Margam Country Park
Foto: Shutterstock | Margam Country Park
Foto: Shutterstock

Los diez lugares más encantados del Reino Unido

¿Tienes ganas de un buen susto? Descubre los lugares más embrujados del Reino Unido, cortesía del periodista y escritor experto en temática paranormal, Matt Blake.

Matt Blake
Traducido por: Ricard Martín
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Hace cinco años, me mudé a una casa nueva que acabé creyendo embrujada. Jamás he creído en fantasmas, pero lo que viví no tiene explicación racional: la radio y la ducha se encendían solas en plena noche. El timbre sonaba a las tres de la madrugada sin nadie al otro lado. Después llegaron otros ruidos: portazos, pisadas en el piso de arriba, un leve golpeteo que flotaba por la casa como si fuera niebla. Más tarde descubrí el terrible pasado del lugar. Fuera lo que fuese lo que lo provocaba, me llevó al borde de la locura mientras intentaba cuadrar lo que ocurría allí dentro con mi mente escéptica. He escrito un libro sobre mis vivencias titulado The Killer Who Lived Here, que plantea la pregunta: si tu casa tuviera un pasado oscuro, ¿querrías saberlo?

La creencia en lo paranormal parece ir en aumento. Un estudio reciente de YouGov reveló que los británicos tienen más probabilidades de creer en fantasmas (34 %) que en un dios creador (27 %). Así que, creas o no en lo sobrenatural, la realidad es que una gran parte del mundo sí que lo hace. Por lo tanto, si te atreves a plantarte donde el velo entre mundos es más fino, donde se dice que caminan los no muertos... ¡Aquí tienes los lugares más embrujados de Gran Bretaña!

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Los lugares más embrujados del Reino Unido

Blue Bell Hill: la chica de la curva iba de blanco

Blue Bell Hill –también conocida, de forma menos romántica, como la A229– es supuestamente la carretera más embrujada de Inglaterra. Se dice que una novia vestida de blanco acecha por su arcén, supuestamente el espíritu errante de Suzanne Browne, una joven de 22 años que murió trágicamente junto a dos amigas en un accidente la noche antes de su boda en 1965. Varios conductores han asegurado haber visto a una mujer de blanco parada –¿esperando?– junto a la hilera de árboles, a veces cruzándose en la calzada solo para desvanecerse en el momento exacto del impacto. En 1972, Bob Vandepeer afirmó haber recogido allí a una joven que hacía autostop, solo para descubrir que se había esfumado del asiento trasero cuando se giró a mirarla. Incluso he conocido a un hombre que me aseguró haber visto a una chica de blanco de pie al borde de la A277 mientras conducía hacia casa una noche. No soy nada de fantasmas, me dijo, pero sé lo que vi. Estaba allí, y de repente ya no estaba. Todavía hoy, los avistamientos de la autoestopista fantasma reaparecen de vez en cuando.

Common Road, Rochester. Código postal: ME5 9RG

Wistman Woods: el coto de caza del diablo

Hay muchas cosas que decir sobre Wistman’s Wood: no solo es una de las últimas selvas templadas que quedan en Gran Bretaña, sino que se dice que en su día fue el coto de caza del mismísimo Diablo. Los robles enanos y retorcidos cuelgan bajos, y la niebla los envuelve con insólita pesadez.

Se cuenta que este es el hogar de los sabuesos espectrales –los mitológicos Wisht Hounds de la Cacería Salvaje–, que persiguen a las almas perdidas por el páramo en la noche. No muy lejos del límite norte del bosque, se encuentra el llamado lych way, o sendero de los cadáveres, por donde se transportaban los difuntos hasta la iglesia de Lydford. Se han reportado avistamientos de procesiones de monjes con túnicas blancas cruzando en silencio. Los que salen a pasear por allí a menudo afirman sentirse observados, escuchan gruñidos entre la maleza o se sienten invadidos por un pavor inexplicable, bajo las ramas nudosas y bellas de este bosque mágico.

Two Bridges, Princetown. Código postal: PL20
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The Ancient Ram Inn: ¡dormirás con fantasmas sexuales!

Este pub del siglo XII está tan embrujado que incluso lo cerraron en los años sesenta porque nadie se atrevía a ir. "Eso pasó por todos los rumores de brujería y sacrificios infantiles", me cuenta, por teléfono, Tom Dodd, el actual subdirector.

Convertido hoy en una atracción de terror, los huéspedes aseguran haber sido arrastrados fuera de sus camas, inmovilizados por manos invisibles o haberse despertado con figuras oscuras observándolos desde el rincón. Se supone que hay un íncubo y un súcubo en el lugar, añade Dodd (fantasmas o demonios sexuales masculinos y femeninos que se introducen en los sueños de los durmientes para mantener relaciones). El propio John (el difunto propietario) fue atacado por un súcubo. Jamás volvió a dormir en la misma habitación. En 1997, una excavación en la cocina sacó a la luz huesos de una mujer y de un niño junto a una daga de sacrificios y un gato momificado emparedado. "Hace unas semanas, vino una pareja y se puso a cantarle a un caballito balancín; que se movió cuando se lo ordenaron", añade Dodd. La semana pasada, una mujer fue atacada en el granero. Está todo grabado en vídeo.

