquilidad lejos de turismo costero de masas. Se encuentra en medio de macizos rocosos que la dejaron, hasta finales del s. XIX, prácticamente con el mar como única salida. De la antigua ciudad fortificada quedan un Baluarte, que acoge el Ayuntamiento, y un portal de arco rebajado que daba a la playa. Visita obligada si buscáis la inspiración (o un buen pececillo de roca).

Bagergue

Bagergue

Lejos de los esquiadores y los hoteles, Bagergue conserva el encanto montañoso de la Vall d'Aran. El frío en invierno y el rocío en primavera acompañan la Iglesia de Sant Feliu del siglo XIII y el santuario de Santa Margarita, testigos de un pasado de cabañas y corrales y no de casas y apartamentos.

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Sa Tuna, Begur
Foto: Patronat de Turisme Costa Brava Girona

Begur

Las casas coloniales construidas por los begurenses que volvieron de hacer las Américas ya nos dan la clave para saber que estamos en un paraje acogedor con el visitante, lleno de contrastes e historia, y que mira más allá. Situado en el corazón del Baix Empordà, en el abrigo del castillo medieval que lo preside, el municipio, el núcleo antiguo de Begur y sus playas configuran uno de los lugares más privilegiados de la Costa Brava.

Tossa de Mar
© travelpeter

Tossa de Mar

Fue el escenario donde, en 1950, Ava Gardner y James Mason rodaron la película 'Pandora y el Holandés errante,' por tanto discutir sobre su belleza resulta inútil. Sus murallas y torres le dan un aspecto de pueblo de pescadores en invierno que contrasta con la masificación en verano. Ideal para bucear, pasear y reposar con todas las comodidades.

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Tivissa
© Gabor Kovacs Photography

Tivissa

El pueblo de Tivissa en la Ribera d'Ebre está construido sobre una colina, al pie de las laderas septentrionales de la cordillera del mismo nombre. Las callejuelas del centro histórico, la plaza del Mercado donde se celebraban los juicios en la época medieval y el castillo son de visita obligada. Para quienes les guste visitar iglesias, es imprescindible conocer la Iglesia Arciprestal de Sant Jaume, un gran edificio formado por tres partes: Iglesia Antigua, Capilla del Rosario, y Iglesia Nueva, construida desde el siglo XIII y hasta el XIX, combina elementos de diferentes estilos. Y sí, es espectacular.

Calella de Palafrugell
Foto: Boris Stroujko

Calella de Palafrugell

Aún conserva el encanto de antes que el boom turístico llegara a la Costa Brava. Todavía es un antiguo pueblo de pescadores en medio de una costa rocosa salpicada por hermosas y tranquilas calas donde disfrutar del mar en calma. Al norte se encuentra el paraje natural Castell-Cap Roig (¡alucinante!), ideal para paseos o excursiones, y al sur Llafranc. En verano, en el Jardín Botánico se celebra el Festival de Cap Roig, uno de los de más renombre de Cataluña.

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Las casas de Alcanar

Les cases d'Alcanar

Es el último o el primer pueblo de la costa catalana, según se mire, junto al Delta del Ebro. Con aspecto de pueblo mediterráneo antiguo, si nos alejamos de los hoteles podemos encontrar lugares y playas donde hacer excursiones alrededor del río Sénia.

Peralada
© funkyfrogstock

Peralada

Peralada es mucho más que el castillo del mismo nombre. El municipio, claramente medieval y con una dilatada tradición vinícola, acoge las importantes bodegas Castell de Peralada, integradas dentro de la denominación de origen Empordà-Costa Brava. Además, cada año se celebra el Festival Internacional de Peralada con artistas de primer orden. Todo parece sacado de un cuento de hadas.

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Peratallada
© m. letschert - shutterstock.com

Peratallada

Fue declarado conjunto histórico-artístico y Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) y es uno de los núcleos de arquitectura medieval más importantes de Cataluña. Está asentado encima de una roca de arenisca y rodeado por un gran foso excavado en la roca viva. Aparte de sus atractivos históricos, es reconocido por su oferta gastronómica y artesanal.

Santa Pau
© Pabkov - shutterstock

Santa Pau

Santa Pau custodia la Fageda d'en Jordà, –uno de los conjuntos naturales más bonitos de Cataluña–, que forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. De marcado carácter medieval, fue declarado Conjunto Histórico Artístico el 22 de julio de 1971. Hay que ir como mínimo una vez en la vida.

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Siurana
© kovgabor

Siurana

Recibe el nombre del pantano y se encuentra colgado sobre un acantilado, de marcado pasado árabe, en Siurana se pueden encontrar restos del castillo árabe del siglo IX e historias como la de Abdelazia, hija del valí árabe de Siurana, que dio nombre al risco: el Salto de la Reina Mora.

Besalú
© Alberto Zamorano

Besalú

Es el tópico sí. ¿Pero quién es el valiente que no cae rendido ante el encanto de Besalú? ¿Quién puede evitar hacer fotos sin parar cuando se toma un café en alguna de sus terrazas o pasea por este pueblo situado a 150 metros de altitud? Nos encanta porque parece sacado de una película de época y no podemos hacer más. Todos lo sabemos: es uno de los pueblos medievales más singulares de la Garrotxa y, de hecho, es una de las muestras más importantes de la Cataluña medieval.

