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Las reformas incluirán medidas de seguridad y estrategias para proteger las diversas especies vegetales

Esta semana empiezan las obras de restauración y adecuación del Umbráculo del parque de la Ciutadella (que no debes confundir con el Invernadero), uno de los edificios patrimoniales más emblemáticos de este espacio verde de la ciudad, que es mucho más que la fuente con la cuadriga tirada por cuatro caballos. La intervención del Umbráculo tiene como objetivo preservar y poner al día este equipamiento histórico para que se pueda utilizar de nuevas formas, como la divulgación científica y mantener a la vez su función como espacio de conservación vegetal.
La reforma quiere recuperar el aspecto original que tenía en el año 1883, cuando lo diseñó Josep Fontserè. Para hacerlo, se arreglarán las fachadas, las entradas, los caminos interiores, la estructura y el tejado. También se adaptará el edificio a las normas actuales de seguridad, accesibilidad y protección contra incendios.
El Umbráculo es un monumento protegido y, junto con el Invernadero, el Castillo de los Tres Dragones y el Centro Martorell, forma parte de la Ciutadella del Coneixement. Este proyecto quiere transformar el parque y sus alrededores en un gran referente de ciencia, investigación e innovación en Europa. Aun así, en Barcelona hay muchos más espacios donde aprender sobre ciencia de forma didáctica y entretenida.
Las obras disponen de un presupuesto aproximado de 2,3 millones de euros y tienen una duración prevista hasta finales del primer semestre de 2027. Entre las mejoras, en concreto, destaca la recuperación de los paramentos de obra vista, la rehabilitación de las carpinterías y rejas originales, la renovación de los pavimentos y del mobiliario interior, así como la mejora de los sistemas de drenaje y señalización, con el fin de recuperar este edificio modernista.
También se mejorará su eficiencia energética y sostenibilidad como por ejemplo con la actualización y mejora del sistema de riego, la incorporación de microaspersores, y la renovación del sistema de iluminación con tecnología de bajo consumo. Para respetar la vegetación, las obras se han planificado para garantizar la máxima protección de las diversas especies vegetales que se conservan en el interior del recinto.
El Umbráculo de la Ciutadella es una construcción fruto de la desmilitarización y del crecimiento urbanístico de la ciudad, que culminó con la Exposición Universal de 1888. Aunque, curiosamente, durante el certamen se utilizó como sala de actos y de fiestas en lugar de cumplir su función original, cuando terminó el evento, el proyecto se concluyó bajo la dirección de Josep Amargós, quien también diseñó el Invernadero.
Josep Fontserè, el gran creador del Umbráculo, fue una figura clave en la Barcelona que se expandía fuera de las murallas, y además de diseñar también el propio parque de la Ciutadella y el Mercado del Born, colaboró con Ildefons Cerdà en el diseño del Eixample y en el cual participó un joven Antoni Gaudí en algunas de sus obras antes de que el arquitecto reusense se dedicara a sus propios proyectos, como la Casa Vicens (buen momento para mencionarlo, ya que hay muchísimas actividades gratuitas actualmente para celebrar el año Gaudí).
La rehabilitación del Umbráculo complementa la renovación que se está haciendo de los sistemas de riego, drenaje y pavimentación del parque, que forman parte del Plan de mantenimiento integral, en el marco del Pla Endreça. En total, las actuaciones abarcan 11 de las 14 hectáreas de zonas verdes de la Ciutadella, de manera que el parque se pueda convertir en un pulmón verde todavía más relevante de Barcelona. Aparte de este, hay espacios y jardines escondidos por la ciudad que deberías conocer.
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