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El feminismo en el mundo de los videojuegos

Videojocs i feminisme

A nadie se le escapa que en los últimos años el feminismo está revolviendo todos los ámbitos de la sociedad. En las casas, aulas, oficinas, en la calle y también en el mundo de la cultura la presencia y el rol de la mujer son cuestionados. Al cine se le reclama una representación femenina que no perpetúe estereotipos y hemos visto cómo el movimiento 'Me Too' (Yo También) ha roto el silencio y la impunidad de los hombres que se aprovechan de su posición de poder para abusar sexualmente. Las mujeres de la industria de los videojuegos, y las jugadoras en general, también han denunciado el tratamiento y actitudes sexistas que reciben con frecuencia.

Si bien la proporción de jugadoras se acerca cada vez más a la paridad, en el sector laboral de los videojuegos ellas están en clara minoría y, a menudo, en trabajos de administración más que en programación o diseño. En 2015 se publicó el documental 'Mujeres + Videojuegos', de la periodista Marina Amores, que a través de entrevistas a mujeres de diversos perfiles profesionales ponía en evidencia el machismo que impera en los propios videojuegos, en las comunidades en línea que se generan alrededor y en el lugar de trabajo. Tanto o más reveladora fue la secuela 'Hombres + Videojuegos', en la que se hacen las mismas preguntas a los profesionales y estos reaccionan riendo extrañados, porque en su experiencia resulta inaudito que se les pregunte, por ejemplo, si durante una partida en línea han silenciado el micrófono para que nadie supiera que eran hombres.

 

Durante el año pasado, Marina Amores organizó Gaming Ladies, un evento exclusivo para mujeres estudiantes o profesionales del sector de los videojuegos con el objetivo de garantizar que las asistentes pudieran participar sin sentirse cohibidas. El hecho de que se anunciara como un espacio seguro y no mixto donde compartir experiencias desde una perspectiva de género provocó una polémica muy agresiva. Algunos hombres ofendidos organizados vía Forocoches amenazaron en reventar el acto. A pesar de las trabas y el acoso en la red se llevaron a cabo tres ediciones.

Las reclamaciones han ido cristalizando en forma de organizaciones que promueven la presencia de las mujeres en las profesiones que tienen que ver con los videojuegos. Women in Games es una organización internacional de mujeres que trabajan o se están encaminando en el mundo laboral como desarrolladoras que surge con la voluntad de empoderarse, hacerse visibles, defender sus derechos y apoyarse mutuamente. En España ha surgido la asociación hermana Women in Games ES y FemDevs, que comparten objetivos. También recientemente han aparecido medios especializados en videojuegos con una perspectiva feminista, y en Todas Gamers y Terebi Magazine directamente sólo escriben mujeres.

 

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Ante iniciativas como éstas, como ocurre en otros sectores de la sociedad, hay ciertas personas, sobre todo hombres, que reaccionan en contra, generando un debate acalorado sobre si el movimiento feminista se ha radicalizado y desvirtuado hacia lo que consideran una victimización y una 'caza de brujas' ‒brujos en este caso‒ contra los hombres. Se está produciendo una polarización en el seno de las comunidades de jugadores/as y profesionales de la industria. Ocurre que el mundo de los videojuegos está, como tantos otros, copado por los hombres, y ahora que las mujeres reclaman su lugar y más respeto, muchos hombres se sienten atacados personalmente, porque consideran los videojuegos como un elemento identitario (la subcultura 'gamer') y no aceptan las críticas que pretenden hacer más inclusivos ‘sus’ espacios.

Como oímos a menudo, la mayoría de estos hombres se declaran "ni machistas ni feministas"; ven el feminismo como un despropósito basado en falsos datos o se consideran ellos las víctimas. Debemos tener en cuenta que todas estas discusiones se dan, más que nada, en foros y redes sociales que, lejos de favorecer el debate, dan pie a insultos y acoso reiterados. Internet, contrariamente a lo que parece, tiende a provocar que se formen burbujas de realidad con aquellos contactos con los que compartimos opiniones y nos distanciemos de los que piensan diferente. Dentro de la burbuja reaccionaria proliferan discursos impregnados por el movimiento 'alt-right', proveniente de la órbita pro-Trump, lo cual no se da en otros ámbitos en España, y se ha conformado una guerra de dos bandos imaginarios que también, por extensión, es entre quienes cuestionan la dimensión política de los videojuegos y los que rechazan que se hable de ellos más allá de su valor como entretenimiento.

 

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