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El éxito de este proyecto sin ánimo de lucro es ofrecer un espacio comunitario en el que hablar de libros y degustar platos

Elena y Carlota son dos hermanas de Barcelona. Comparten sangre, una energía encomiable y dos pasiones: la lectura y la buena comida. Y a pesar de que las dos trabajan en el sector del marketing, hace ahora un año que decidieron empezar un proyecto compartido, en sus ratos libres, que transformase sus intereses en un espacio de encuentro. ¿El resultado? Un club de lectura gastronómico que lleva el nombre de La Sobretaula.
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Un año más tarde, lo que comenzó como una actividad entre amigas se ha convertido en una de las citas imprescindibles para las "letraheridas" de la ciudad. El funcionamiento es tan sencillo como atractivo: una vez al mes, el grupo se reúne en un restaurante de Barcelona para cenar y compartir impresiones sobre un libro previamente escogido, entre tapas y copas de vino, con buena compañía.
El club consigue reunir a una comunidad joven y mayoritariamente femenina para charlar en torno a una lectura compartida, a veces con la presencia del mismo autor o autora y, aparte, se ha convertido en un puente generacional muy interesante. No es extraño encontrar también a un grupo fiel de madres (incluida la de las fundadoras, “nuestra madre es la MVP de La Sobretaula”, ríen las fundadoras) creando un ambiente de comunidad e intercambio de experiencias que va más allá de la simple discusión literaria, y que ya ha contado con la participación de autoras como Fer Rivas, Maria Climent o Rita Rakosnik.
A pesar del éxito de la propuesta, Elena y Carlota defienden que La Sobretaula es y continuará siendo un proyecto sin ánimo de lucro. Para asistir al club de lectura, conversar con la autora o la moderadora de los libros y degustar platos del restaurante escogido, las comensales pagan un precio de 30 euros que sirve para cubrir gastos, pero en ningún caso para escalar el proyecto y orientarlo al beneficio económico.
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“El valor real es la gratificación personal de crear un proyecto propio, conectar con gente del mundo literario y compartir espacio entre nosotras”, explican las hermanas. Hablan de La Sobretaula con el orgullo de quien ha creado una comunidad gracias al trabajo de hormiguita, el boca a boca y la magia de las redes sociales, y tienen claro que no quieren que pierda su esencia. Y quizás este sea el secreto del éxito: en una Barcelona sobresaturada de propuestas culturales y gastronómicas, La Sobretaula se erige como un pequeño espacio de encuentro sin promesas ambiciosas ni eslóganes llamativos, que funciona gracias a la pasión compartida de dos hermanas y el deseo de muchas personas de leer y comer acompañadas.
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