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Todos los francófilos deberían marcar en su calendario el 21 de mayo, día en que este histórico trozo de hierro se podrá conseguir

Un souvenir puede ser técnicamente cualquier tipo de objeto que desees conservar, y aunque la mayoría opta por una camiseta, un imán para la nevera o una botella de vino local, algunos francófilos empedernidos y con las carteras llenas estarán interesados en algo un poco más... contundente.
La Torre Eiffel se construyó allá por la década de 1880, antes de la Exposición Universal de 1889, y el ingeniero francés Gustave Eiffel la diseñó con tres plantas principales. Obviamente, en aquella época no había ascensores, por lo que subir hasta el tercer piso suponía enfrentarse a una cantidad ingente de escalones.
Hoy en día, los tramos que conectan la planta baja con la primera, y la primera con la segunda, han sido restaurados y modernizados. Pero, ¿qué pasó con las escaleras de caracol que unían el segundo y tercer piso (donde Eiffel tenía su oficina)? Pues bien, se retiraron del edificio en 1983, se dividieron en 24 partes individuales, se sustituyeron por ascensores y se vendieron en subasta.
El comprador de una de las 24 secciones originales ha decidido poner la suya a la venta. Tras haber poseído este tramo de 2,6 metros (8,5 pies) durante más de cuatro décadas, el vendedor anónimo ha decidido desprenderse de esta pieza de colección. Así que, marcad el 21 de mayo en vuestro calendario: la casa de subastas francesa Artcurial organiza la puja y, según artnet, podría alcanzar los 50.000 euros.
Sí; de hecho, esta es la quinta venta de piezas de la escalera que realiza Artcurial desde 2013. Ese año, un segmento de 19 peldaños se vendió por 212.458 euros, pero en 2016 se alcanzó la asombrosa cifra de 523.800 euros por una pieza de 2,6 metros tras una encarnizada guerra de pujas.
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