Mujeres de Barcelona que lo petaron y nos abrieron camino

Hacemos un seguimiento de mujeres de ayer y de hoy que han cambiado las reglas del juego, han roto techos y nos han facilitado la vida a las catalanas que hemos llegado después. ¡Descubridlas!
8M Barcelona, dones, feminisme
Foto: Shutterstock | 8M Barcelona
Time Out en colaboración con Generalitat de Catalunya
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Hoy en día parece que las mujeres ocupen todo tipo de cargos en todas partes, y todas sabemos que esto ni fue así siempre, ni fue fácil ni todavía es del todo cierto. Cada año, por el 8M, las mujeres llenamos el espacio público tiñendo de morado las calles para reivindicar la lucha feminista. Pero esta lucha sigue más allá, en el día a día, desde hace muchos años y de la mano de tantas y tantas mujeres que han trabajado y trabajan abriéndose paso en una carrera de obstáculos. Mujeres que han abierto caminos que otras queremos seguir. Mujeres de las que, a menudo, ni siquiera recordamos la existencia, aunque es necesario reivindicarlas. ¡Seguid leyendo, porque os presentamos a unas cuantas!

Supermujeres con nombre de calle

El nomenclátor de todas las ciudades es un claro reflejo del desequilibrio de género de nuestra sociedad. En Barcelona, solo un 8,3% aproximadamente de las calles tienen nombre de mujer, y eso que en los últimos años se ha hecho una clara apuesta por incorporar nombres nuevos. Antiguamente, si una calle tenía nombre de mujer, probablemente era el de una reina o una santa y, con suerte, el de alguna pionera en esto de la lucha feminista, como Federica Montseny, la primera mujer que llegó a ser ministra en España en el año 1936, o Maria Aurèlia Capmany, que además de ser una escritora polifacética fue activista política, ocupó la concejalía de cultura en el Ayuntamiento de Barcelona durante la transición y formó parte de la Diputación.

Hoy en día, esta lista se completa con incorporaciones de mujeres que han vivido a la sombra. Como Gerda Taro, la fotógrafa que retrató la Guerra Civil con unas fotos que firmaba su pareja Robert Capa. O Emilia Llorca, dirigente vecinal de la Barceloneta, además de presidenta de la comisión de fiestas de la calle de los Pescadors, a quien ahora sus vecinos pueden recordar cada vez que pisan su calle y explicar a las generaciones futuras quién fue. Esperamos que esta línea de cambios en el nomenclátor de todas las ciudades vaya en aumento y algún día alcance el equilibrio.

Pioneras de diversos ámbitos que merecen un monumento

Las primeras mujeres que ocuparon espacios hasta entonces solo abiertos para hombres no solo lo tuvieron difícil sino que, con los años, no siempre se les ha reconocido el mérito. Por ejemplo... ¿quién fue la primera mujer licenciada en medicina en el estado español? ¿Y la primera aviadora? O, ¿cuándo hubo por primera vez una mujer bombera en Cataluña? Estas preguntas tienen nombres y apellidos femeninos como respuesta, pero no todo el mundo los conoce porque, entre otras cosas, quizá no hay ningún monumento ni ninguna calle que lo recuerde.

La primera mujer médica con título fue la catalana Dolors Aleu, todavía una gran desconocida. Si queréis descubrirla bien, el libro Soc la Dolors Aleu (Ajuntament de Barcelona), de Anna Montserrat y con ilustraciones de Marta Barceló, muestra una mirada de ella muy particular y le hace justicia. A la primera aviadora catalana, Maria Pepa Colomer, que empezó a volar en 1931, nadie le ha dedicado un libro, aunque sería interesantísimo; lo que sí tiene son unos jardines con su nombre en la Sagrera. En cuanto al fuego, ninguna mujer pudo enfrentarse a él como bombera en Cataluña hasta que la arquitecta Cecília Egea se empeñó, en el año 1989. De eso no hace tanto... Ellas son solo tres mujeres de tantas otras que han abierto camino y habría que reivindicar.

Profesionales de la cultura que han roto techos

Aunque la cultura y el mundo de la comunicación puedan parecer algunos de los ámbitos más democráticos e integradores, y estos sean probablemente los espacios donde recordamos más nombres femeninos, los puestos de dirección o las primeras filas casi siempre han estado liderados por hombres. Una de las pioneras en el mundo editorial fue Maria Luz Morales, periodista y escritora que dirigió La Vanguardia durante la Guerra Civil y que tiene el honor de ser la única mujer al frente de esta publicación en su historia. Más reciente es la dirección de TV3 de Mònica Terribas, desde el año 2008 y hasta el 2012, que también sigue siendo la única mujer en la lista de directores de la Corporación.

Cuando nos dicen aquello de “mujeres a la cocina”, podemos pensar que los fogones son territorio femenino, pero ni siquiera aquí se refleja en el liderazgo. La primera mujer chef reconocida tanto en Cataluña como en el resto del estado (y muchas más fronteras allá), fue Carme Ruscalleda, que también tiene el mérito de ser la primera en obtener estrellas Michelin.

Y si vamos al teatro, todos recordamos a la actriz Margarida Xirgu, pionera en la dirección teatral y fundadora de compañía propia a principios del siglo XX. Ya en este siglo XXI, en el año 2003, Semolina Tomic fundó el Antic Teatre como un espacio de creación que ella dirige. En el año 2003, la coreógrafa Lydia Azzopardi, junto a Cesc Gelabert, codirigió el Mercat de les Flors y fue la primera mujer al frente de un teatro público. Pero no fue hasta 2010 cuando un tercero nombró a una única mujer como directora artística de un teatro catalán. El reto lo asumió la directora y dramaturga Carol López, que estuvo al frente de La Villarroel hasta 2013. Y el camino que ella abrió todavía hoy en día lo han podido seguir pocas mujeres, como Carme Portaceli, que llegó a la dirección del TNC en el año 2021. El Teatre Lliure, por ejemplo, nunca ha sido dirigido por una mujer. Y es que este cristal cuesta de romper.

Artistas actuales que han abierto camino

Aunque el trayecto no sea fácil, las mujeres se empeñan en seguir adelante por todos los caminos posibles, y en el mundo de la cultura lo están haciendo muy bien. Podríamos recordar muchos nombres que hacen historia día a día, como Pepa Plana, un referente como clown e impulsora del Festival Internacional de Payasas de Andorra. O Mari Chordà, la primera artista catalana en exponer sin vergüenzas la sexualidad femenina con una mirada libre. O Eugènia Balcells, que ha muerto hace apenas unos días dejando un inmenso legado como pionera en el ámbito de la creación audiovisual catalana.

Y si miramos al cine, podemos hacerlo con orgullo. Si Isabel Coixet es la primera cineasta catalana internacional (y también una de las primeras a nivel europeo), Carla Simón puede vanagloriarse de tener tres títulos en el top 5 de películas catalanas más taquilleras, y Marta Balletbó-Coll puede presumir de su mirada cinematográfica lésbica que rompe barreras. Ellas son solo una pequeña muestra de tantas mujeres que se lo han ganado a pulso.

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