'Mad men' en Barcelona: ¡hay más vida después de Don Draper!

Siempre que se termina una serie es como si perdiéramos un trocito de vida. Los hombres de Madison Avenue bajan la persiana, y nosotros nos sentimos un poco más huérfanos. Por eso hemos creado la ruta 'Mad men' definitiva en Barcelona en 7 paradas.
Mad men
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El final de 'Mad men' nos ha roto el corazón. Después de seis temporadas, la última doble, la mítica serie de la AMC nos dice adiós. Se han terminado esas noches de whisky y Lucky Strike. Decidle adiós al sofá del despacho de Don Draper. Despedíos de la impertinencia de Peter Campbell. Ya no veremos más a Joan moviendo las caderas entre máquinas de escribir –¡ay, este bolígrafo dorado colgado al cuello!–, ni el eterno cigarrillo de Betty. Pero secaos las lágrimas: ¡hay más vida después de Madison Avenue! Disfrutad de la Barcelona de 'Mad men'.

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Ostras, champán y vómitos

Una vez, Don Draper y Roger Sterling decidieron regalarse un buen atracón, y se fueron a un restaurante a ponerse hasta el culo de champán y ostras. Siempre pensamos en ellos cuando pasamos por delante del Gouthier, templo del viejo Sarrià, que hace años que se ha convertido en un referente en bivalvos traídos de Marennes, Normandía, la Bretaña, Irlanda y el delta del Ebro. Para acompañarlas, os recomendamos una copa de Baron-Fuenté Grande Réserve. Saldréis flotando. Un consejo: cogeos la tarde libre, que aquel par de locos, imprudentes, volvieron al trabajo y el asunto acabó con vómito sobre la moqueta. Mirad la foto, no tiene desperdicio.

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El picnic de los cerdos

Parece un anuncio de Coca-cola promocionando el ideal yanqui, la familia de postal, con la madre y las hijas rubias y el padre con unos pectorales que parecen tambores africanos. Pero los memoriosos recordarán que, en el fondo, la estampa no era tan bonita: después de comer, la familia Draper sacudía la manta de picnic con toda la basura y aquí no ha pasado nada. ¡Panda de cerdos! Latas, bolsas, papeles sucios y alguna manaza medio mordida. No querréis seguir el ejemplo... ¿o sí? Que no os escuche el señor Trias, pero quizá si vais a ser incívicos a Collserola tenéis la suerte que después de vosotros pasará un jabalí goloso y se comerá vuestra roña. Lo dejamos en vuestras manos. Si os pillan, la multa la pagáis vosotros, que quede claro.

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Zou bisou bisou

Primer capítulo de la quinta temporada, Don Draper cumple 40 años, y Jessica Paré, para darle una sorpresa, se pone exuberante con este vestido de falda corta y le canta 'Zou bisou bisou'. Piernas escultóricas, muslos de nilon y unos cuantos coristas de fondo haciendo la réplica. A día de hoy debe ser uno de los momentos más míticos de la historia de la televisión. ¿Tenéis ganas de recordarlo? Id corriendo al Klavier y hacedle la rosca al maestro Joan Miró, la estrella del pianobar, para que os acompañe al teclado. Tendréis de espectadores a unos cuantos noctámbulos confundidos que, con la ayuda de alguna copa extra, se creerán que esto es 1965. Un, deux, trois, quatre!

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Las mejores barras de Manhatan

Para hacerlo bien, deberíais pillar una buena turca. Pero nada de garrafón y cerveza barata: la ruta corsaria de 'Mad men' requiere cócteles electroquímicos y camisa blanca. Cualquiera de la lista valdrá. El Milano, por su encanto subterráneo. El Boadas, por el chaleco de los camareros y el peinado de Dolors, la propietaria. El Solange, un templo de la copa con clase. El Dry Martini, por las esencias americanas, y esa puertecita secreta que dice 'speakeasy'. El Snooker, porque ya iréis tan ciegos que os clavaréis los palillos de la aceituna en el ojo. Y el Ideal, porque puede ser que en la barra os encontréis a una pelirroja llorando porque su marido se ha ido a Vietnam. Si es así, invitadla a un gimlet.

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Un vestido muy 'sixties'

Es curioso cómo ha evolucionado la moda desde el principio de la serie. Empezó cuando estábamos en marzo de 1960, el medio siglo todavía estaba cerca, y las mujeres todavía llevaban faldas gruesas como mantas de refugiado. Poco a poco fueron cogiendo hábitos más indecorosos. La llegada de Megan a la serie coincidió con la primavera americana, el inicio de la pierna al aire. Y la última temporada termina a finales de los 70, la década del psicotrópico y el descontrol general. Escoged la parte que queráis, y conseguid los modelitos de la época en París Vintage (Rosselló, 237), en Blow (Diputació, 369) o en Le swing vintage (Bonaire, 6). Tienen todo lo que necesitáis para ir a cenar al Waldorf Astoria sin que os tomen por granjeros de Oklahoma.

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Fumar, aquel placer antiguo...

Es un hecho, en 'Mad men' todos fuman. Es de la época en la que el tabaco todavía no estaba demonizado. Pero quien peor lleva el vicio de la nicotina es Betty, una ama de casa aburrida que dejó la carrera de modelo para casarse y hacer de señora de. Se fuma uno tras otro. ¡Incluso cuando está embarazada es una chimenea con bombo! ¿Cuántos kilos de cigarros debía tener en la despensa? Quizá tantos como los que os ofrecerán en Casa Fuster, estanco reverenciado por todos los fumadores de puro y pipa, situado en el número 29 de la rambla de Catalunya. Acercaos un día y oled. Es el olor de la oficinas de Sterling & Cooper, el de la cocina de los Draper, el del armario de todas las secretarias.

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Por si os queréis seguir informando

Son seis temporadas, pero como la última es doble hemos pensado que os merecéis un 'bonus track'. No es imprescindible que os paseéis por Barcelona como si fuerais Jon Hamm para vivir la fiebre 'Mad men'. Tenemos un poco de literatura para seriéfilos de los que se quedan atrincherados en casa que os será muy útil para superar el síndrome de abstinencia. Empezad por el libro de Errata Naturae que ha coordinado Enric Ros, con colaboradores estrella como Jordi Carrión –gran teórico de la ficción televisiva, entre sus muchas habilidades– y Enrique Vila-Matas –¡el Don Draper del Giardinetto!–, además de algunos comentarios hasta ahora inéditos de Matthew Weiner, creador de la serie. ¡Coraje, amigos!

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