Potters Pond, 8. Wotton-under-Edge. Código Postal: GL12 7HF

Margam Country Park: sobrepoblación de fantasmas

Margam Country Park, en el sur de Gales, tiene más fantasmas de los que pueda gestionar. Empezando por la ruinosa capilla de Capel Mair ar y Bryn, donde se dice que pululan monjes muertos hace siglos (y que aborrecen la compañía de los vivos). En 2010, la serie de televisión estadounidense Ghost Hunters International grabó allí y afirmó haber captado el audio de un monje ordenándoles que se dieran el piro. También registraron puntos fríos y orbes, uno de los avistamientos fantasmales más clásicos que existen. Ya sabéis, esa esfera luminosa que aparece en fotografías de manera inesperada. 

Luego está el gran castillo gótico, donde Robert Scott, un guardabosques asesinado por un cazador furtivo, todavía ronda lleno de ira; se dice que disfruta especialmente dando portazos y arrojando objetos a los visitantes. Aunque los más conflictivos en cuanto a actividad poltergeist son, supuestamente, unos niños victorianos que mueven objetos en habitaciones vacías y ríen sin tener cuerpo visible. Ah, y no olvidemos el fantasma de un herrero que recorre los terrenos exteriores en una jornada laboral infernal y eterna. Pero ninguno se puede comparar con el fantasma más famoso del lugar, la Dama Blanca, una figura femenina neblinosa que suele descender por una gran escalinata gótica. Algunos creen que se trata de Emily Talbot, una antigua propietaria de la mansión que, al morir en 1918, era una de las mujeres más ricas de Gran Bretaña.

Port Talbot. Código postal: SA13 2TJ

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Metro de Bank: Precaución con el hueco, precaución con la Monja Negra

Precaución con el hueco entre coche y andén, y precaución con la Monja Negra. En las profundidades de la City de Londres, bajo los viajeros que van al trabajo y los fondos de inversión, entre los túneles oscuros y el traqueteo de los trenes de la Central Line, flota el fantasma de Sarah Whitehead. Se la ha vislumbrado en Threadneedle Street y en los sinuosos pasadizos de la estación de Bank. También hay avistamientos relativamente modernos: al parecer, un empleado de la estación vio a una anciana en un monitor de videovigilancia a las dos de la madrugada, mucho después del cierre, y se afirma que existen testimonios hasta 2001.

Pero ¿quién era ella? Su hermano Philip, según se dice, era un empleado del Banco de Inglaterra que fue ahorcado por falsificación en 1811. Sarah nunca fue capaz de aceptarlo. Vestida con riguroso luto de viuda, volvía al banco día tras día, pálida y con la mirada desorbitada, exigiendo saber si él estaba allí. Al principio, el personal sintió lástima por ella, pero sus visitas se volvieron amargas y, después, hostiles. Murió en 1837 sin haber obtenido jamás una respuesta. Se tomó el "vuelva usted mañana" de la ventanilla burocrática literal y eternamente, pobre. 

Princes St, London. Código postal: EC3V 3LA

Dudley Castle, la Dama inconsolable ronda

En un terreno tan disputado, esta fortaleza normanda en ruinas tiene la distinción (poco) envidiable de ser el castillo más embrujado de Gran Bretaña. Su fantasma estrella es la Dama Gris, un espectro afligido al que se ha visto en numerosas ocasiones deslizándose en silencio por los terrenos. Se dice que es el espíritu de Dorothy Beaumont, una noble que murió con su bebé durante el parto, en el siglo XVII. Antes de fallecer, cuentan que dejó dos últimas voluntades: ser enterrada junto a su criatura y que se celebrara un banquete en su memoria.

Ninguna de las dos cosas se cumplió, así que ahora vaga por allí, destrozada y traicionada, atada a este plano terrenal por sus asuntos pendientes. Jamás olvidaré cuando visité el lugar en una excursión escolar en los años noventa y una compañera de clase, Amy, pegó un alarido en una de las estancias. Temblando, juró haber visto a una mujer alta vestida de gris, completamente inmóvil entre las sombras, mirándola fijamente. Cuando los profesores entraron corriendo, la habitación estaba vacía. La pobre Amy no paró de llorar en todo el viaje de vuelta a Londres.
Castle Hill, Dudley. Código postal: DY1 4QF
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Cementerio de Greyfriars: mamá, el abogado sin cabeza me toca

Si pasas el tiempo suficiente en cualquier cementerio, es imposible no sentirte conmovido por la paz y tranquilidad, ya sabes, el memento mori te toca en tu yo íntimo. Pero aquí también te puede tocar el fantasma de George Bluidy Mackenzie, un abogado escocés de triste recuerdo del siglo XVII.
George reposa en su mausoleo desde que murió, en 1691. Pero no fue hasta 2004 que dos jóvenes entraron por la fuerza, decapitaron su cadáver con una navaja y, según se dice, utilizaron la cabeza como una marioneta de mano. Ahora George está furioso. Desde entonces, cientos de visitantes han denunciado arañazos, cortes y empujones provocados por algo invisible. Algunos afirman haberse topado con puntos fríos, olores extraños y golpes aleatorios. Greyfriars fue además un punto neurálgico para los ladrones de tumbas del siglo XIX, y hoy en día muchos lo consideran el cementerio más embrujado de la Tierra.

