Cosas para hacer el 24 de junio en Barcelona

Cine, conciertos, exposiciones, teatro, relax en la playa y mucho más para disfrutar el día festivo
El guateque
Por Time Out Barcelona |
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Si pensáis que por ser festivo no hay nada interesante que hacer en Barcelona, estáis muy equivocados. Una vez recuperados de las verbenas de la noche anterior y con la resaca bajo control, salid a la calle. Aquí tenéis un montón de planes para que vuestro 24 de junio no consista solo en ir de la cama al sofá y del sofá a la cama.

Platja de Sant Sebastià, Sitges
© Sergi Ramis
Qué hacer

Las 10 mejores playas de Cataluña

Que hay países por todo el mundo con playas de arena blanca y aguas turquesas, lo sabemos, pero no debemos menospreciar en absoluto las playas de Barcelona, con sus chiringuitos que las llenan de vida día y noche, ni las de Catalunya, a las que se puede llegar en tren o en coche.

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Qué hacer

Piscinas para ir con niños

Los niños no necesitan piscinas kilométricas para hacer largos arriba y abajo; quieren el agua justa para remojarse, zambullirse y salpicar. Recuperad el bañador, buscad en los cajones para desenfundar las gafas y ataos bien las burbujas. ¡Ya huele a cloro!

Qué hacer

4 playas catalanas que debes conocer

Entre tanta playa catalana hemos querido seleccionar cuatro auténticos paraísos no muy alejados de Barcelona en los que evitaréis la masificación que se vive en ciertas localidades... ¡Preparad el bañador y al agua!

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Qué hacer

Playas cerca de Barcelona

Es verdad que, a la hora de hablar de playas, cuanto menos cerca de Barcelona mejor. Aún y así, no hay que irse muy lejos para darse un baño con las mínimas condiciones. Si no tenéis tiempo –o ganas– de alejaros de la ciudad, id a alguna de estas playas, a menos de media hora de Barcelona, donde podréis refrescaros en un plis plas.

Cine, Drama

Atardecer

Cae un sol de color de miel y manzana cocida, en una Budapest que anticipa el fin del Imperio austrohúngaro. Estamos en el año 1913. Una chica misteriosa acaba de llegar en tren de Trieste, buscando el pasado de su familia, intentando localizar a un hermano desaparecido y el legado de unos padres que murieron carbonizados en un incendio. László Nemes, el director de 'El hijo de Saúl', aquel descenso a los infiernos del Holocausto sobre un hombre que corría entre jadeos de un lado al otro de Auschwitz con el cadáver de un niño en brazos, filma ahora otro pedazo de historia. El lenguaje es similar: todo sucede en un plano opresivo, cerrado sobre la nuca de un personaje que se desliza entre el caos humano y nos guía, como un farol en la oscuridad, por un espacio multitudinario, donde hay antorchas y disparos, donde los caminos se confunden, donde la muerte más violenta espera a escondidas.

Time Out dice
Photo: Greig Fraser/Annapurna Pictures
Cine, Drama

El vicio del poder

Por más que se presente como un retrato del vicepresidente Dick Cheney (un sorprendente Christian Bale, invisible bajo sus prótesis), no podéis ir a ver una película que se llama 'El vicio del poder' esperando encontraros con una perspectiva revisionista de la política estadounidense. El director y escritor Adam McKay ('La gran apuesta') introduce en la historia un personaje que probablemente representa su visión crítica de los hechos, pero el pulso de la trama es más caótico y delirante. Estamos ante un biopic impresionista, donde la estética contribuye en gran medida a la fórmula. Empezando por un estilo de montaje casi experimental que nos absorbe como un torbellino apocalíptico. Continuando por las interpretaciones, que son excelentes. Bale domina la sonrisa maliciosa de Cheney y la perpetra como si fuera una máscara de Halloween, en un registro no muy diferente del que le conocimos en 'American psycho'. Lo mejor de todo es ver cómo se transforma el personaje, como se va haciendo cada vez más cruel y vicioso. Los actores secundarios están sublimes. Un Steve Carell muy bien caracterizado hace de Donald Rumsfeld. Amy Adams interpreta a la esposa de Cheney, una mujer de Wyoming despiadada y exigente que acaba de endurecerlo. La mezcla de todo es ruda y amoral, con un dominio del ritmo del thriller que parecer vampirizar al Oliver Stone de 'JFK', haciéndolo más retorcido, más escabroso y loco.

