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Lluís Pasqual
© Maria Dias

¿Qué está pasando en el Teatre Lliure?

Por
Andreu Gomila
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El futuro de Lluís Pasqual como director del Teatre Lliure está siendo cuestionado sólo pocos días después de que el Pleno del Patronato del teatro decidiera prolongar hasta el 2021 el mandato del actual director, que está en el cargo desde 2011. El año próximo finalizaba su segundo mandato y desde hace meses que hay movimientos en el sector teatral que cuestionan que Pasqual, que ahora tiene 67 años, sea la persona adecuada para encabezar la institución. Se estaba pidiendo una limitación de mandatos (dos, como mucho) y que fuera una mujer la encargada de diseñar un nuevo Lliure.

Pero el 28 de junio pasado, el Pleno del Patronato ratificó Pasqual por dos años, durante los cuales él se ha comprometido a iniciar un proceso de renovación de los actuales estatutos que rigen el funcionamiento del teatro. Siempre según lo acordado, estos cambios les propondrá una comisión creada específicamente con este encargo, la que debe ser elegida por una junta extraordinaria del patronato que se celebrará en septiembre. Entre los cambios propuestos, se quiere que la elección del nuevo director, dice el Lliure en un comunicado, "se haga por concurso abierto y con un mandato de cuatro años prorrogable a otro, siempre consecutivo". También será necesario incluir en los nuevos estatutos la garantía de una programación artística lo más paritaria posible.

Pero un post en Facebook de la actriz Andrea Ros ha hecho que todo salte por los aires. Entre muchas otras cosas, Ros, que ha dejado La Kompanyia del Lliure, dice: "A mí, Lluís Pasqual me ha chillado, me ha ridiculizado, me ha puesto en evidencia, y lo he visto hacerlo impunemente porque 'es un genio', y los genios llaman, los genios tratan mal a la gente". La acusa de maltratador.

El colectivo Dones i Cultura, que dice reunir a unas 800 mujeres artistas, el jueve pidió la dimisión de Pasqual, por el "trato vejatorio que el director Lluís Pasqual da de manera sistemática a sus trabajadoras y trabajadores". Dirigiéndose directamente a las instituciones que forman el Patronato del Lliure (Ayuntamiento, conselleria de Cultura, Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura), dicen: "Estas prácticas abusivas no sólo son contrarias a los derechos laborales más básicos sino que son intolerables en una sociedad democrática. Así que exigimos el cese de Lluís Pasqual y Sánchez como director del Teatre Lliure".

COMUNICADO DE APOYO A LLUÍS PASQUAL
El Lliure, mientras tanto, mantiene el silencio. Desde el departamento de Prensa del teatro dicen que no responden a manifiestos anónimos. Lo único que se han limitado a hacer, por ahora, es divulgar un manifiesto de apoyo a Pasqual, firmado, entre otros, por Emma Vilarasau, Frederic Amat, Nuria Espert, Eduard Fernández, Carmen Machi, Antonio Banderas, Ana Belen, Juan Echanove, Eduardo Mendoza, Josep Maria Flotats y Vicky Peña. Sorprende la ausencia de dramaturgos o de miembros de La Kompanyia, o de directores de teatros públicos catalanes, sobre todo de gente de teatro de menos de 45 años.

Ante la denuncia de Ros, el comité de empresa del teatro, a petición de la asamblea de trabajadores, reunida este mediodía, ha decidido encargar un estudio de salud laboral que permita aclarar las acusaciones contra Pasqual, ya que ha recibido otras denuncias.

Desde las instituciones, no pueden dejar de mostrar cierta "incomodidad" ante la volada que ha cogido la denuncia de Ros, el comunicado de Dones i Cultura y la reacción del Lliure. En la Generalitat, según RAC1, nos emplazan a la reunión extraordinaria del 14 de septiembre. En el Ayuntamiento, por ahora, están analizando los hechos. Y en la Diputación, donde el actor Juanjo Puigcorbé acaba de dejar su plaza de consejero de Cultura, no les gusta mucho el cariz que han tomado las cosas.

A pesar de las excelentes cifras de ocupación y público que ha registrado el teatro en los últimos años (siempre cerca del 90%), hay mucha gente que piensa que Pasqual debería dimitir y, sobre todo, que el teatro debe poner al día sus órganos de gobierno. No debemos olvidar que la persona más joven del patronato es Àlex Rigola, que tiene 49 años. Fuentes conocedoras del funcionamiento del teatro aseguran que el patronato no representa socialmente la Barcelona teatral de 2018. Hay, por ejemplo, poquísimas mujeres y muy pocos nacidos después de 1960. Ahora han decidido hacerlo, pero dejan la renovación en manos de Pasqual .

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