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Dani de la Orden vs. Joan Yago: "Definimos a los humoristas como magos que no saben hacer trucos"

Cineasta y dramaturgo se enfrentarán a los comediantes de 'stand-up' en dos batallas encarnizadas en la última jornada del festival Hilària

Borja Duñó
Escrito por
Borja Duñó
Head of Editors, Barcelona
Dani de la Orden vs. Joan Yago
Foto: Time Out Barcelona | Dani de la Orden vs. Joan Yago
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Ya está en marcha la nueva edición de Hilària, el festival de humor que antes conocíamos como Cruïlla Comèdia y que se cierra el domingo 16 en la sala Paral·lel 62 con una tarde-noche llena de beefs. A las 18 h, La Calòrica se enfrentará a los comediantes de stand-up, en un espectáculo que han titulado La Calòrica vs Hilària: el teatre contra l’stand-up, presentado por Alba Segarra, con los humoristas Godai Garcia, Oye Sherman y Àlex Vila; y Esther López, Júlia Truyol y Xavi Francés de la compañía. A las 20.30 h, también en Paral·lel 62, tendrá lugar el Roast a Dani de la Orden, presentado por Manel Vidal y con los rostizadores Andrés Fajngold, Indicatiu, Xavi Daura, Irene Sango, Dani Amor y Oriol Pérez. Para saber qué nos encontraremos en estas batallas entre profesionales de diversas disciplinas del humor, hemos reunido al cineasta Dani de la Orden y al dramaturgo de La Calòrica Joan Yago y esto es lo que nos han contado.

En Hilària, La Calòrica hacéis una especie de "quedamos fuera para darnos de hostias con la gente del stand-up". Me pregunto si esto se podría hacer también, por ejemplo, con la gente del cine.

JOAN YAGO: Yo supongo que sí, podríamos coger cualquier colectivo y enfrentarlo a otro. Es algo que está bien no hacer, pero el beef siempre es divertido. Yo siempre he pensado que las compañías de teatro, que hay tantas en Cataluña, deberíamos tener como una rivalidad deportiva entre nosotros y ponernos chupas de cuero con nuestro nombre en la espalda e ir a reventarnos los estrenos los unos a los otros, como en Grease o en West Side Story. Pero luego todos nos hacemos pequeños y decimos "no, no, no, mejor que no".

Y tú, Dani, ¿ves el beef con la gente del teatro?

DANI DE LA ORDEN: Sí, a mí me encantaría. A mí, desde la comedia, cualquier pique me hace gracia. El tema es que al final son profesiones muy parecidas y yo veo el beef sobre todo con los actores, que creo que también es muy gracioso. Es como la famosa pregunta "¿y qué, ahora con qué estás?".

¿Qué les podéis decir a los humoristas para insultarlos?

J.Y.: Quizá aquí es donde podemos unir fuerzas, ¿no? El audiovisual, el teatro, todos contra los monologuistas, que ni siquiera tienen un nombre de gremio cómodo, porque a veces les llamamos monologuistas, humoristas, cómicos, ya no sabemos ni cómo hablar de ellos.

D.O.: Se enfadan si les llamas monologuistas.

J.Y.: Exacto. "No, no, monólogos no, es stand-up", ya, vale, vale. Yo no sé mucho inglés, pero stand-up es estar de pie, eso yo también lo hago, ¿eh? Y no cobro. En el espectáculo los definimos como magos que no saben hacer trucos. Es una gente que se pone ahí delante y te empieza a contar una historia, te cuentan sus miserias y cobran por ello, y cobran muy bien, ¿eh? Porque, claro, una obra de teatro o una serie, ostras, eso es mucho trabajo y trabaja mucha gente. Ellos se ponen solos encima del escenario, empiezan a contar su trauma infantil y nos están quitando el público.

"El roast me lo hago yo cada día mirándome al espejo, y de hecho les puedo dar ideas"

Dani, en Hilària te harán un roast, que significa que te asarán en directo. Supongo que hay consentimiento previo. ¿Estás muy cagado?

D.O.: No, no estoy cagado por lo que dirán de mí, porque ya estoy curado de espantos y el roast me lo hago yo cada día mirándome al espejo, y de hecho les puedo dar ideas. Estoy preocupado por si podré estar a la altura. Es lo que me preocupa un poco, de decir, ostras, yo no sé si tengo el... no sé si llamarlo talento o capacidad mental, de hacer chistes, metiéndome con la gente, con ocho personas.

