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Mujeres: “No solo se trata de la cultura del 'sold out', sino de la barbaridad que se paga por las entradas de conciertos”

El trío barcelonés publica 'Es un dolor inexplicable', un séptimo álbum que aparece acompañado de una campaña para apoyar a las tiendas de discos

Borja Duñó
Escrito por
Borja Duñó
Head of Editors, Barcelona
Mujeres
Foto: Sonido Muchacho | Mujeres
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Abanderados del rock de guitarras de los últimos 20 años en Barcelona, los Mujeres continúan fieles a su filosofía. En tiempos de algoritmos y de cultura basada en récords y otras cifras, se mantienen en una zona de resistencia que incluye salas y sellos pequeños, música en formato físico, conciertos a precios razonables y espíritu do it yourself. Y a pesar de ir a contracorriente, les va bien, están donde quieren estar. Ahora, el grupo formado por Yago Alcover (voz y guitarra), Pol Rodellar (bajo y voces) e Arnau Sanz (batería y voces) publica su séptimo álbum Es un dolor inexplicable (Sonido Muchacho, 2026), y lo hace con una campaña para apoyar a las tiendas de discos.  

Habéis sacado una serie de singles que solo se podían comprar en tiendas de discos, para reivindicar el formato físico, el vinilo, y favorecer que la gente vaya a las tiendas.

Pol Rodellar: Sí, estábamos un poco cansados de la obsesión que hay por parte de bandas y sellos de estar siempre mirando los números, las escuchas, y que esto pueda repercutir después en hacer festivales o un sold out rápido y todo eso. Y era un poco decir: volvamos un poco atrás, frenemos, y saquemos vinilos como se ha hecho toda la vida, también con los adelantos con una cara A y una cara B, que es como un regalito extra de pistas que no están en el disco y que nosotros no subiremos a Spotify de momento. 

Yago Alcover: También es reivindicar el comercio local y los espacios que han sido importantes para la música independiente. Va un poco de plantear estos espacios como espacios de resistencia, no todo se basa en una cultura cuantificada sino que se mueve más por una identidad o una voluntad también de ser más minoritario, marginal, alternativo. Es también reivindicar que hay muchos sellos que dependen también de que se venda este formato físico, y son sellos que ayudan a que aparezcan bandas nuevas, escenas nuevas. Nos parecía fundamental articularlo desde aquí.

Estábamos un poco cansados de la obsesión que hay por parte de bandas y sellos de estar siempre mirando los números

En cuanto a los conciertos, vemos locuras, la fiebre por los sold outs, los récords... Ya habéis hablado de cómo se crean falsos sold outs. ¿Cómo os posicionáis respecto a todo esto?

Y.A.: Hay una sensación como de crecimiento permanente, una especie de obsesión con un único objetivo, que es tocar en un pabellón. Nosotros nos mantenemos con la idea de las salas pequeñas, hay que reivindicar la sala pequeña, porque es algo que está en una situación muy crítica. Que haya salas pequeñas donde tú puedes tener una experiencia como espectador más íntima, más cercana, quizás más auténtica, con una venta de entradas mucho más asequible o normal, porque no solo se trata de la cultura del sold out sino de las barbaridades que se pagan por las entradas. 

P.R.: Y los precios flexibles.

Y.A.: Exacto. Estas dinámicas también de comercio totalmente enloquecidas, y de hecho ilegales, han salido unas declaraciones esta semana de unos trabajadores de Live Nation que son totalmente vergonzosas [son ejecutivos de la compañía riéndose de los espectadores de sus conciertos por pagar más de la cuenta]. 

P.R.: Y también es un problema de referentes porque después mucha gente empieza una banda mirando estas grandes historias de éxito que todos conocemos. Grupos que empiezan ya sueñan con ir al WiZink o al Movistar Arena. Y entonces, cuando se dan cuenta de que esto les queda muy lejos, les genera mucha decepción y confusión.

Hay mucha conciencia de comunidad, de compartir tragedias, de compartir éxitos, compartir pequeños momentos de euforia

Arnau Sanz: Parece que sea una lucha pero nosotros lo único que hacemos es replicar lo que hemos visto. Nosotros nos interesamos por la música viendo a grupos en pequeñas salas, en centros sociales, en sitios ocupados. Empiezas un sello, montas una tienda, básicamente hacemos lo que sabemos hacer, que es hacer las cosas de esta manera. Nosotros nos sentimos muy cómodos haciendo estas cosas y gestionando al máximo todo lo que podemos nosotros y agradecemos estos espacios que siguen aguantando porque lo importante, más que explotar, es aguantar haciendo algo que te gusta, ya sea vendiendo discos, yendo a conciertos, teniendo una sala o haciendo música, que es nuestro caso.

En vuestras letras utilizáis mucho la primera persona del plural, el "nosotros".  Hay una especie de sentimiento de celebración de derrotas compartidas.