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Estany de Banyoles
© funkyfrogstock

Banyoles

Banyoles destaca por tener el lago más grande de Cataluña, donde, según la leyenda, vive un dragón que ni Carlomagno pudo vencer. Como sabemos, las malas lenguas de vez en cuando explican que el dragón todavía nada por el lago. Pero sea como sea, visitar Banyoles y sus alrededores debería ser obligatorio tanto si creemos en monstruos de agua dulce como si no.

Beget
© Alexandre Arocas - shutterstock.com

Beget

Está situado en medio de bosques de encinas y robles y en las umbrías, hayas, con importantes zonas de prados y pastos. Destaca el templo románico del siglo XII dedicado a San Cristóbal y sus casas con tejas inclinadas. Es alucinante.

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Pradas

Prades

También conocida como la Villa Roja, ya que su piedra arenisca de color rojizo es la que se utilizó para construir los principales edificios, era un lugar típico de veraneo para muchas familias de Reus y alrededores. Cada año para Sant Jaume (tercer sábado de julio) se celebra la Fiesta del Cava y de la fuente mana cava en vez de agua. Paisaje, historia y burbujas, ¿qué más se puede pedir?

Pals
© funkyfrogstock - shutterstock

Pals

Pals es el pueblo ideal para los enamorados del submarinismo y las islas Medes. Si obviamos las tiendas de souvenirs y paseamos por las calles empedradas y las casas doradas con flores, Pals recuerda a un pueblo del sur de Francia. Destacan la iglesia de Sant Pere, la muralla medieval y el campanario, conocido como la Torre de las Horas, del siglo XI-XII.

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Castellfollit de la Roca
© funkyfrogstock - shutterstock.com

Castellfollit de la Roca

Castellfollit de la Roca se encuentra sobre un risco basáltico de origen volcánico. Curioso por su ubicación, el pueblo es, además, uno de los más bonitos y curiosos de la geografía catalana. Un pueblecito para perderse una y otra vez.

Castellar de n'Hug

Castellar de n'Hug

Castellar de n'Hug, situado en el Berguedà, conserva su esencia de pueblo medieval y de montaña con calles adoquinadas y ermitas románicas. El pueblo también ofrece itinerarios para hacer excursiones como el que lleva a las Fuentes del Llobregat, unos espectaculares manantiales de agua que forman el nacimiento del río Llobregat, y perfectamente accesibles a pie desde el mismo Castellar de n'Hug.

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Montblanc, PORTALET DEL FORADOT
Photo: Inmedia / Agència Catalana de Turisme

Montblanc

Si Joan Amades situó la leyenda de Sant Jordi en esta aldea, por algo sería: sus murallas imponentes y su monumental conjunto arquitectónico que nos transporta a leyendas de dragones y caballeros. Cada año, alrededor del 23 de abril, se celebra la Semana Medieval, recreando escenas de los oficios y del día a día de aquella época y donde el pueblo participa activamente. Muy recomendable si os gustan las historias de princesas.

Monells
©Jordi Gallego. Arxiu Imatges PTCBG

Monells

Otro pueblo medieval del Baix Empordà, sí, pero es que Monells enamora: El visitante viaja de golpe al siglo XIII entre sus arcos, callejones y su famosa plaza Sant Jaume I. De vida recogida en invierno y de actividad y niños y niñas jugando en la calle en verano.

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Mura
© minube

Mura

Impensable que a una hora de Barcelona se esconda este pueblo acogedor y pintoresco donde el tiempo parece detenerse. El parque natural de Sant Llorenç del Munt y L'Obac es el responsable del interesante paisaje y del aislamiento de Mura. Desde el centro de interpretación parten interesantes rutas a pie. Un placer bucólico apto para barceloneses con poco tiempo. 

Gósol

Gósol

Gósol es famoso por ser el lugar donde Pablo Picasso decidió investigar con el cubismo. Como testigo queda el Museo Picasso y tímidos homenajes a la visita del pintor malagueño. Gósol está incluido dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró y es punto de partida para hacer excursiones al Pedraforca, a la Serra del Cadí, Serra del Verd, de Ensija, al Camí dels Bons Homes, la ruta del Caracremada y al camino de Picasso.

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Aiguamúrcia
© Pepj

Aiguamúrcia

Sería un pueblo desconocido si no fuera porque allí se encuentra el Monasterio de Santes Creus. Fundado en el siglo XII, este monasterio es uno de los tres que forman parte de la Ruta del Císter con un imponente claustro gótico y las tumbas reales de los reyes Pedro el Grande y Jaime II el Justo y su esposa Blanca de Anjou. Después de los claustros y las tumbas aconsejamos salir a comer por la zona, placer asegurado.

