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El dúo quebequés se ha convertido en un fenómeno de la cultura pop más reciente en un tiempo récord y contra todo pronóstico

¿Os salen a todas horas reels de dos tipos disfrazados, con máscaras de papel maché, que tocan una música extrañísima? Son de Quebec, se llaman Angine de Poitrine y tocan música microtonal (para entendernos, notas que estarían entre dos teclas de un piano y que por lo tanto no encuentras en un teclado convencional). Teniendo en cuenta que mucha música actual ya se hace pensando en los algoritmos y parece cortada por el mismo patrón, nos preguntamos cómo demonios puede ser que un grupo tan raro (y a la vez estimulante, hay que decirlo) se haya vuelto tan viral. En este punto, es lícito que contemplemos dos posibles escenarios:
Que mi timeline se haya llenado de reels de gente bromeando con los Angine de Poitrine, recomendándolos, elucubrando sobre su verdadera identidad, imitando sus disfraces e incluso haciendo versiones podría cuadrar bastante con la estrategia que utilizó Geese a través de miles de perfiles falsos como forma de romper la invisibilidad a la que, a priori, les podían haber condenado las redes.
Sin entrar a discutir la ética de este tipo de estrategias (¿una estafa o una forma de luchar contra un ecosistema injusto?), también pienso que quién sabe si en su caso la viralidad se ha conseguido de forma orgánica, pero dado el hermetismo de la banda, probar cualquier de estos dos extremos requeriría una investigación más exhaustiva.
Lo que tenemos es una pareja de músicos quebequenses que se hacen pasar por extraterrestres. Khn de Poitrine, que toca un instrumento de doble mástil (guitarra y bajo microtonales), y Klek de Poitrine (batería). A través de loops de bajo y batería grabados en tiempo real, crean una música instrumental caracterizada por una afinación que no encontramos en la música occidental (sí en músicas orientales) y ritmos complejos o de amalgama que desafían también lo binario del pop. El resultado es una especie de math rock psicodélico en las antípodas de lo que hace, pongamos por caso, Taylor Swift. Ellos se definen como una "orquesta de mantra-rock dadá pitagórico-cubista".
Sus disfraces y máscaras ya son parte de la cultura pop de Internet, con unos estampados blancos y negros que también reproducen al fondo del escenario. El símbolo del triángulo o la pirámide, en el sombrero de Khn y en la cabeza de Klek, se reproduce en los conciertos con las manos, como referencia irónica a los Illuminati. Pero ellos no representan a una secta humana, sino a unos extraterrestres, que incluso responden las entrevistas con un idioma de sonidos incomprensibles a nuestros oídos.
Se dice que actuaron de esta guisa por primera vez en 2019, y que se disfrazaron porque el dueño del local de Saguenay estaba preocupado porque era la segunda vez que tenían que tocar en una misma semana. Después llegó la pandemia, y más adelante publicaron los álbumes Vol. 1 (2024) y Vol. 2 (2026). Fue en febrero de 2026, presentando este segundo trabajo para la cadena de radio estadounidense KEXP (en el marco de Les Trans Musicales de Rennes) cuando se empezaron a hacer virales y el vídeo de aquella actuación acumuló millones de visionados.
En el momento de escribir estas líneas, el vídeo tiene 12 millones de reproducciones y ellos suman unos 1,5 millones de oyentes mensuales en Spotify, un hecho realmente curioso para un grupo que no comulga casi con ninguno de los presupuestos del pop comercial, y el hype parece ir a más (les ha estado recomendando gente como Dave Grohl de Foo Fighters). Si los queréis ver, de mayo a noviembre actuarán en diversas ciudades del Reino Unido y Europa, pero de momento no pasan por Cataluña. Si no hay sorpresas de última hora, todavía tendremos que esperar, pero si vienen, la respuesta estará a la altura del ruido que han generado.
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