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Ubicado en plena zona de galerías de arte (Trafalgar, 47), desde fuera el Bohl parece un local de brunch más. Pero no os dejéis engañar por las apariencias. En primer lugar a Ivan Ruiz, sommelier y casteller de Sants, no le gusta nada el término anglosajón, él lo llama "cafetería-restaurante de desayunos y almuerzos". La prueba es que sus compañeros castellers ("carnívoros y comensales de tenedor") comen allí en grupo y están encantados de repetir.
Si necesitáis energía de verdad, como ellos, alucinaréis con un bol salado que llama Mom's Asian, de avena integral ecológica, levadura nutricional y salsa de soja: va coronado con el huevo poché vegano de receta propia (todo natural, hecho en casa, cero aditivos), tomates cherry, alga nori, semillas de sésamo y chili flakes. Buenísimo, sano y nutritivo; un desayuno que es prácticamente un almuerzo.
Comidas contundentes
Pero esto es solo un ejemplo, hay muchos más boles para desayunos potentes, tostadas sorprendentes como la de kimchi sobre crema de anacardos –magnífica y curiosa combinación, todo hecho en casa–, zumos y cafés de todo tipo. Pero es a la hora de comer cuando el Bohl sorprende aún más; más allá de todo lo que asociaríamos a un brunch, se puede hacer una comida contundente, de las que convencen a los castellers.
Con el tofu katsu no os faltarán las fuerzas: arroz negro Venere, bok choy, berenjenas con miso, tofu rebozado al horno con mayonesa de sésamo y salsa de soja y jengibre; con esto en el cuerpo levantaréis los castells que hagan falta. Podéis completarlo con algunas tapas para compartir y también optar por otros platos como la fusión coreana bien entendida del Julie's Bibimbap o bien el Sunshine Curry o el Flower Califlower (sí, con coliflor al horno).
Ni azúcar, ni fritos, ni procesados
La carta es más larga de lo que podría parecer, pero tendréis que entrar y arriesgaros para descubrirlo. Ivan es consciente de que este es el reto: "cruzar la puerta". Como decíamos más arriba, no os dejéis llevar por las apariencias: si los Borinots de Sants repiten es que vale la pena (y eso que no sabemos si se han dado cuenta de que es vegano: no encontraréis productos de origen animal).
Y no es solo por gula: el Bohl es comida sana; no hay fritos, ni procesados, ni se utiliza azúcar (en su lugar se usan dátiles, plátanos o jarabe de agave). Eso sí, tened en cuenta que el horario es de mañanas y de tardes (no hay cenas), abre de lunes a viernes de 9 a 16 h, y sábados, domingos y festivos de 10 a 16 h (horario de invierno).
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Artículo publicado el 20 de octubre a las 12.29 h

