[category]
[title]
Tiberi Kiosk es el nombre de la terraza que ha abierto en el patio del Museo Frederic Marès, que había quedado huérfano de bar desde el 201'

La bisabuela de Roger Vila de Tiberi Club le daba pan con vino y azúcar para merendar. Esta elaboración tan nuestra, que muchos vinculamos a la familia y a épocas pasadas, será uno de los postres de la carta del Tiberi Kiosk, el quiosco que el equipo de creativos gastronómicos ha abierto en uno de los lugares con más encanto del barrio Gótico. Se trata del patio del Museu Frederic Marès, un vergel silencioso con naranjos y una fuente con surtidor (¡donde justo ahora podéis ver el ou com balla!) situado al lado de la Plaza Sant Iu, al lado de la Catedral.
Quizás algunos recordaréis que, hace unos años, en este mismo patio había estado el Cafè d’Estiu, una cafetería que abría solo de abril a septiembre y que cerró sus puertas en 2019. El relevo de esta concesión del Ayuntamiento de Barcelona que toman los de Tiberi Club, sin embargo, será de carácter permanente y abrirá todo el año, los cuatro años que dura la licitación. De momento, los horarios del bar serán los mismos que los del museo (de martes a sábado de 10:00 a 19:00 h, y domingos y festivos de 11:00 a 20:00) pero ya nos avisan de que tienen ganas de ampliarlo cuanto antes para que se pueda disfrutar del espacio también a la hora de cenar.
Más allá de un ambiente de ensueño, el Tiberi Kiosk ofrecerá una carta con la firma ya reconocible del grupo, al que le encanta jugar con la tradición y la gastronomía. Ahora bien, como indica Roger Vila, uno de los cuatro integrantes de Tiberi Club, “el espacio es un regalo, pero que ya nos condiciona a la hora de trabajar”. El chiringuito no tiene cocina, pero sí dispone de cafetera, plancha y otras herramientas que les permitirán ofrecer comida y bebida para todos los momentos del día. Desde cafés de Nomad y pastas dulces para desayunar, hasta bocadillos como bikinis de diversas tipologías o una alcachofa a la plancha con stracciatella, pasando por el fantástico mundo del vermut: embutidos, mojama, aceitunas y, evidentemente, gildas (nos avisan, por cierto, de que estos encurtidos de moda serán diferentes de las gildas XXL del Tiberi Bar). Y de postre, dos clásicos: pan con chocolate y pan con vino y azúcar.
“Serviremos el vino con un porrón y los azúcares con formas que se inspiran en algunas piezas que hay dentro del museo”, concreta Roger Vila. La idea de este pan con vino y azúcar do it yourself encaja con una filosofía general del Kiosk, que es la del diálogo con las piezas del Museu Marès. Los platos del bar, por ejemplo, lucirán imágenes de las piezas de este museo de escultura y coleccionismo, que puede presumir de tener una de las colecciones más eclécticas y singulares de la ciudad. “Mucha de la gente que entra a este patio ni siquiera se da cuenta de que hay un museo, y nosotros queremos que el bar forme parte de la experiencia del museo”, explican desde Tiberi Club.
La apertura del Tiberi Kiosk es el resultado de una coincidencia. Los de Tiberi Club, que pasaron de organizar eventos gastronómicos efímeros a abrir el Tiberi Bar en el Poble Sec, se enteraron de que el Ayuntamiento abría la concesión del bar del patio del Museu Marès gracias al estudio de arquitectura que había diseñado el chiringuito, obra de Clara de Solà-Morales y Metronom Arquitectura. El Kiosk es un paso más hacia la consolidación de Tiberi Club en la ciudad, de manera más permanente: “el mundo de los eventos nos ha permitido crecer económicamente, pero nos faltaba conexión real con la ciudad”, explica Roger Vila. “Más allá de ser un negocio, hacer el Kiosk en el Gótico nos presenta un reto que nos hace ilusión asumir: el de generar una relación con el barrio y pensar más allá del turista”, reflexiona.
Discover Time Out original video