Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Escapada a la Costa Daurada: un mar de historias

¡Atención! Nos esforzamos para informar con precisión, pero estos son tiempos inusuales, así que comprueba siempre antes de salir.

Tarragona Part Alta
© PTDT/Joan Capdevila

Escapada a la Costa Daurada: un mar de historias

Pasaremos 48 horas en Tarragona y en lugares cercanos a la capital

Por Xavier Amat
Advertising

Una salida pensada para la primavera o el verano para descubrir una parte de los muchos atractivos que tiene Tarragona, así como Altafulla o los castillos del Baix Gaià. Es lo que proponemos en las próximas líneas. Y es que la Costa Daurada tiene unas playas que enamoran, ideales para disfrutarlas con la familia, pero también una rica historia y patrimonio que nos cuentan de dónde venimos. Y seguro que hay tiempo para todo: para broncearnos, para hacer ejercicio y para cultivar la mente.

Altafulla Vila Closa
Altafulla Vila Closa
© Ingo

Tarde día 1: Calles medievales en Altafulla

En el privilegiado municipio de Altafulla se respira serenidad y belleza. El casco antiguo medieval amurallado es la Vila Closa, declarada Bien Cultural de Interés Nacional, con espacios emblemáticos como la plaza del Pou, con el edificio porticado del Ayuntamiento presidiéndola y rodeada de casas señoriales. También hay un monumento dedicado a los castillos humanos -no olvidemos que estamos en las comarcas de Tarragona-, obra del artista local Martí Royo.

Las calles empinadas y estrechas van a parar al antiguo castillo, y el conjunto formado por este, la iglesia de San Martín y la rectoría ennoblece una de las plazas con mejor acústica del país, escenario de manifestaciones musicales y poéticas que tienen lugar las noches de verano, como el Festival de Veus y el Ciclo de Conciertos.

Ahora bien, si tenéis ganas de ver el mar, debéis ir al barrio de las Botigues. A lo largo del siglo XVIII se fueron construyendo, alineados ante la arena de la playa, pequeños almacenes donde los pescadores guardaban los útiles de trabajo y los comerciantes guardaban los productos destinados a las colonias. A principios del siglo XX aquellos almacenes se fueron convirtiendo en viviendas para el veraneo, hasta dar lugar al barrio de las Botigues (tiendas).

Y cuando sea la hora de cenar, podréis elegir entre la rica oferta de restaurantes que hay en la localidad, en muchos de los cuales, como ya os debéis imaginar, podréis saborear una excelente cocina marinera.

L'Hort de la Sínia
L'Hort de la Sínia
© Hort de la Sínia

Día 2: Por los castillos del Baix Gaià

Nos hemos levantado con energía, así que realizaremos algún tramo del camino de los castillos del Baix Gaià. La ruta permite conocer el legado que se construyó en esta parte de la comarca del Tarragonès a partir del siglo X. En aquellos tiempos, la cuenca del río Gaià marcaba la frontera entre los condados de Barcelona y el Al-Andalus, así que el territorio se llenó de castillos como el de Altafulla, el Catllar, la Nou de Gaià, Montornès, Montoliu, Vespella, Ferran o Tamarit. El camino pasa por estas ocho construcciones, siguiendo el río Gaià y el GR-92, y se puede realizar a pie o en BTT. En el del Catllar, un centro de interpretación os permitirá descubrir la historia de las fortificaciones, así como la vida de la familia de los Montoliu. Se llevan a cabo también actividades temáticas donde los disfraces, para los más pequeños, son ideales para ponerse en la piel de los que habitaban estas tierras en la Edad Media.

Para después de comer os proponemos visitar el Hort de la Sínia, muy cerca de la desembocadura del Gaià y del castillo de Tamarit. Es una finca agroecológica que se dedica al cultivo, la divulgación, la educación y la formación en agricultura ecológica, plantas aromáticas y medicinales, energías renovables y en dar a conocer hábitos saludables. Podéis entrar sin ningún problema y descubrir la finca, y, si os apetece, apuntaros a alguna de las actividades que organizan.

