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El restaurante 'secreto' de Barcelona donde van las estrellas de Hollywood

Por
Pau Roigé
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Debes haber pasado por delante del Passadís del Pep decenas de veces y seguramente no lo has visto nunca. Si te fijas bien, junto a unos cajeros automáticos de Pla de Palau, hay una pequeña entrada que parece una escalera de vecinos. Pues no, allí se encuentra uno de los restaurantes más populares entre quienes no quieren ser molestados con propuestas indecentes de selfies y autógrafos mientras comen. Lo cierto es que hacen una de las mejores cocinas tradicionales de mercado de la ciudad y, desde que abrió en 1980, se ha convertido en uno de esos restaurantes míticos e imprescindibles de Barcelona.

Aunque Joan Manubens, el padre del Passadís del Pep, nos dejó a principios de 2017, su filosofía sigue presente todavía hoy en el restaurante con su hijo Joan, segunda generación y actual propietario: confianza y discreción. Es por eso que cientos de personas que han llenado portadas de revistas se han sentado alrededor de sus mesas. George Clooney, los miembros de U2, Robert de Niro, Francis Ford Coppola, Harrison Ford, Woody Allen, Margaret Thatcher, Spike Lee y (ATENCIÓN) Donald Trump son solo algunos de los nombres que han entrado por el estrecho pasillo buscando buena comida y privacidad. Sobre éste último, Modesto Baena, jefe de sala del restaurante, dice que "es un poco raro porque es el típico americano al que solo le gusta el pollo". Otro a quien también le gusta demasiado el pollo es a Arnold Schwarzenegger, a quien "tuvimos que buscarle un pollo para hacérselo a la plancha cuando vino durante los Juegos Olímpicos del 92. Eran diez o doce en la mesa, todos comiendo normal mientras Arnol disfrutaba del pollo".

No tienen cartel fuera y no saben bien por qué. Manubens tiene una teoría al respecto: "Conociendo a mi padre, seguramente lo tenía previsto pero se quedó en una tarea pendiente; después ya no lo hizo porque se había convertido en una señal de identidad del restaurante. Hará 39 años que estamos sin cartel y no tenemos la intención de cambiarlo".

© Passadís del Pep

Esta actitud no es extraña en el Passadís del Pep. Si a un cliente le apetece algo especial solo hay que pedirlo. Baena nos explica una anécdota sobre esto: "Cuando vino Woody Allen mientras rodaba 'Vicky Cristina Barcelona' se le metió entre ceja y ceja que quería croquetas, y se las hicimos solo para él. Le gustaron tanto que cuando volvió ya tenía un plato preparado en la mesa". Manubens nos dijo que esto no es exclusivo para los famosos, que todo el mundo puede hacer sus peticiones: si el niño quiere unos macarrones con tomate y un Aquarius de limón, lo tendrá.

Sin embaro, la "experiencia Passadís", como la llama Joan, consiste en dejarse llevar. Por si no lo sabéis, no trabajan con carta, uno de los rasgos que definen al restaurante. Manubens nos comenta que "por la tarde se llama a los mercados y a partir de ahí Modesto elabora el menú diario. No es menú degustación, como algunos creen; ponemos unos seis o siete platos para picar en el centro de la mesa, pero el cliente siempre puede escoger. En ningún caso obligamos a nadie a comer. Si no te gusta una cosa, la cambiamos sin problemas para que todo el mundo salga satisfecho". Y si no te acabas el menú, solo te cobran lo que te has comido.

Passadís del Pep

© Passadís del Pep

Les encanta el producto de calidad, Por eso, aunque tengan pescado de primera el domingo, te dirán que no les queda; saben que el lunes será más bueno y más meloso. Quizá es por este ansia por hacer bien las cosas que se han hecho amigos de grandes nombres, como Trueba y Coppola. Se ve que este último se hizo colega íntimo del fundador del restaurante; aunque Joan no tenía ni idea de inglés, acabaron haciendo paellas y comprando vino juntos. Modesto nos explica que "cuando ya tenía muchas cajas de vino para llevarse, le preguntaron si le dejarían subir al avión con todo eso, pero Coppola contestó que no había problema porque el avión era suyo".

Los platos que seguramente encontraréis en el Passadís del Pep son las  gambas de la costa (y todo tipo de marisco), croquetas de jamón, guisos, pescado, canelones... "Solo hacemos lo que sabemos hacer", dice el propietario, "tampoco enmascaramos el producto con ninguna salsa". Todo fresco. Así que, tanto si queréis ir como si solo pasáis por delante, ya tenéis una buena historia para explicarle a los amigos, compañeros de trabajo o durante citas de Tinder con pretendientes culturalmente curiosos.

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