Time Out dice
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Cine, Thriller

Lo que esconde Silver Lake

Una niebla se extiende sobre el paisaje en la última película de David Robert Mitchell. No es el humo de un porro, que también, ni un síntoma del cambio climático. Más bien, es un producto de la profunda confusión en que vive el personaje de Andrew Garfield, despistado por las calles de Los Ángeles en busca de respuestas a un misterio jeroglífico muy encriptado. El director de 'It follows' inicia un descenso en espiral que es puro 'delirium tremens', con muchas referencias metacinèfiles, que van desde 'El gran Lebowski' hasta los laberintos urbanos que David Lynch pisaba en 'Mulholland drive'. Un sueño paranoico, surgido de una mente tan brillante como retorcida, que toma la forma de un 'neonoir' maldito, vicioso, donde no hay escapatoria posible. Podríamos definirla como un 'Chinatown' para 'millennials', pero la comparación ni siquiera le hace justicia. Todo comienza con el protagonista, medio dormido, haciendo cola en una cafetería donde una camarera limpia el cristal de la puerta una pintada que dice: "Cuidado con el asesino de perros". Una vecina que hace topless, una lápida con el nombre de Hitchcock escrito, un submundo que solo los vagabundos conocen. Si sois fans de las novelas más subversivas de Thomas Pynchon, os sentiréis más que satisfechos. La trama incluye mapas secretos, pistas en una revista de videojuegos, fanzines en blanco y negro y un enigma que flota, sangrando, bajo la superficie de un lago. Un thriller hiperhipnótico, desafiante.

Time Out dice
Cine, Drama

Silvio (y los demás)

El nuevo film de Sorrentino tarda mucho rato en llegar a su centro de gravedad. Quizá se trata de una manera de emular el itinerario de su primer motor dramático, Sergio Morra, un Riccardo Scamarcio que pone la mirada penetrante al servicio de la determinación de un emprendedor sin demasiados escrúpulos que tiene una epifanía después de ver el rostro de Berlusconi tatuado en el culo de una prostituta, y abandona la provincia para intentar acercarse al hombre más poderoso del país, tentándole con fiesta y mujeres. Durante este segmento, la compulsiva exhibición de la desnudez femenina se arriesga a traspasar la frontera entre el retrato decadente de la política italiana como un hombre con los pantalones bajados y la pura glorificación cosificadora. Pero una vez entra en escena el Berlusconi tostado de maquillaje de Toni Servillo, de ojos inescrutables y sonrisa prostética, Sorrentino recupera los claroscuros con que tiñó Giulio Andreotti en 'Il Divo', iniciando un pulso estimulante entre el magnetismo de un seductor que se cree capaz de esquivar todos los escándalos, y la tristeza de ver a toda una nación secuestrada emocionalmente por el ego de un viejo corrupto al que solo dos mujeres alejadas del bunga-bunga son capaces de captar en todo su patetismo.

Time Out dice
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Photo: Courtesy of Disney
Cine, Infantil

El regreso de Mary Poppins

Una fantasía de vieja escuela, con cometas que vuelan y un poco de añoranza de los tiempos en que los deshollinadores bailaban por las azoteas. Esta secuela improbable del clásico de Disney que llega 54 años después del original es una operación de riesgo que, milagrosamente, funciona a la perfección. Se podría entender como un homenaje nostálgico a los musicales de antes, que pasa en Londres, en los años 30, en la época de la Gran Depresión, cuando la ciudad se iluminaba con farolas de gas. Las canciones de Marc Shaiman, con letra de Scott Wittman, captan el aire retro. Sin embargo, aunque esta 'Mary Poppins' está pensada para los fans de una cierta edad, también hay pinceladas de modernidad, por ejemplo en la interpretación de Emily Blunt, con su pronunciación impecable y una sonrisa más picarona que la de Julie Andrews. Es mágico el momento en que la vemos bajar del cielo, entre las nubes grises, con su paraguas con cabeza de loro hablador, que da ganas de levantarse y aplaudir. Como son mágicos todos los trucos que lleva en su bolsa infinita. El delfín que sale de la bañera, el perro animado que conduce una calesa, el espectáculo de cabaret... Veremos escenas fantásticas, como la aparición de Meryl Streep o el cameo de Dick Van Dyke, que con más de 90 años se marca un baile digno de admirar. Pero también hay un tono amargo, por ejemplo, en la letanía de un Michael Banks en la treintena, viudo y arruinado, con tres hijos pequeños y una casa que el banco le está a punto d

Time Out dice
Restaurantes

Una horchata: El Tío Che

icon-location-pin Sant Martí

Una de las mejores horchatas de Barcelona —además de leche merengada, agua de avena, helados artesanos...— que pueden tomarse en la rotonda más bonita de la Rambla del Poblenou, justo enfrente del Casino de la Aliança. Esta casa centenaria se trasladó aquí porque una bomba de la guerra civil destrozó su anterior tienda.

