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El cuarteto de Vic publica 'Amb la fi al davant', un cuarto disco de punk rock en catalán que, en un mundo ideal, debería sonar en todas partes

Son los Replacements catalanes, casi los Strokes, dependiendo de cómo te los mires, herederos de toda aquella movida que hervía hace unos cuantos años alrededor del sello Famèlic y del festival Hoteler y que nos hacía preguntarnos: "¿qué tiene Vic para molar tanto?". Power Burkas son la combinación perfecta entre la erudición y el pogo (como los describió Vice una vez) y son también la esperanza de un underground catalán con capacidad para llegar a muchísima más gente, si el panorama estuviera un poco menos mediatizado y se premiaran propuestas menos miméticas y homogéneas.
Con 13 años de carrera a sus espaldas, los Burkas no son nuevos, pero suenan frescos, y más todavía por contraste con la música que suena a todas horas, en todas partes. Quizás vienen del punk, del garage y del emocore, pero las melodías de power pop se te clavan como agujas y su encanto indie, esa cosa medio desgarbada tan sexy, son características que los convierten en un grupo que debería petarlo mucho más. Son, además, lo más parecido a los Surfing Sirles que posiblemente hay ahora en el panorama.
Claudi Dosta (guitarra), Aleix Marban (guitarra), Martí Ferrer (batería) y Marcel Pujols (bajo y voz), publican el 29 de mayo Amb la fi al davant (BCore, 2026), un cuarto disco que parece apuntar a un apocalipsis inminente, que se fija en pequeños dramas cotidianos con un sentido del humor afilado y sin obviedades: encontramos kits de supervivencia, críticas al consumismo, escombros, crossfit y comida (con sangre y vísceras), todo con un deje literario muy bien hilvanado con el caos controlado de las guitarras. Incluso hay un monólogo de Santiago Rusiñol en forma de canción: L'escudellòmetro.
Amb la fi al davant llega cinco años después de Naïf, potser (2021) –anteriormente habían publicado Mai nego l'oci (2019) y Llarga vida al tarannà (2016)–, pero no han estado parados, no han dejado de ecsribir nuevas canciones ni de tocar. Marcel Pujols, además, ha tenido tiempo para publicar un fantástico disco en solitario, el segundo, Copulatius o quasi (Discos Pinya, 2025), un trabajo mucho más folk donde ha colaborado la también vigatana Núria Graham, que ya hizo una espléndida versión de los burkas, Amor de garrafa (Toilet chronicles), una pieza escrita poco después de que lo dejaran como pareja, y que, en su versión, nos demostraba todavía más hasta qué punto era un hit.
Si queréis ver a Power Burkas en directo, tienen unos cuantos conciertos prgramados para los próximos meses, anotad: Som del Montseny, Palautordera (23/5); La Carrera, Torelló (30/5); Microclima - Ultralocal Records Barcelona (5/6); Nou Ideal, Vic (6/6); Ateneu 24 de juny, Girona (27/6); Festa Major Jove, Vic (3/7); La Deskomunal, Barcelona (18/7); Neuròtic, Manacor (8/8), y Sala Vol, Barcelona (5/9).
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