1. Adentrarse en el universo Dalí: dos espacios imprescindibles para entender al genio


En Figueres, Dalí es una presencia. Está en las calles, en las conversaciones y aparece cuando menos os lo esperáis (incluso en forma de esculturas por los espacios urbanos). Pero hay dos lugares que os permiten entender realmente quién era y por qué sigue fascinando al mundo entero.
El primero es la Casa Natal Salvador Dalí, el lugar exacto donde empezó todo, con un recorrido que os hará entrar en su universo. La visita es inmersiva y sensorial. Hologramas, mappings, ventanas que explican historias, proyecciones, efectos visuales y espacios que os hacen sentir que estáis recorriendo los pensamientos de un artista que nunca dejó de construir su propio mito.
Descubriréis al niño de Figueres antes del personaje internacional, entenderéis la relación entre los espacios que lo marcaron y veréis cómo esa imaginación desbordada ya empezaba mucho antes del bigote.
Y este verano hay una novedad que los fans de Dalí no se querrán perder: la Casa Natal expone por primera vez un biombo de motivos orientales creado por el propio artista durante su juventud. Una pieza muy poco habitual dentro de su obra, creada a partir de un antiguo biombo de su padre y recuperada recientemente por el Museo Reina Sofía. Se podrá visitar hasta el 13 de septiembre.
El otro gran templo que hay que descubrir es el Teatre-Museu Dalí, probablemente uno de los museos más difíciles de explicar y de los más fáciles de recordar. Diseñado por el propio artista sobre los restos del antiguo teatro municipal, es una obra en sí misma, el objeto surrealista más grande del mundo.
Allí encontraréis al Dalí pintor, pero también al científico, al escenógrafo, al provocador y al obsesivo. Pasaréis de salas monumentales a rincones íntimos, de ilusiones ópticas a piezas que siguen desconcertando décadas después. Y en agosto todavía hay una capa más de magia con la apertura y visitas nocturnas. Cuando baja la luz y el museo se llena de silencio, la experiencia se transforma por completo. Como si Dalí todavía siguiera jugando allí.











