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La comercialización de estos envases se limitará a partir del 1 de enero de 2030, aunque muchos comercios ya han comenzado la transición este miércoles

Las primeras medidas del reglamento de la UE sobre envases y residuos de envases comienzan a aplicarse este miércoles en todos los estados miembros. Entre otros cambios, la normativa conllevará en pocos años la eliminación de los plásticos monodosis de un solo uso -pequeños envases para raciones individuales de salsas, azúcares, mermeladas o mantequillas-. La comercialización de estos envases se limitará a partir del 1 de enero de 2030, aunque muchos comercios ya han comenzado la transición este miércoles. Será entonces cuando los plásticos monodosis cedan el lugar a sistemas reutilizables y alternativas más sostenibles como frascos de vidrio, dispensadores a granel o sobres de papel. En cambio, el reglamento limita desde este mismo miércoles el uso de sustancias PFAS en envases que estén en contacto con alimentos.
El reglamento, que se aplicará de forma progresiva, incluye todos los envases y establece requisitos para diseñarlos de manera que minimicen la presencia de sustancias nocivas y que sean reciclables.
La normativa es de aplicación directa y obligatoria para todos los Estados miembros de la UE, lo que obliga a los negocios a adaptarse a las nuevas directrices en el plazo establecido, tal como detalla el Gremi d'Hostaleria i Turisme del Garraf.
Entre otros productos que se suelen servir en pequeños envases de plástico se encuentran, por ejemplo, los sobres de azúcar que se sirven con el café, raciones individuales de aceite o mantequilla, así como mermeladas o salsas como ketchups y mayonesas. Estos productos son habituales en cafeterías, restaurantes, hoteles y otros servicios de restauración.
A partir del 1 de enero de 2030 no se podrán comercializar los envases de plástico de un solo uso incluidos en los formatos y usos prohibidos por el reglamento. La norma prevé excepciones en otras cadenas de suministro como la comida para llevar o algunos entornos sanitarios que necesitan una protección reforzada, según detalla el gremio.
Asimismo, junto con determinados envases monodosis, el reglamento prohibirá a partir de 2030 otros formatos de plástico de un solo uso, como determinados envoltorios utilizados para agrupar productos en el punto de venta, los envases de plástico para frutas y verduras frescas de menos de 1,5 kilos, los envases de un solo uso para alimentos y bebidas que se consumen dentro de hoteles, bares y restaurantes, y la mayoría de bolsas de plástico muy ligeras.
El reglamento, en su exposición de motivos, señala que las grandes cantidades de envases que están en "constante aumento", junto con los bajos niveles de reutilización y recogida y el ineficiente reciclaje, constituyen obstáculos importantes para la consecución de una economía circular y de bajas emisiones de carbono.
De hecho, añade la normativa, el 40% del plástico y el 50% del papel utilizado en la UE entre 2010 y 2021 se destinó a envases, y estos envases representaron el 36% de los residuos sólidos urbanos, según datos de la oficina estadística de la Comisión Europea (Eurostat).
La norma estipula que los estados deberán garantizar que los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases de plástico o metálicos de un solo uso de bebidas de hasta 3 litros se establezcan de aquí a 2029, a menos que ya se alcance un elevado índice de recogida separada.
La norma fija como objetivo reducir los residuos de envases generados por cápita, respecto a 2018, un 5% en 2030, un 10% en 2035 y un 15% en 2040. También establece como objetivo que al menos el 70% en peso del total de los residuos de envases se reciclen en 2030.
Un tipo de negocio afectado por la normativa son los hoteles. En estos establecimientos, son comunes los pequeños envases individuales para servir mermelada, azúcar, aceite o leche para cafés y té, que los usuarios pueden coger sin tener que utilizar un dispensador compartido.
Diversos hoteles de Barcelona contactados por la ACN aseguran que hace tiempo que han comenzado a implementar alternativas a los plásticos monodosis. Uno de ellos es la cadena hotelera Abba Hotels que, según detalla, ya ha eliminado las monodosis de otros productos como envases hechos únicamente con papel para el azúcar y la sacarina.
Una de las medidas que es de aplicación inmediata a partir de este 12 de agosto es la prohibición de comercializar envases que contengan sustancias químicas PFAS, por encima de un determinado umbral, y que estén destinados a estar en contacto con alimentos.
Los PFAS son compuestos químicos artificiales presentes en algunos recubrimientos de envases de alimentos y tienen una alta persistencia en el medio ambiente. El reglamento advierte que la exposición a estas sustancias mediante materiales que están en contacto con alimentos es "un riesgo inaceptable para la salud humana".
La Comisión Europea ha aclarado que los envases destinados al contacto con alimentos que se pongan en el mercado después del 12 de agosto deberán cumplir estos límites. En cambio, los envases que ya se hubieran puesto en el mercado antes de esta fecha pueden continuar en él y no deben retirarse, ya que el reglamento no prevé un periodo transitorio para agotar las existencias.
Para la organización ambientalista Greenpeace, el nuevo reglamento de la UE es un "avance" para armonizar reglas dentro del bloque comunitario y para eliminar ciertos envases "superfluos", pero critica que se trata de una oportunidad perdida: "Se queda corto", dice la entidad en un comunicado.
Greenpeace argumenta que la norma establece prohibiciones clave como la eliminación de envases monodosis. Sin embargo, la entidad cree que tiene "vacíos legales y excepciones" que permiten a las grandes marcas perpetuar el modelo de 'usar y tirar' bajo el disfraz de un reciclaje que no funciona.
Por ello, Greenpeace reclama a la UE que implante sistemas de depósito, devolución y retorno para botellas de plástico, latas, briks y envases de vidrio, que priorice la reutilización sobre el reciclaje, y que obligue a las empresas a asumir el coste real del impacto ambiental que generan los residuos de los productos que venden. También pide una "prohibición efectiva del sobreempaquetado" en productos como frutas y verduras.
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