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Imagina que entras en una tienda en busca de calzado nuevo y, de repente, te encuentras dentro de una caja de zapatos. Aunque parezca la descripción de una de las salas del Museo de las Ilusiones, esta es la idea con la que se ha remodelado la flagship de Camper en el centro de Barcelona.
La tienda de referencia de la icónica firma de calzados, situada en el número 249 de la calle València, acaba de reabrir tras una reforma integral que la ha convertido en una caja de zapatos a tamaño humano. El diseñador Max Enrich también se ha inspirado en el surrealismo para crear un espacio que rompe con el concepto tradicional de tienda y se transforma en una experiencia inmersiva.
Al entrar, los clientes se adentran en la primera planta, decorada con una paleta de colores tierra monocromática, donde el calzado se convierte en el protagonista. Varios paneles de acero inoxidable funcionan como escaparate para exhibir decenas de modelos diferentes de la colección de Camper.
Una tienda dividida en dos espacios
La estética surrealista y monocromática de la primera planta contrasta con la del segundo piso, donde la experimentación es la protagonista. Los clientes suben por unas escaleras cubiertas de terciopelo azul para llegar a este segundo espacio, una decoración que ya anticipa la estética que encontrarán allí.
La segunda planta está reservada a la colección CamperLab, donde conjuntos de chaquetas y pantalones de estilo grunge, bolsos y calzados —solo aptos para los más atrevidos— se distribuyen por todo el espacio, destacando la moqueta azul eléctrico que cubre el suelo.

