Huellas de Dalí, exposiciones, música y un montón de planes culturales: así es el verano en Figueres

Del Dalí más íntimo a festivales, mercados y rutas escondidas: una selección de planes para descubrir el lado más cultural e inesperado de la ciudad. ¡Os lo contamos!
  1. Teatre-Museu Dalí / Ajuntament de Figueres
    Ajuntament de Figueres | Teatre-Museu Dalí
  2. Ruta Històrica de la Guerra Civil
    Foto: Jordi Blanco | Ruta Històrica de la Guerra Civil
  3. Castell de Sant Ferran / Figueres
    Ajuntament de Figueres | Castell de Sant Ferran
  4. Figueres es Mou
    Foto: Mònica Quintana | Figueres es Mou
Time Out en colaboración con Ajuntament de Figueres
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Figueres es una ciudad preciosa y con mucho ambiente, y solo por eso vale la pena visitarla. Y el verano la pone en movimiento, con un montón de planes culturales al aire libre y a cubierto que os harán vivirla al máximo. A solo 50 minutos de Barcelona en tren de alta velocidad y conectada con todo el Empordà, es un lugar donde siempre hay algo que descubrir.

Entre el universo de Dalí, visitas guiadas, exposiciones renovadas, danza, música y propuestas al aire libre, hay planes para descubrir una ciudad que siempre encuentra nuevas formas de explicarse. ¡Seguid leyendo, porque os damos cinco (¡divertidísimos!) motivos para hacer una escapada!

1. Adentrarse en el universo Dalí: dos espacios imprescindibles para entender al genio

En Figueres, Dalí es una presencia. Está en las calles, en las conversaciones y aparece cuando menos os lo esperáis (incluso en forma de esculturas por los espacios urbanos). Pero hay dos lugares que os permiten entender realmente quién era y por qué sigue fascinando al mundo entero.

El primero es la Casa Natal Salvador Dalí, el lugar exacto donde empezó todo, con un recorrido que os hará entrar en su universo. La visita es inmersiva y sensorial. Hologramas, mappings, ventanas que explican historias, proyecciones, efectos visuales y espacios que os hacen sentir que estáis recorriendo los pensamientos de un artista que nunca dejó de construir su propio mito.

Descubriréis al niño de Figueres antes del personaje internacional, entenderéis la relación entre los espacios que lo marcaron y veréis cómo esa imaginación desbordada ya empezaba mucho antes del bigote.

Y este verano hay una novedad que los fans de Dalí no se querrán perder: la Casa Natal expone por primera vez un biombo de motivos orientales creado por el propio artista durante su juventud. Una pieza muy poco habitual dentro de su obra, creada a partir de un antiguo biombo de su padre y recuperada recientemente por el Museo Reina Sofía. Se podrá visitar hasta el 13 de septiembre.

El otro gran templo que hay que descubrir es el Teatre-Museu Dalí, probablemente uno de los museos más difíciles de explicar y de los más fáciles de recordar. Diseñado por el propio artista sobre los restos del antiguo teatro municipal, es una obra en sí misma, el objeto surrealista más grande del mundo.

Allí encontraréis al Dalí pintor, pero también al científico, al escenógrafo, al provocador y al obsesivo. Pasaréis de salas monumentales a rincones íntimos, de ilusiones ópticas a piezas que siguen desconcertando décadas después. Y en agosto todavía hay una capa más de magia con la apertura y visitas nocturnas. Cuando baja la luz y el museo se llena de silencio, la experiencia se transforma por completo. Como si Dalí todavía siguiera jugando allí.

2. Rutas para descubrir secretos: Dalí, Lorca e historias bajo tierra

¿Sabíais que Federico García Lorca leyó por primera vez Mariana Pineda en el hall de la casa de los Dalí?

Coincidiendo con los 100 años de las estancias de Lorca en Figueres, este verano la ciudad recupera una de las relaciones más fascinantes del siglo XX con una visita guiada dedicada a la amistad —y la complicidad artística— entre Salvador Dalí y Federico García Lorca. El recorrido empieza en la exposición Lorca – Dalí. Figueres, 1925-2025. Una història entre la poesia i l’art y continúa hasta el edificio de la plaça de la Palmera donde Dalí vivió su juventud y donde Lorca se alojó durante sus visitas. Entre vanguardias, creatividad y pasiones que desafiaban las convenciones de la época, la ruta también recupera el papel de Anna Maria Dalí, figura clave en esta historia.

También podéis hacer la Ruta Dalí, siguiendo las hormigas por el centro de la ciudad. Una visita guiada que explora los escenarios de la vida de Salvador Dalí en su ciudad natal y que pasa por los exteriores de la residencia de la familia donde vivió el artista durante su juventud, la Rambla, el Museu de l'Empordà, el Museu del Joguet de Catalunya, la iglesia de Sant Pere y el Teatre-Museu Dalí.

Pero Figueres también guarda otras memorias bajo sus calles. La Ruta Històrica de la Guerra Civil recorre algunos de los espacios que marcaron aquel período y termina entrando al refugio antiaéreo de la plaça del Gra. Bombardeos, exilio, revolución e historias reales que permiten descubrir una cara menos conocida —pero imprescindible— de la ciudad a través de lecturas de testimonios de este episodio histórico.

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3. Maravillarse con exposiciones como la del creador de Zipi y Zape y visitar el Castell de Sant Ferran

De la misma manera que el huevo viene de la gallina, Dalí tenía que venir de una ciudad que inspirase el surrealismo. Y es que Figueres, además de ser bonita, está llena de sorpresas: encontraréis desde un castillo espectacular hasta un museo sobre juguetes.

