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Lidia Anaut y Edu Montoya se conocieron trabajando en el Calders. Ella hace collage, él es ilustrador y comparten el grupo de pop electrónico Tú No Existes. Paseando por Sant Antoni vieron que se traspasaba Lost Format, el quiosco que tiempo atrás Florencia Cagna y Ossie Mustafa habían convertido en una tienda de discos de vinilo. Hacía tiempo que pensaban que los quioscos eran “espacios guays” y, como querían montar algo juntos, les pareció “una buena oportunidad para probar”. Así nació La Crema, bajo el lema Cultura para llevar, en la calle Marquès de Campo Sagrado, 13-15 (esquina con Borrell).
Edu se sienta con un vecino en el banco del Erizo, el establecimiento de venta y degustación de tés y cafés que está justo enfrente. El hombre le pide que le guarde el periódico para cuando vuelva. “Dan mucha vida de cara a la gente del barrio”, asegura refiriéndose a los periódicos. No todo el mundo se informa a través del móvil y, del mismo modo que hay quien quiere escuchar en vinilo los discos del vibrafonista etíope Mulatu Astatke, hay quien quiere tocar las noticias en forma de papel manchado de tinta.

Una extensión de casa
Ahora mismo solo abren por las mañanas, de 9.30 a 14 h todos los días de la semana (y los fines de semana hasta las 15 h), porque también tienen la tienda que abrieron este verano a unos diez pasos, que viene a ser la ampliación del quiosco (allí sí abren mañana y tarde, de miércoles a sábado, y domingos hasta las 15 h). En el quiosco, además de discos, tienen mucha obra gráfica de artistas barceloneses, gorras y tote bags, y una neverita con los refrescos naturales Juno, hechos en Barcelona. Es como una extensión de su casa, aseguran: tienen el tipo de discos y de arte que ellos mismos consumirían. “Todo está muy seleccionado, de ahí el nombre de La Crema”, cuentan.
De un vistazo, encontramos álbumes de Sufjan Stevens, Beastie Boys, Caetano Veloso, La Buena Vida, Rosalía, Maria Jaume, Fermín Muguruza… Pero todavía hay más en la tienda: Charli XCX, Kendrick Lamar, Nick Cave, Tim Maia, Alcalá Norte, Air, Smashing Pumpkins, Rigoberta Bandini, así como bandas sonoras y algo de segunda mano. Además, cuentan con libros de música, novela gráfica, ilustraciones y ropa y complementos de diseñadores barceloneses.

Galería y artículos para regalar
“Necesitábamos más espacio para poder hacer exposiciones, talleres y presentaciones y tener libros y cómics…”, dice Lidia. “La tienda es más galería y el quiosco más tienda de discos”, aseguran. Y si el quiosco es una extensión de su casa, la tienda es una extensión del quiosco que los vecinos agradecen (¿a quién no le gusta que abran sitios bonitos en el barrio?) y que también les sirve como tienda de regalos, ya que allí encuentran artículos para niños e incluso cerámica. Su buen gusto (auditivo y visual) es innegable. Del mismo modo que te llevarías los discos de Magdalena Bay o Los Bitchos solo por cómo están expuestos, llenarías tu casa de todo lo que tienen en la tienda.
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