Dani de la Orden, Joan Yago
Foto: Time Out BarcelonaDani de la Orden, Joan Yago

¿Cómo es la dinámica? Tú estarás allí con ellos, ¿verdad?

Sí, no sé muy bien cómo es la dinámica, pero creo que es que todos me hacen una crítica y yo después se la devuelvo. Lo único que yo lo estoy haciendo un poco con tiempo, porque si encima lo tengo que hacer en el momento de... Si de repente me tengo que inventar cincuenta chistes, no me saldría.

¿El hecho de que no se pueda grabar ni hacer fotos te inquieta más o te tranquiliza?

J.Y.: Nosotros lo hemos pedido, que no se pueda grabar ni hacer fotos, porque, la comedia, el stand-up, juega mucho al golpe directo, a llamar a las cosas por su nombre, a señalar, etcétera. Nosotros también jugaremos, pero claro, que luego no se haga un hilo en Twitter.

D.O.: Creo que hay algo muy guay en que no se grabe, que si la lías con algún chiste vas mucho más tranquilo. Porque creo que tanto yo como él venimos aquí para pasárnoslo bien, no para destrozarnos las carreras. A mí ya me gusta.

"La comedia, el stand-up, juega mucho al golpe directo, a llamar a las cosas por su nombre, a señalar"

¿Lo que da miedo es que saquen algo de contexto, quizás?

J.Y.: Sí, yo creo que no pasará, porque creo que la gente entiende el género. Hemos visto roasts y roast battles, se tiene que impostar una cierta rivalidad y una cierta mala leche, que luego en la vida seguramente no tenemos. En la vida, seguro que la mayoría de personas que rostearán a Dani le quieren muchísimo, y las cosas que le dicen, se las dicen para hacer reír y por el espectáculo.

¿Da más miedo Mònica Planas que esta gente de Hilària?

D.O.: Hombre, Mònica Planas me hizo un buen roast en una crítica. No, no, qué va. Al contrario, ojalá el artículo de Mònica hubiera hecho mucha gracia, me hizo un roast a secas, pero la ironía iba por otro lado. De hecho, no había ironía, básicamente, decía "esto es una mierda, punto". Cúrratelo un poco, ¿no? Es igual, que yo también me podría currar mucho más las series o las películas que hago. Pero, ¿a qué venía esto?

Si te daba más miedo Mònica Planas que los que te van a rostear.

D.O.: Ninguna de las dos cosas. Mònica, desde aquí, un beso.

Ojalá el artículo de Mònica Planas hubiera hecho mucha gracia, me hizo un roast a secas

Ambos habéis hecho comedias en la tele, recientemente. Habladme un poco de cómo cambia el mecanismo del humor, respecto al teatro y respecto al cine, que es lo que conocéis más.

J.Y.: Sala Polivalent como aquel que dice era nuestra primera experiencia audiovisual, quizás varias personas de la compañía habíamos hecho algún pinito fuera, pero nada que ver con hacer una serie entre nosotros. Y realmente hemos hecho la mili, o hemos fracasado haciendo la mili, no sé cómo decirlo. Nos hemos enfrentado a muchas cosas a las que no nos habíamos enfrentado nunca. Para mí, los descubrimientos, que los hemos ido haciendo sobre la marcha, desde el punto de vista del guion, tienen que ver con el hecho de que cuando escribes teatro, escribes lo que pasa en el escenario. Cuando escribes audiovisual, escribes lo que ve el espectador. Y el hecho de que se escriba de manera diferente es muy divertido, es muy rico. Y yo me he sentido muy impostor y muy fuera de mi campo, pero también me lo he pasado superbien y he hecho un aprendizaje muy grande. Y creo que los actores y las actrices, e Isra [Israel Solà] desde la dirección, también desde el guion, diríamos lo mismo, que ha sido como visitar un país en el que no has estado nunca. Y decir, uy, qué divertido, qué chulo es esto. Y luego tener muchas ganas de volver a tu país. Quiero decir, luego decir, "no, no, ¿volvemos a hacer teatro?".

D.O.: No te quedas, ¿no?

J.Y.: No, pero quizás algún día nos apetecerá volver.

Y tú, Dani, ¿te quedas en la sitcom? ¿Te apetecerá volver?

D.O.: Sí, es que tampoco sé hacer muchas cosas más. Entonces más vale que funcione un poco, porque si no, está complicada la cosa. Pero sí, sí, está siendo muy divertido.