Greyfriars Place, Edimburgo. Código postal: EH1 2QQ

Estación de Leamingto Spa: revisor, agárrame a ese fantasma

No todo espíritu errante se conforma con acechar una vieja y grandiosa mansión de campo o un bosque neblinoso. Algunos prefieren los trayectos diarios de una línea secundaria. En la estación de tren de Leamington Spa, levantada a la sombra del siglo XIX, el personal lleva mucho tiempo soportando puertas que se cierran de golpe en pasillos vacíos, pasos sin pies y maquinaria que se pone en marcha en lo más profundo de la noche. El frío es más intenso en un sótano olvidado bajo el andén 3, donde una escalera medio bloqueada baja en espiral hacia ninguna parte y se dice que los papeles vuelan solos por las oficinas del piso superior. Tan azotada por lo espectral estaba la estación, que en 2014 su operadora nombró a un Oficial de Enlace Sobrenatural, Nick Rees, entre cuyas funciones figuraban supuestamente revisar los billetes de los fantasmas, guiarlos hacia la luz (del tren) y asegurarse de que los difuntos mantuvieran sus pálidas manos alejadas de los sándwiches de los pasajeros vivos.

El vigilante de seguridad nocturno Stephen Herbert declaró en 2014 que "a menudo veo y oigo fantasmas en ambos andenes, pero por lo que he visto son majos, con buena energía". Sigue siendo la única estación de Gran Bretaña con una política específica respecto a los no muertos.

Old Warwick Road, Leamington Spa. Código postal: CV31 3NS
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Castillo de Duntul: la sublime desolación

Skye no es solo un lugar, me dijo una vez un amigo escocés con la mirada perdida. Es más bien un sentimiento. Me reí, pero luego fui. Al plantarme entre sus colinas, entendí al instante lo que Samuel Johnson quiso decir cuando escribió que los fantasmas que acechan en un desierto son la penuria, la miseria y el peligro; los males de las Hébridas son de otra clase: el poder de las colinas es el poder de la soledad.

La sublime desolación de Skye puede tragarse tu imaginación por completo, y eso antes de llegar a las Fairy Pools o al Fairy Glen. Su lugar más embrujado es el castillo de Duntulm, donde el espíritu inquieto de una niñera –asesinada tras caerse de sus brazos el bebé del jefe del clan por una ventana hacia las olas– todavía vaga buscando a la criatura. Y afinad el oído para escuchar los lamentos del traicionero Hugh MacDonald, a quien en 1603 dejaron morir de sed en las mazmorras del castillo, con un plato de carne salada y una jarra de agua vacía. Sus roncos gemidos todavía resuenan y raspan por la cima del acantilado. La tradición local cuenta que estos gritos fueron los que llevaron finalmente a los MacDonald a abandonar Duntulm hacia el año 1730 para mudarse a Monkstadt House.

Duntulm, Isla de Skye. Código postal: IV51 9UF

Teatro Royal Drury Lane: ¡bailad sobre esta tumba!

La gran actriz Maggie Smith dijo una vez que cada actuación es como un fantasma: está ahí, y luego desaparece. Lo mismo puede decirse del Hombre de Gris, que acecha el entresuelo del Theatre Royal, Drury Lane, el teatro más embrujado de Gran Bretaña. Aparece, según dicen, solo durante las funciones de tarde, ataviado con una peluca empolvada y un tricornio. A veces se levanta y se desliza en silencio entre las butacas antes de disolverse contra un punto determinado de la pared. Su nombre hace mucho que se lo tragó la niebla, pero la leyenda habla de un joven caballero del siglo XVII que tomó a una actriz como amante. Se citaban a escondidas en el entresuelo, antes de que ella saliera al escenario. Eso fue hasta que un rival celoso lo apuñaló hasta la muerte, ocultando su cuerpo en el hueco de un pasadizo cercano y tapiándolo. Más de un siglo después, en 1848, unas obras sacaron a la luz un esqueleto detrás de una pared vieja, con un cuchillo todavía clavado entre las costillas.

No es el único exactor inquieto del Theatre Royal. Algunos afirman haber vislumbrado el espectro de Joseph Grimaldi, el legendario payaso victoriano, merodeando entre bambalinas antes de las funciones. En ocasiones, da un empujoncito de ayuda a los faranduleros nerviosos. Por cierto, se puede visitar su tumba en Grimaldi Park, junto a Pentonville Road, cerca de King’s Cross: es la única de Gran Bretaña en la que se invita a los visitantes a bailar sobre ella.

Catherine Street, Londres. Código postal: WC2B 5JF

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