P.R.: Sí, hay mucha conciencia de comunidad, de compartir tragedias, de compartir éxitos, compartir pequeños momentos de euforia. Pero tampoco somos muy conscientes de ello, no pensamos las letras en términos de discurso. Es algo más emocional. En el tema Caen imperios ese “seguiremos” habla a la gente, pero también estamos hablando de nosotros como banda. Es un “seguiremos” de intentar aguantar y un intentar vivir en un mundo que te está dando golpes por todas partes. Y es esta idea de abrazo comunitario, de querer incluirnos a todos a la hora de poder sobrevivir.

Mujeres
Foto: Sonido MuchachoMujeres

Seguís inspirándoos en los años 60 y en Phil Spector. Es un periodo histórico corto pero da para mucho, vosotros habéis hecho siete discos invocando ese sonido.

P.R.: Sí y quizás tienes un referente que pueden ser los Ramones, y el referente de los Ramones sí que era eso que dices. Nosotros también hemos ido escarbando y al final sí que siempre parece que acaba todo más o menos hacia el mismo sitio. Pero en este disco hemos intentado modernizar un poco más el sonido, no tirar hacia algo tan retro.

Grupos que empiezan ya sueñan con tocar en el WiZink o en el Movistar Arena

Y.A.: Es esta idea de ir a canciones muy esenciales y que se mueven en tres o cuatro acordes, que tienen una estructura reconocible. Es curioso cómo necesitamos escuchar de alguna manera siempre la misma canción. Y la preeminencia melódica... sí, hay cosas que son muy nosotros. Quizás es esta idea de seguir siendo tú, de seguir la fórmula: stick to the formula. No lo sé, hay tantas maneras de interpretarlo. Pero nos cuesta mucho esa idea de las referencias, vivimos un poco como en una especie de burbuja con el grupo, pero sí que suena más moderno, no es un disco tan retro. 

Sonido Muchacho es el sello de referencia de grupos de guitarras de Madrid, pero vosotros sois catalanes y sois unos de sus artistas principales. ¿Cómo lo vivís?

P.R.: Bueno, el sello toca muchos sonidos, también tiene cosas más urban. Nosotros entramos en 2017 con Un sentimiento importante y el sello era muy diferente, quizás sí que era más de guitarras y publicaba muchos singles en aquella época. Creo que no tenía ninguno de los grupos grandes... estaba La Plata pero no había ninguno de los súper grupos por los que es conocido ahora. Hemos crecido con el sello, nos hemos alimentado mucho mutuamente y tampoco somos muy conscientes de lo que puede significar para la gente de fuera, sé que hay muchos grupos que deben empezar y deben querer que los publique Sonido Muchacho y envían sus maquetas allí y no reciben respuesta. Pero al menos yo no soy muy consciente del honor de estar allí o de ver el peso que tiene el sello.

A.S.: Yo considero que para nosotros es como: "Bueno, nosotros sacamos los discos en el sello de Luis [Luis Fernández, bajista de Los Punsetes, y ahora presidente de Universal Music Spain].

P.R.: Y de Edu, de Edu [Fernández, project manager del sello].

A.S.: Sí. Ha sido siempre una relación muy bonita, con Luis ya habíamos estado hablando antes de sacar Un sentimiento y todo ha sido siempre muy orgánico, muy natural, siempre nos han dado una confianza total en cuanto a cómo queríamos las cosas. Tenemos ideas muy parecidas. Hemos crecido en paralelo, el sello ahora es muy grande, pero creo que fue un buen cambio en un momento en que quizás nosotros necesitábamos dar un paso al abismo.  El sello hizo un buen trabajo con nosotros y estamos encantadísimos de seguir haciendo cosas con ellos.

Con Sonido Muchacho notamos un cambio brutal

P.R.: De hecho yo en 2010 tuve una tienda de discos [Luchador Records] y Luis me mandaba sus siete pulgadas que no se vendían ni a tiros. Y entonces también siempre me ha quedado esa imagen de decir: "Bueno, que no se flipen con Sonido Muchacho, que recuerdo ese inicio y aquellos discos que se quedaban siempre en las cubetas", que eran discos buenísimos, pero el problema es la gente, que tiene mal gusto.

Y.A.: Para nosotros es eso, empezamos con Luis que es casi un colega porque lo conocíamos de bandas y él ya había querido editar Univers [otro grupo de Yago Alcover]. La pedregada estuvo a punto de salir con Sonido Muchacho, algo muy extraño, sí. Teníamos la sensación de ir a un sitio donde te podían entender bien y de golpe el sello crece, tú también creces y ha sido como muy orgánico. 

¿Y el hecho de que el sello sea de Madrid?

YA: Con eso hemos notado mucho cambio porque nosotros habíamos trabajado solo con discográficas en Cataluña. Notamos un cambio brutal. No sé si es por la manera en la que se trabaja, si es porque realmente todo está súper centralizado, pero nosotros hacía mucho tiempo que habíamos salido de la órbita de los festivales y con Sonido Muchacho, Luis hablaba prácticamente con todos los promotores importantes y fue muy radical. Volvimos otra vez a estar en el panorama nacional. Nos consideramos un grupo muy de Barcelona, pero nos preocupa ver que no hay muchos sellos de guitarras, faltan grupos nuevos y que pasen cosas.

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Foto: Sonido MuchachoMujeres

 

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