Dani de la Orden vs. Joan Yago
Foto: Time Out BarcelonaDani de la Orden vs. Joan Yago

Lo que os preguntaba del mecanismo del humor, ¿crees que cambia un poco? Que sea tele, que sea cine, ¿te cambia a ti la manera de trabajar, de escribir?

D.O.: No, no, de hecho, creo que ojalá supiéramos cuál es el mecanismo del humor, porque no lo sé… creo que es como una intuición, ¿no? No sé si a ti te pasa cuando escribes que dices "esto hará gracia seguro"…

J.Y.: Yo, de hecho, personalmente, he notado más el cambio ahora, trabajando en este Calòrica versus Hilària que hacemos esta semana, y es la densidad de gags. La densidad de gags por página que pide un monólogo de stand-up es mucho más alta. Y esto me agobiaba mucho al principio, porque esta gente quiere reír después de cada dos líneas. Supongo que con la sitcom quizás también pasa.

D.O.: Sí, pero al público lo tienes como un poco más... Yo salgo con un animador que básicamente te está a punto de ir con una pistola y te dice, "ríe". Todos lo hemos visto cinco veces, ven el chiste y ya sale una risa, que en el momento está bien. Pero en el teatro, tengo la sensación de que las risas son más agradecidas.

J.Y.: Las risas son muy adictivas. Si la sala siempre ríe en un chiste y un día, por lo que sea, no ríe, y los actores lo han servido aparentemente igual y aquel día no ríen, se genera un estado de alarma. Y a veces la gente no ríe porque ese día la concentración en la sala es diferente, porque se oye peor, o por lo que sea. También nos ha pasado que cuando hemos hecho espectáculos como La brama del cérvol, que es una comedia, pero que no tiene la misma densidad de gags por página, y la gente no ríe tan a menudo, quizás ríe más, pero no tan a menudo. Creo que en el fondo todos tenemos esta relación de amor-odio tóxico con la risa, que es lo que queremos, es lo que queremos provocar, es lo que nos gusta hacer, y yo al menos me siento muy dependiente, a veces.

"Creo que en el fondo todos tenemos esta relación de amor-odio tóxico con la risa"

Dani, tú no tienes tanto esa experiencia del público, ¿verdad?

D.O.: Yo soy un yonqui, además soy muy inseguro. Yo he llegado a contar en un pase las veces que la gente reía en una serie o en una película, de decir "han reído 53 veces". Te obsesionas como demasiado, pero la verdad es que no pasa nada, el feel good funciona. Hay muchas series, que son series increíbles, pero increíbles, pero dicen que es comedia, pero quizás la comedia es tan inteligente que no te provoca una risa natural. Entonces... yo con el feel good me siento más cómodo, porque me parece más agradable de hacer, más agradecido.

Es la sonrisa, ¿verdad?

D.O.: Sí, sí, de... "Ay, mira, me lo he pasado bien, qué mona, pero no te ríes". A mí también me da mucha rabia la gente que dice que "es mala pero te ríes". No puedo. A mí, que no te guste nada me parece muy bien, pero que me digas que es una mierda, pero que te has reído, aquí hay algo que no casa.

"Me da mucha rabia la gente que dice que "es mala pero te ríes"

J.Y.: Sí, a mí me gusta mucho eso cuando estás esperando un tren en la Renfe, que hay un mensaje de la radio que dice que un tren puede ocultar otro, pues a veces un gag puede matar a otro. Y, además, cuando hay un chiste e intentas poner tres, hace que funcionen peor y acaba provocando esa cosa de que el espectador nota que se están produciendo chistes y los ríe de una manera prácticamente automática. Yo creo que lo interesante es que la historia funcione, que a los personajes les pasen cosas chulas, y luego está el trabajo de oficio de intentar que haya buenos chistes nacidos de la situación, del diálogo, nacidos de los personajes, que no estén como puestos encima como una bola en el árbol de Navidad, sino que formen parte de la geografía del árbol. Es superdifícil. Cuando hacemos comedia desde el teatro estamos muy bien acostumbrados, puedes poner un chiste cada dos páginas, si quieres. Y el paso este que hemos vivido ahora escribiendo como escriben los profesionales del stand-up, a mí se me ha hecho muy difícil y chulo también. Ahora, hacerlo cada semana, me parece superdifícil.

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