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La directora y la actriz vuelven a sumar talento en el TNC para desmontar el mito de la prostituta arrepentida en una obra que reivindica a la Magdalena como líder espiritual

Después de Jane Eyre y Anna Karénina, la directora Carme Portaceli y la actriz Ariadna Gil vuelven a trabajar juntas. Lo hacen con Maria Magdalena, una obra de Michael de Cock que estrenan en el TNC y que se sumerge en una figura mítica que vivió en los tiempos de Jesús. Gil es Miriam, una profesora que viaja a Barcelona para dar una conferencia sobre María Magdalena y, cuando sube al taxi en el aeropuerto, el conductor le dice que es Jesús.
Carme Portaceli: A mí, porque me encanta Ariadna. Tiene una verdad inmensa y me interesa también su mente. Cuando estudia, estudia de una manera profunda, entrando mucho en los personajes, en las personas en cuestión. Cuando estudia a Tolstói, estudia a Tolstói y sabe muy bien por qué escribe Anna Karénina. O por qué después la rechazó por completo. Tiene una manera de entrar en los temas que me interesa. No solo aporta la inteligencia emocional, sino un nivel de investigación que nos hace crecer. Hace un trabajo como actriz donde ves cómo avanza, día tras día, para realizar un trabajo completo, como Wagner entendía el teatro. Ella avanza de una manera plena. Me aporta muchas cosas. Además, es una bellísima persona. Y en estos años de mi vida, es algo que valoro.
Ariadna Gil: De alguna manera, hay una parte artística que para mí es básica. Es la tercera vez que coincidimos con Carme. Siempre me propone unas obras, unos personajes y unos temas que sé que me harán dar pasos de gigante en mi oficio. Me coloca en lugares que a mí, de entrada, me dan mucho miedo, personajes que son muy grandes y que son siempre un reto enorme. Por otro lado, me hace entrar y descubrir temas que me enseñan muchísimo, que ya traigo conmigo desde que empezamos con Jane Eyre. Este trabajo me sirve para profundizar, para leer, para aprender. Y las tres veces ha sido como hacer una carrera universitaria; la que no he hecho nunca. Después, es una grandísima directora, que siempre está empujando, que tiene una visión muy clara de lo que quiere. Nos ponemos mucho en riesgo. Y es fantástico dejarse llevar por ella porque, además, te lleva por lugares que tú naturalmente abordarías de otra manera o que te tocan de otra forma. Y te enseña otras maneras de poder comportarte.
Trabajar con Carme es como hacer la carrera universitaria que no hice nunca
A.G.: Más que María Magdalena, hablamos de María Magdalena. Es un personaje histórico, pero no exactamente. Somos personas que intentamos entender por qué sabemos lo que sabemos de María Magdalena, por qué tiene esa imagen, por qué ha sido transformada. Y que, de las dos cosas que sabemos, ninguna está basada en la realidad. Esto es algo alucinante. A mí se me ha abierto un mundo increíble.
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C.P.: Creo que nos enseña mucho la posición de las mujeres en la sociedad. Esta mujer, existiera o no, es un icono del cristianismo. Según los evangelios canónicos, acompañó a Jesús a la cruz. Jesús era uno de los 3.000 profetas que caminaban en aquel momento y fue un hombre que decía cosas tremendas. Los evangelios dicen que fue la única que estuvo al pie de la cruz y la única a quien se le apareció Jesús cuando resucitó. En ninguna parte dice que fuera una prostituta y en ninguna parte dice que fuera una prostituta que se arrepintiera de sus pecados. ¿Cómo ha sucedido esto?
C.P.: El personaje que hace Ariadna es una científica que abre un canal en su vida para buscar por qué hemos sido víctimas de este fake que, durante más de 2.000 años, ha llevado a las mujeres a querer ser como la Virgen María, que no puede ser, o como María Magdalena, que era una prostituta. Hablamos de cómo las vidas de las mujeres, en una sociedad como la nuestra, acaban siendo vidas marcadas por un relato, una manera de ver el mundo. Incluso nosotras, que perpetuamos una visión patriarcal de la vida porque hemos sido educadas bajo el mismo patrón. Queremos recuperar un relato que no ha sido nuestro y que, desde que tenemos acceso a los estudios, hemos intentado hacerlo nuestro, así como unos referentes que tampoco hemos tenido y que los chicos sí habéis tenido. Por eso no somos las únicas que hablamos de María Magdalena. Cuando estábamos en París haciendo Anna Karénina, había una exposición sobre ella.
Incluso nosotras perpetuamos una visión patriarcal de la vida porque hemos sido educadas bajo el mismo patrón
C.P.: Tanto si existió como si no, queremos saber qué significa. Parece que fue una líder de la primera secta cristiana. Después resulta que era una prostituta, pecadora, a quien Jesús perdona. Volvemos a hacer Pretty Woman, volvemos a hacer todas aquellas cosas a pesar de lo que hemos aprendido.
A.G.: Aquí soy un personaje que tiene un nombre, una profesión y que no soy yo. Es una mujer a la que, desde muy joven, le impacta mucho un cuadro que ve de María Magdalena y se pregunta quién es. Se la vuelve a encontrar estudiando y se obsesiona con el tema. Y se dedica a estudiar todo esto. En la función explicamos el resumen de toda una vida intentando entender a María Magdalena. Puedes haber tenido o no una educación religiosa, puedes ser el más ateo de los mortales, pero, como mujer, puedes sentir estos arquetipos que nos marcan: la culpa, cómo te tienes que comportar, cómo te tienes que arrepentir, cómo tienes que pedir perdón. Y esto viene también de aquí. Gracias a Carme, te das cuenta de la importancia de hacerse las preguntas correctas e ir a la raíz de las cosas.
Puedes haber tenido o no una educación religiosa, puedes ser el más ateo de los mortales, pero, como mujer, puedes sentir estos arquetipos que nos marcan
C.P.: El papa Francisco la nombró apóstol de apóstoles. Ya no era la prostituta. La mirada ha cambiado. Ella hace un personaje real, una catedrática que está pasando por un proceso de divorcio, lo cual nos sirve de excusa para hablar también de qué pasa cuando tomamos decisiones que no son fáciles.
A.G.: Yo no me las había hecho. Por eso se lo agradezco profundamente a Carme. Esto es sorprendente, porque también he visto muchas pinturas. Damos por seguras ciertas cosas... Y se siguen descubriendo cosas, como el evangelio que se encontró en los años 40.
C.P.: Y que se tuvo 30 años encerrado... Cuando hicimos Jane Eyre, obra de una señora que conocía la psicología terriblemente, el alma humana y a las mujeres, abordamos ese personaje desde lo que conocemos del ser humano. Nos acercamos a ella como una persona que tiene una lucha por su dignidad y su independencia. Y aquí hemos hecho lo mismo.
A.G.: Encuentro temas y proyectos, cosas que me tocan, que me motivan mucho. Personajes que me permiten entrar en lugares donde me apetece entrar, contar cosas que me apetece contar, y con las cuales aprendo y me identifico. El trabajo de creación y de preparación es apasionante y me enriquece muchísimo.
A.G.: Es un texto de los años 60 y habla de algo muy actual de lo que, de repente, sientes que te apetece hablar. Tampoco son decisiones tomadas fríamente. Las cosas van llegando. Yo no soy generadora y tengo la suerte de que me lleguen cosas.
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