Más allá de los dos grandes espacios dedicados a Dalí, hay una parada obligatoria en el Museu de l’Empordà, que acaba de reabrir tras una renovación integral. El nuevo proyecto no presenta una colección ordenada cronológicamente, sino un recorrido más vivo, con obras que dialogan entre ellas y explican qué significa ser Empordà hoy y qué ha significado históricamente. Allí conviven piezas arqueológicas con nombres clave del art catalán y también espacios menos habituales, como las reservas abiertas que permiten ver qué pasa entre bastidores en el museo.

Y este verano todavía hay una excusa más para hacer una ruta cultural por Figueres, porque la ciudad recupera una de las miradas que mejor ha sabido retratarla con Objectiu Meli, una exposición dedicada a Melitó Casals Casas, Meli, el fotógrafo que durante décadas documentó la vida de Figueres y del Empordà, y que también construyó una relación muy estrecha con Salvador Dalí.

La muestra se extiende por tres espacios —el Museu de l’Empordà, la Sala d’Exposicions l’Escorxador y la Casa Natal Salvador Dalí— y es casi como entrar en un gran álbum colectivo del territorio. A través de una selección de imágenes de un fondo monumental de más de 100.000 fotografías digitalizadas, el recorrido permite ver cómo han cambiado las calles, el paisaje y la manera de vivir a lo largo de medio siglo.

Figueres también tiene un museo para los más nostálgicos: el Museu del Joguet de Catalunya es uno de los más singulares del país y una visita que funciona tanto si venís con niños como si venís con amigos y ganas de volver un rato a la infancia. Maquetas ferroviarias, coches de lata, muñecas, juegos, mecanismos y objetos que explican cómo hemos jugado durante dos siglos.

Además, hace poco se inauguró Escobar, animador, dedicada a Josep Escobar, uno de los grandes nombres del cómic y pionero de la animación en Catalunya (creador de Zipi y Zape). La muestra recorre su trayectoria y descubre una faceta menos conocida: los aparatos y películas que creó para llevar los dibujos animados a las casas mucho antes de las pantallas de hoy.

Para terminar, toca levantar la vista. El Castell de Sant Ferran es tan grande que cuesta entender sus dimensiones hasta que estáis dentro. Esta fortaleza monumental del siglo XVIII domina Figueres y esconde espacios inesperados, como las enormes cisternas subterráneas que se pueden visitar navegando en barca.

¿Preparados para la ruta? Este verano hay una manera muy fácil de hacer una ruta cultural por Figueres: una entrada combinada con precio reducido que incluye la Casa Natal Salvador Dalí, el Museu del Joguet, la visita libre al Castell de Sant Ferran y la entrada gratuita al Museu de l’Empordà. En agosto, además, también habrá una combinación especial para los más dalinianos: Casa Natal de día y el Teatre-Museu Dalí de noche.

4. Música, cine, arte en vivo y mercados para inspiraros

Las calles y plazas de Figueres se llenan de arte y de vida. Los martes, jueves y sábados, el centro bulle de actividad con la gente que va al mercado tradicional agroalimentario, en la plaça del Gra y en la plaça de Catalunya. El jueves, en el passeig Nou, se añade el mercado de la ropa, muy concurrido y animado.

Y si os gustan las películas, los jueves 6, 13 y 20 de agosto, a las 21:30 h, tenéis una cita con un ciclo de cine surrealista al aire libre en la plaza Gala-Salvador Dalí, donde se proyectarán películas de David Lynch.

El Festival Acústica vuelve a convertir Figueres en un escenario urbano con conciertos gratuitos al aire libre durante agosto. Se reparten por la Rambla, la plaça de Catalunya, la plaça de la Palmera y el Figueres Acústica Arena. ¡Música para todos los gustos y edades, food trucks y ambiente de fiesta para disfrutar del verano hasta el último día! El cartel todavía está pendiente de salir a la luz, pero seguro que promete.

Este año, además, Figueres celebrará la primera edición de las Nits d’Art al Castell, que tendrán lugar cada martes del 4 de agosto al 1 de septiembre. En cada jornada habrá dos espectáculos: música o teatro, combinados con una proyección cinematográfica al aire libre. ¡Consultad la programación!

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5. Cuando la ciudad se mueve: un festival de danza

El Festival Figueres es Mou convierte espacios urbanos y patrimoniales en escenarios abiertos donde la danza sale al encuentro del público. Plazas, rincones inesperados y edificios habitualmente tranquilos se transforman en un escenario lleno de vida. La programación combina compañías consolidadas, nuevas voces y piezas que rompen con la idea de que la danza contemporánea es solo para expertos.

Y para que os hagáis una idea del tipo de propuestas que pasarán este año, el festival mezcla piezas íntimas, espectáculos de calle y formatos que rompen etiquetas. Entre los destacados está Agatha (desaparició d’un solo), una pieza inspirada en la desaparición de Agatha Christie que explora su universo emocional a través del cuerpo; Manifesto, de Angel Duran, que convierte el espacio público en una especie de ritual colectivo entre danza y trance; y Baunsbak, una experiencia física y sonora donde el movimiento, la respiración y el sonido se generan en directo.

También destaca Salida de emergencia, una pieza itinerante interpretada por personas de entre 60 y 80 años que reflexiona sobre qué significa envejecer desde el cuerpo y la calle, y Aleta, de Marc Fernández, que se inspira en el universo casteller para hablar de confianza, equilibrio y emoción compartida.

¿Con qué propuesta os quedáis?

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