Advertising
Pla de la Catedral de Tarragona
Pla de la Catedral de Tarragona
© PTDT/Joan Capdevila

Día 3: Seducidos por Tarragona

Os habíamos prometido en las primeras líneas que iríamos a Tarragona, y a la capital dedicaremos todo el último día. Como seguramente sabréis, la ciudad tiene una larga e importante historia y muchos atractivos culturales. Pero no queremos que esta última jornada de escapada se convierta en una especie de gincana para verlo todo, así que os proponemos visitar tranquilamente unos pocos elementos de Tarragona a la espera de que muy pronto volváis para seguirla conociendo. Os invitamos a dar un paseo por las calles de la Part Alta y entrar en la Catedral. Si es posible, reservar una visita completa guiada, ya que, además de informaros detalladamente de todos los pormenores de la construcción, subiréis al campanario, posiblemente la mejor atalaya de la ciudad. Eso sí, tendréis que superar un desnivel de 150 escalones... ¡pero vale la pena! En cuanto al edificio, la portada y el interior son góticos, aunque iniciados en estilo románico; el claustro cuenta con una abundante decoración escultórica en los capiteles, impostas y frisos de los pilares angulares; y en el Museo Diocesano reposa una excelente colección, tanto de piezas arqueológicas de época romana -en su mayoría de excavaciones realizadas en el subsuelo de la misma Catedral- como de pintura, orfebrería y material litúrgico.

Saliendo del templo, podéis tomaros un revitalizante vermut en la plaza de la Font o en la del Fòrum, y luego dirigiros al Serrallo, el barrio marinero por excelencia de la ciudad. Cuenta con una extensa oferta de restauración, y podréis poneros las botas con un pescado con salsa y romesco, una paella, o cualquier otro plato que os apetezca y que os haga emprender la vuelta a casa con el mejor sabor de boca.

Equipamientos culturales

Vil·la Romana de Centcelles
© MNAT / G. Jové

Vil·la Romana de Centcelles

Qué hacer

Localizada en Constantí, a 6 kilómetros de Tarragona, es un monumento clave del arte paleocristiano. En una de sus estancias, conservada en su totalidad, se puede contemplar el mosaico de cúpula de temática cristiana más antiguo del mundo romano. Se llevan a cabo visitas guiadas y también actividades para los más pequeños. La Villa está declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.

Can Bofill

Lugares de interés

Antiguo chalet rodeado de palmeras y situado al final del paseo Marítimo de Torredembarra, fue construido a principios del siglo XX por unos veraneantes en la población, y actualmente es la sede de gestión del Espacio de Interés Natural dels Muntanyans.

Advertising

Anfiteatro romano

Qué hacer Espacios para celebraciones

Posiblemente la imagen más conocida de Tarragona es la de su anfiteatro junto a la orilla del mar. De forma ovalada y con gradas excavadas en la roca, en este espacio tenían lugar las luchas de gladiadores, entre ellos o contra fieras, y también las ejecuciones públicas. Ya extinguido el Imperio Romano, en el siglo VI se edificó una basílica visigoda y, más adelante, una iglesia medieval.

Catedral y Museo Diocesano de Tarragona

Qué hacer Espacios para celebraciones

La Catedral, dedicada a Santa Tecla, se levanta en el punto más alto de la ciudad y se consagró en 1331. Merece una visita, y así conoceréis también su claustro, un conjunto arquitectónico y escultórico excepcional a caballo de los siglos XII y XIII. En cuanto al Museo Diocesano, destacamos su colección de tapices.

Advertising

Museo Nacional Arqueológico de Tarragona

Museos e instituciones Arte y diseño

Es el museo más antiguo de Cataluña en su especialidad, y actualmente el centro más importante para la recuperación, conservación, investigación y difusión del patrimonio procedente de la ciudad romana de Tarraco y su área de influencia. Se pueden ver multitud de piezas de la época romana, especialmente sus valorados mosaicos. También forman parte del MNAT otros espacios como la villa romana de los Munts y la de Centcelles.

Pretorio y Circo Romano

Qué hacer Espacios para celebraciones

Una visita a dos de los elementos más importantes que se conservan de la época romana. Primero, el circo, construido en el siglo I dC con una supuesta capacidad para unos 30.000 espectadores. Una parte importante resta bajo las calles de la ciudad, pero otra es muy visible. Está conectada por pasillos subterráneos con el Pretori, una torre con las escaleras que conectaban la ciudad baja con el foro provincial. En el siglo XVI se convirtió en palacio de los reyes de la Corona de Aragón.

Recomendado

    También te gustará

      Advertising