Un clásico con historia: Celler de Gelida


Hay lugares que definen un barrio solo con cruzar la puerta, y el Celler de Gelida es uno de ellos. Fundado en 1895 y con más de 125 años de historia, este pequeño templo gastronómico de Sants sigue manteniendo intacto el espíritu de las antiguas bodegas de Barcelona: botas de vino, estanterías llenas de producto y ese ambiente familiar que invita a quedarse más tiempo del previsto.
Cinco generaciones de la familia Falgueras han llevado hasta el corazón del barrio los mejores vinos y productos del Penedès y, hoy en día, de todo el mundo, convirtiéndolo en una de las enotecas más prestigiosas y con más historia de la ciudad. Aquí la tradición se sirve sin artificios: con más de 3.500 referencias seleccionadas con criterio experto, recomendación honesta y conocimiento profundo del producto, de la viña a la mesa. Es el tipo de lugar donde todavía se compra con conversación, donde cada sugerencia tiene más peso que cualquier carta sofisticada y donde la cultura del vino se vive con una pasión que se ha ido construyendo generación tras generación. Su presencia en Barcelona deja tanta huella que este 2026 el propietario, Antoni Falgueras, y su hija Meritxell serán los pregoneros de las Festes de la Mercè.
Si llegáis en scooter al Celler de Gelida, mejor todavía: es fácil parar y encontrar aparcamiento cerca, en pleno Sants, para hacer una visita rápida pero sin prisas. Ideal para acercarse a comprar una buena botella sin complicaciones antes de ir a una comida o una cena.








