[category]
[title]

El verano es la estación en que más fotos se suben a la red. Muy lejos nos queda la paciente costumbre de esperar el revelado de las fotografías. Con las ansias de la inmediatez a menudo no recordamos que, cuando compartimos una imagen en Internet, en ese preciso instante perdemos su control, y ya no sabemos en manos de quien puede ir a parar. No importa que tengamos configurada la privacidad de la red social en cuestión, porque aunque sean pocas las personas que inicialmente puedan ver lo que hemos subido, cualquiera de ellas podrá copiar aquella fotografía, aunque sea a través de la tecla 'Impresión de pantalla ', y reenviarla o compartirla por otras partes.
Es por ello que deberíamos ser cuidadosos con aquellas imágenes que colgamos, y especialmente si salen menores. Esta práctica tiene un nombre, 'sharenting' y proviene de la suma de 'share' (compartir) y de 'parenting' (crianza o paternidad). De datos y estudios que confirman la "popularización" del 'sharenting' hay muchos; por ejemplo, el titulado Share With Care del año 2016, que señalaba que los británicos compartían de media 1.500 fotografías de sus hijos durante los cinco primeros años de vida; o Nancy Jo Salas, autora del libro 'American Girls: Social Media and the Secret Life of Teenagers', apunta que hay imágenes en Internet del 92% de los menores de 2 años de Estados Unidos.
En Francia desde el año 2016 los padres pueden ser 'multados con hasta 45.000 €' por publicar fotografías de los hijos sin su consentimiento, y ya ha habido casos de denuncias de hijos a sus padres por este mismo motivo en varios países. Y es que tal vez deberíamos preguntarnos: a nosotros nos hubiera gustado que todo el mundo pudiera ver nuestras imágenes de cuando nos cambiaban los pañales o hacíamos el primer pipí en el orinal? Pero más allá de los "conflictos familiares" que en el presente o el futuro pueda ocasionar subir fotografías de los hijos en las redes, lo que es cierto es que, al hacerlo, estamos creando una identidad digital de la persona. La compañía de servicios financieros Barclays afirma que, con el 'sharenting', los padres "están comprometiendo la seguridad financiera futura de sus hijos al compartir sin medida tantos datos de los menores", y que cada vez será "más sencillo hacer suplantaciones de identidad ".
Otros problemas que puede conllevar el 'sharenting' - y ya ha habido múltiples casos - es que se utilicen determinadas imágenes para hacer ciberacoso, que vayan a parar a manos de pederastas, o que haya quien las tome por mesclar- con contenido de pornografía infantil.
Para más información y leer el artículo completo, haga clic aquí.
Discover Time Out original video