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Maria Arnal: "Mucha gente todavía no entiende cómo funciona la IA y este desconocimiento genera miedo"

Hablamos con la cantante y compositora de Badalona, que presenta 'Ama', su primer disco en solitario, los días 7 y 8 de marzo en Paral·lel 62

Borja Duñó
Escrito por
Borja Duñó
Head of Editors, Barcelona
Maria Arnal
Foto: Eugènia Güell / Time Out Barcelona | Maria Arnal
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Todos disfrutamos y admiramos su etapa junto a Marcel Bagès, pero hace tres años que decidieron separar sus caminos y ahora Maria Arnal se presenta en solitario, con un primer disco únicamente a su nombre bajo el títulode Ama, que se publica el 20 de febrero. Durante este tiempo ha estado involucrada en mil proyectos: estudiando los modelos de voz sintética en el Barcelona Supercomputing Center, haciendo música para espectáculos de danza de Marcos Morau y La Veronal y creando instalaciones sonoras. Ahora toca presentar Ama al público, con un nuevo espectáculo donde también habrá danza y que se estrena en directo en la sala Paral·lel 62 los días 7 y 8 de marzo de 2026 (el 8 ya con las entradas agotadas). 

Tengo la sensación de que este disco tiene mucho que ver con el proceso de aprendizaje de todos estos proyectos.

Sí, todos estos proyectos al final salen de mí. Aunque sean colaboraciones, me he involucrado totalmente porque me interesaba la persona que lo estaba dirigiendo, como Marcos Morau y Carlos Marqués-Marcet. Son artistas que me interesan, su sensibilidad... Siento que me he puesto a su servicio y me he dejado influenciar mucho por estas otras formas de arte y de expresión. Es por eso que en el directo de Ama hay danza, que es algo que nunca me habría planteado. Y ahora es perfecto, es como debe ser. Es muy orgánico con la energía del disco, con mi energía de ahora, y también tiene que ver con haber podido estar tan cerca de una de las compañías más importantes del mundo de la danza como es La Veronal y Marcos Morau.

Venías de trabajar con Marcel Bagés y este es el primer disco que haces en solitario. ¿Cómo ha sido este proceso de encontrarte a ti misma, sola pero también rodeada de colaboradores? ¿Has tenido que buscar este entorno?

Es un momento que he deseado mucho ya desde el final de la etapa anterior. Sencillamente, el formato que teníamos ya no me permitía crecer más y ya no me sentía nada creativa. Por lo tanto, deseaba mucho poder sentirme como me siento ahora: tener esta libertad, esta flexibilidad, esta capacidad de cambio y esta responsabilidad total. Cuando alguien viene y me pide que haga la música de su espectáculo, no me puedo esconder detrás de nadie, ni necesito a nadie que me dé una solidez. He conseguido construirla dentro de mí, tanto en lo que respecta a visión artística como técnicamente, como cantante y también como productora y compositora. Esto es una plenitud y me siento contentísima de este proceso. No ha sido fácil, pero ha sido muy bonito, precioso, lleno de amor y de devoción hacia mi oficio.

"Me siento mucho mejor cantante y compositora, y con este disco quería compartir todo este aprendizaje"

Te quería preguntar sobre la producción del disco. Has colaborado con Pau Riutort y Alizzz, y creo que es todo muy coherente, con una idea muy específica. Hay un cierto minimalismo en las formas, tienes una paleta de colores muy clara en este disco.

Lo que quería con este disco era tener un marco mental, que siempre me ayuda mucho cuando empiezo un proyecto, que es ponerme una especie de reglas del juego. Después siempre me las salto, pero en este era muy importante no protegerme, no esconderme detrás de nada ni de nadie. Es decir, sostener la vulnerabilidad o sostener el proceso de decir: "Esto está aquí porque a mí me gusta y punto". Y no necesito quince pistas en una canción. Siento que en los discos anteriores había quizá esta necesidad de llenar, y para mí ahora era: "Si con tres funciona, no hacen falta cuatro". Quería encontrar la magia de cada canción, el viaje de cada canción, tanto en cuanto a letra como en cuanto a producción y composición. Si la canción es corta, pero el viaje funciona, no necesitamos ponerle una intro más larga.