Un cóctel: Torre Rosa

icon-location-pin Sant Andreu

Aquella frase que se lee en todas las guías turísticas sobre el "marco incomparable" sospecho que se acuñó por Torre Rosa. Beberse un cóctel en la antigua casa de un indiano te hace escalar 60 escalafones de golpe en la escala de Richter. No se me ocurre ningún otro lugar en Barcelona más ideal. Detrás de la barra encontraréis a Jordi Reig, el secretario de los bármanes de Catalunya, que os lo explicará todo y más sobre los diversos tipos de ron y sobre cómo hay que remover un buen mojito. Si no estáis para explicaciones y queréis imaginar que estáis en la Habana, basta con que salgáis a la terraza y contempléis la luna.

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Bar Calders
©Ivan Moreno
Restaurantes, Mediterránea

Un vermut: Bar Calders

icon-location-pin Sant Antoni

Fans de Pere Calders, Dios os ha escuchado. En el callejón que lleva el nombre del escritor se encuentra una de las joyas más recomendables de Sant Antoni. Tienen libros del autor catalán, tiran las cañas con muñeca docta y ofrecen un coleccionable de tapas de barrio que hace temblar de placer. Obviamente, lo mejor es tomar vermut. Tienen de cuatro tipos, pero si lo que queréis es Priorat en vena, el de Falset resulta obligatorio. Por cierto, su terraza es uno de los secretos mejor guardados del barrio: no os sacarán de allí ni con una grúa.

Time Out dice
Restaurantes, Teterías

Un té: Caj Chai

icon-location-pin El Gòtic

Si buscáis especialización y variedad, Caj Chai es vuestra tetería. El complicado nombre del local-se pronuncia xai-xai- es checo y hace referencia a las numerosas casas de té que hay en Praga. Antonio ha importado el modelo y, en un ambiente muy tranquilo, ofrece una de las mejores y más extensas cartas de té de la ciudad. Siguiendo el método Gong Fu, sirve tés de China, Vietnam, Japón ...

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Restaurantes, Heladerías

Un helado: Delacrem

icon-location-pin L'Antiga Esquerra de l'Eixample

Massimo Pignata dejó su Italia natal para abrir esta heladería artesanal en el Eixample. Sus helados están hechos con ingredientes puros, 100% naturales, tal y como sus abuelos piamonteses hubieran querido. Si preferís comer y beber caliente, probad el café y acompañadlo con los dulces del día, elaborados por Massimo.

Restaurantes, Bares de zumos

Un zumo: Nakupenda

icon-location-pin Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

Situado en el Born, delante de la estación de França, este agradable local con terraza se autodefine como "especialistas en smoothies". Dad un vistazo a su carta y veréis que no es ninguna exageración. Preparan todo tipo de smoothies con frutas frescas y congeladas, zumos de frutas y leche de arroz o soja. Un 5% de los beneficios se destinan a proyectos solidarios. Ambiente internacional y relajado.

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Restaurantes, Mediterránea

Una ensalada: Filferro

icon-location-pin La Barceloneta

A diferencia de otros sitios de la Barceloneta que huyen de la identidad marinera para atraer a aquella clientela que simplemente los frecuenta porque son más baratos, el Filferro ofrece una muy digna oferta culinaria. El pan es del horno Baluard, que se ha convertido en un referente popular y de la restauración local. El ambiente es del que antes se denominaba de "jóvenes profesionales", pero que ahora, más que una casa fruto del liberalismo, parece una especie en peligro de extinción.

TimesBurg
©Ramon Clemente
Restaurantes, Hamburguesas

Una hamburguesa: Timesburg

icon-location-pin La Nova Esquerra de l'Eixample

Esta hamburguesería, abierta por un arquitecto, un restaurador y un ingeniero, tiene su mejor arma en quince buenísimas recetas: todas con carne de ternera de Burgos, con la opción de ternera ecológica de Lleida, todas afinadas a base de prueba, fracaso y vuelve a intentarlo. La hamburguesa DF, con el punto de picante ligero del buen comer mexicano -200 g de carne, chile chipotle, cilantro, cheddar, chile de Jalapa, nachos desmenuzados y lechuga-es un buen ejemplo.

Time Out dice
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Restaurantes, Marisco

Una paella: La Barraca

icon-location-pin La Barceloneta

Xavier Pellicer es el asesor gastronómico de un restaurante donde el chef es Rafa de Valicourt, casi nada. La Barraca es un nuevo restaurante de arroces de toda la vida, donde podéis encontrar seis especialidades muy acertadas: sobresale un excelente arroz con alcachofas, sepia, salchichas (seco, ligero, muy gustoso) o una más contundente paella de arroz bomba con pescado de lonja, pasando por la cazuela de arroz negro. Entrantes clásicos de la Barceloneta: croquetas, buñuelos de bacalao y buen marisco.

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