Tavertet
© Cristian Ionut Zahara

Tavertet

Es un pequeño pueblo al lado de Rupit donde tres o cuatro casas de piedra nos dan la bienvenida, testigos de un pasado aislado y glorioso. Desde el mirador hay unas vistas extraordinarias del Pantano de Sau. Ya lo dicen: en el tarro pequeño está la buena confitura.

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Miravet
© Nito

Miravet

Situado en la provincia de Tarragona y enclavado en la pendiente de una colina y en la orilla del Río Ebro, su posición estratégica lo ha convertido en asentamiento de toda una serie de pobladores desde la prehistoria hasta la actualidad. Sin lugar a dudas, su castillo templario del siglo XII es la principal atracción del lugar, también podemos hacer excursiones a la bodega de Gandesa y probar sus vinos o bañarnos en las piscinas naturales de la Fontcalda. Un fin de semana ideal.

Rivert

Rivert

Rivert tiene entre 40 y 50 habitantes aunque en verano con las visitas de los familiares de ciudad el censo crece. Situado en el Pallars Jussà, sus casas enclavadas en las rocas, un precioso entramado de calles adoquinadas y una pequeña cascada le confieren un encanto inigualable.

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Villalba de los Arcos

Vilalba dels Arcs

Es un pueblo enmarcado en la Terra Alta, en las tierras del Ebro. Destacan el parque natural de Els Ports y los ríos de Canaletes y Algars que bañan la comarca, el primero de los cuales confluye con el Ebro a la altura de Benifallet. Además, se encuentran las sierras de Pàndols y de Cavalls, situadas entre Canaletes y Sec. Los parajes son perfectos para hacer excursiones y degustar buen vino.

Llers
© Aj. de Llers

Llers

Llers, a cinco minutos de Figueres, ofrece unas vistas únicas del Canigó, los parajes naturales Salines-Bassegoda y de la Albera, del Cap de Creus y la bahía de Roses hasta llegar a las islas Medes, todos espacios protegidos. Hoy en día, Llers es un pueblo dinámico y muy animado con multitud de encuentros y convocatorias: como la fiesta mayor, el carnaval y sobre todo la Lonja del Vehículo clásico, una feria de exhibición, venta e intercambio de motos y coches antiguos, piezas y accesorios. Todo un referente para los amantes del motor que se celebra el primer domingo de abril.

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Queralbs
© KarSol

Queralbs

La primera mención de Queralbs como ciudad es como 'Keros Albos' en el acta de consagración de la iglesia de la Seu de Urgell en el año 836. Se trata de un municipio de la comarca del Ripollès, ubicado en el norte de Ribes de Freser, en el oeste de Setcases y al sur de las comarcas de la Cerdanya y el Conflent, famoso por su iglesia románica de Sant Jaume datada en el siglo X. Un espectáculo para los amantes del arte.

Rupit i Pruit
© funkyfrogstock

Rupit i Pruit

Rupit i Pruit está situado en la subcomarca del Collsacabra con menos de 300 habitantes. Está formado por el núcleo de Rupit y un conjunto diseminado de masías, conocido con el nombre de Pruit, donde aún la tierra y el ganado tienen una importancia predominante. Dos aldeas para hacer excursiones y disfrutar de la paz y la naturaleza de la Garrotxa.

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Burg
© Pallars Sobirà

Burg

Burg, en el Pallars Sobirà, es un conjunto de viviendas más que un pueblo. Las casas de Burg están en la vertiente meridional de la sierra, a ambos lados del Torrent de Burg. Tiene en la parte central la iglesia parroquial de Sant Bartolomeu y en el extremo de levante la capilla de Sant Francesc. Destaca su actividad cultural y gastronómica como el Espai Tomata, un restaurante que promueve la producción de la tierra y dansBurg, una sala de espectáculos y de promoción de la danza.

Montfalcó amurallado
© Claudio Giovanni Colombo

Montfalcó amurallado

Rodeado por murallas, tal como indica su nombre, se trata de un excepcional ejemplo de villa cerrada que conserva en buen estado el muro perimetral al que se adosan interiormente las casas. Su conjunto arquitectónico ha sido declarado bien cultural de interés nacional. Espectacular.

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Horta de Sant Joan
© David Ortega Baglietto

Horta de Sant Joan

Casi al lado de Teruel, Horta de Sant Joan pertenece a la Terra Alta y recoge las aguas del río Algars para cubrir las necesidades del municipio. En la parte sur se encuentra el territorio más accidentado, pero de gran belleza: el Parque Natural dels Ports. El pueblo vio nacer a Manel Pallarès, amigo de Pablo Picasso y con quien pasó una buena temporada. Testigo de aquella visita hay un activo Centro Picasso que organiza exposiciones, simposios, publicaciones, etc...

Aramunt Vell

Aramunt Vell

No se trata de un pueblo sino de un lugar deshabitado lleno de belleza y paz. El pueblo fantasma de Aramunt fue uno de los lugares donde se establecieron los colonos durante la romanización. De hecho, la vieja villa de Aramunt nació seguramente como pueblo castral a los pies del Castillo de Aramunt, del que quedan algunos restos en lo alto de la colina que ocupa la villa vieja. Una maravilla para contemplar extasiados el paso del tiempo.

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