Maria Arnal
Foto: Eugènia Güell / Time Out Barcelona | Maria Arnal

Tímbricamente, sobre todo, me interesaba mucho todo el universo vocal que, como bien has dicho, había desarrollado desde un lugar más de investigación en el BSC. Todo el tema de las voces sintéticas, de reproducir mi voz con muchos modelos diferentes, de estudiar bien cómo funcionan estos modelos de la mano de gente que sabe tanto... Quería ver si realmente, creativamente, era algo que me interesaba o no. He trabajado sobre este legado tan heavy que es la polifonía, pero mezclándolo con canción, con una voluntad más pop en algunas canciones y una voluntad de canción más antigua o de canciones de baile en otras, o más electrónicas. Son canciones muy diferentes, elementos que en otro contexto parecerían imposibles de convivir, pero que dentro de mí son muy orgánicos. Ha habido un trabajo muy consciente de intentar que no hubiera cosas inconexas y que todas las cosas tuvieran una solidez. He aprendido mucho, técnicamente me siento mucho mejor cantante y compositora, y con este disco quería compartir todo este aprendizaje.

"Animo a todo el mundo a tener la curiosidad de entender cómo funciona la IA e imaginar también usos positivos, que los hay muchos"

¿Qué relación tienes con la tecnología? Empezaste a experimentar con inteligencia artificial en un momento en que era casi ciencia ficción. No sé si ahora tienes la sensación de que se ha popularizado tanto que la gente la usa de una manera muy low cost, y si esto te genera sentimientos contradictorios.

Yo creo que ahora es momento de experimentar. Realmente estamos ante una tecnología que es muy poderosa. Está bien que tengamos miedo de sus usos potenciales, o de usos que ya se están dando, precisamente porque ha avanzado de una manera superrápida y a escala global, amplificando seguramente partes de la sociedad que son horribles, como los fines bélicos o la pornografía. Mucha gente todavía no entiende cómo funciona esta tecnología; se han popularizado unos usos pero no un conocimiento profundo, y esto me frustra mucho porque creo que es un mal de nuestro tiempo: la poca capacidad de atención que tenemos y la poca curiosidad en el global de las cosas. Nos quedamos con los titulares. Este desconocimiento genera mucho miedo, y yo animo a todo el mundo a tener la curiosidad de entender cómo funciona y de imaginar también usos positivos, que hay muchos.

El mensaje que para mí es más importante transmitir es que esta tecnología no es, al menos por ahora, independiente ni autónoma. Necesita personas detrás que, con sus valores o su falta de valores éticos, la usen de maneras no beneficiosas para el mundo. Por lo tanto, de lo que debemos estar preocupados no es de la tecnología en sí, sino de la gente que la usa de maneras negativas. Necesitamos hacer una especie de manifiesto ético y espabilar para pedir que esta tecnología se pueda utilizar de una manera correcta, que no nos pase como nos ha pasado con internet.

"Tengo mi voz física y unos sintetizadores que suenan con mi voz. Es mi voz nueva, una voz polifònica"

Yo, como creadora, utilizo esta tecnología de una manera muy específica, superética, superartesanal, de la mano de gente superexperta y haciendo mis propios datasets. Todo esto me ha permitido entender que mi voz no es clonable. Hay dimensiones que sí, pero en global no lo es. Me ha hecho valorar mucho más toda la belleza del lugar donde mi voz no puede llegar, del error, de la técnica... Me ha hecho entender mejor la humanidad de mi voz. Y ahora tengo una voz, que es la que presento en Ama, que tiene una parte que es física y tiene unos añadidos digitales que puedo utilizar creativamente, como otra persona quizá utiliza un sintetizador. Yo tengo mi voz física y unos sintetizadores que suenan con mi voz. Es mi voz nueva, una voz polifónica.

