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Tras una restauración que ha recuperado los elementos de la época, la tercera planta cuenta con la reinterpretación de la reconocida diseñadora italiana Paola Navone para mostrar cómo Gaudí imaginó la vida cotidiana dentro de la casa

La tercera planta de la Casa Batlló, que hasta ahora no se podía visitar porque fue una vivienda hasta 2019, abre sus puertas al público por primera vez en 120 años, tras ser restaurada para recuperar sus elementos originales. La visita a este piso permite descubrir una faceta muy poco conocida de la obra del arquitecto: cómo Gaudí imaginó la vida cotidiana dentro de la casa.
Esta novedad llega en pleno Año Gaudí, junto a decenas de actividades por todo el territorio. La tercera planta es la última vivienda original de la Casa Batlló: se trata de una vivienda histórica que mantuvo su uso doméstico y que ahora ha contado con la reinterpretación interior de la reconocida diseñadora italiana Paola Navone.
La visita a la tercera planta no se incluye con la entrada general a la Casa Batlló. Para descubrir este espacio, se puede optar por las experiencias Bon Appétit Casa Batlló, que combinan el recorrido por el edificio de Gaudí con la exclusiva visita a la 3ª planta. Esta propuesta permite elegir entre un desayuno de dos horas (con primera entrada a las 8:30 h y última a las 9:45 h) o un aperitivo también de dos horas (con primera entrada a las 10 h y última a las 19:15 h). Las entradas para esta opción empiezan en los 65 euros, aunque los residentes en España tienen un descuento de 20 euros por persona.
Si no, también se puede optar por el alquiler privado del espacio para reuniones y eventos corporativos, con opción de salas específicas a partir de 350 euros, como la sala de invitados, o el Salón Principal por 700 euros, aunque también se puede alquilar la planta entera.
A partir de 1917, la planta empieza a ser habitada por Mercedes Batlló Godó, hija de los propietarios, junto a su marido. A su llegada amplía la vivienda ocupando tres cuartas partes de la planta. Desde ese momento, el espacio inicia una evolución con adaptaciones que transforman su configuración original.
En 1957, Carlos Marimon Batlló, biznieto de los señores Batlló, se instala en la vivienda junto a su familia, consolidando su uso residencial durante la segunda mitad del siglo XX. Durante estas décadas se introducen reformas principalmente superficiales que alteran pavimentos, carpinterías y acabados.
En 1990, la propiedad actual, la familia Bernat, adquiere Casa Batlló e inicia un proceso progresivo de restauración y apertura del edificio. Esta nueva etapa convive con el uso de la planta por parte de las últimas inquilinas de las viviendas. También hay inquilinos en las viviendas I y H, un médico y los laboratorios Roca Vinyals.
En 2010 y 2019 fallecen las últimas inquilinas de las viviendas de la planta, Mercedes Arbiol Muntané y Maria Luisa Nieves Conde, ambas cuñadas y casadas con descendientes directos de los Batlló.
Actualmente, también es interesante visitar la Casa Batlló porque acoge la exposición Gaudí-Miró-Gomis: Deconstructed, que hasta enero de 2027 ofrece una experiencia inmersiva con piezas audiovisuales, sonoras y digitales. Estas herramientas reinterpretan las obras mediante animación, escaneado 3D o IA generativa, configurando un entorno que amplía su percepción y que pone en diálogo a tres figuras catalanas clave del siglo XX, uniendo obras originales de Joan Miró con fotografías de Joaquim Gomis, claves en la difusión de la obra de Antoni Gaudí.
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