¿Cuál sería el límite ético para utilizar la IA de forma creativa? Pienso en aplicaciones tipo Suno que te lo hacen todo prácticamente de cero.

Yo creo que son los datasets. Todos estos modelos generativos trabajan con datasets que nosotros llenamos en internet. Hace falta una revisión exhaustiva: ¿con qué datasets trabajas? Como creadora, si tu música está en un dataset de otra persona, deberías poder tener derechos de autor. "Yo te cedo mi música para que entrenes tus modelos, pero entonces cobro mis derechos de autor".

Después podría haber modelos públicos, que fuesen un bien público con unos marcos legales beneficiosos. Hay que entender los modelos masivos como modelos que se deben regir por legislaciones democráticas que incluso podamos votar. El problema es que todos estos grandes modelos masivos están en manos privadas, pero sobre todo están entrenados con la historia de internet desde sus inicios. Se han descargado internet y todo lo que nosotros hemos estado volcando: toda esta información, fotografías, textos... Nosotros somos el producto, nuestros datos son el producto de estos grandes modelos masivos. La IA no podría existir si no hubiera habido todos estos años de internet en los que hemos estado volcando información en las redes sociales. Deberíamos generar espacios para hablar de los miedos y de las necesidades, de la misma manera que hablamos del miedo que nos da Vox o determinados discursos racistas. Sobre todo porque sabemos que muchas tecnológicas privadas están dando dinero a partidos de extrema derecha.

"Siempre me cuesta mucho cuando me preguntan qué tipo de música hago. No es fácil de explicar"

Desde que empezaste, has hecho una evolución desde el folk hacia sonidos más electrónicos y abstractos. ¿Dirías que la electrónica es el nuevo folk porque, básicamente, el folk se hace con los instrumentos de la época?

Yo creo que soy muy folk en mi corazón, sí. El folk siempre debe responder a su época. Creo que hablar en géneros es algo que está quedando obsoleto. Es útil para comunicarse, pero cada día salen 200.000 canciones de todos los géneros a las que tenemos acceso inmediato. Por lo tanto, nuestro mundo sonoro ya está todo mezclado. En mi caso, no pienso nunca en géneros, no es algo que me interese. Siempre me cuesta mucho cuando me preguntan qué tipo de música hago. No es fácil de explicar, y seguramente sería muy guay tenerlo claro, pero siempre me he movido en un espacio entre medio de cosas, por mi propio carácter.

Ahora mismo presento un disco que tiene una voluntad más pop, pero que también tiene toda una parte de cantautora detrás de cada canción. En Que me quiten, si le haces un arreglo acústico, te queda una canción muy folk; o lo mismo con Pellizco. El corazón de las canciones sí que respira un poco de canción tradicional, pero la manera de presentarlas, la producción, es mucho más libre y no se queda en aquello que se espera de esta estructura.

¿Crees que hay una emoción que predomine en el disco o que haya sido el motor creativo?

Yo creo que el disco tiene esta voluntad de ir a lugares no imaginados. Hay una voluntad de hacerlo muy bonito, de poder creer mucho en ello, de estar orgullosa de decir: "Esto es lo que he hecho y a mí me gusta". Lo presento desde esta tranquilidad y paz interior. No quería hacer un disco rápido solo por hacerlo o por la inercia de aquello que se esperaba de mí. Quería darme el espacio para poder hacerlo y presentarlo cuando sintiera que estaba terminado. Creo que tiene una energía que es muy mía, pero un yo que es nuevo, desconocido, y que es lo que he querido transmitir: el hecho de no limitarme a mí misma. Me lo he pasado muy bien haciéndolo, que es lo que quería, y estoy feliz.

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