Celeste roble y Celeste verdejo
Para quienes prefieren un vino con carácter, Celeste roble 2024 (DO Ribera del Duero) es pura intensidad controlada. De color cereza oscuro y bien cubierto, despliega aromas de frutos negros como cerezas con sutiles matices ahumados. En la boca es aterciopelado, jugoso y con taninos maduros y pulidos, ofreciendo un equilibrio perfecto entre intensidad y suavidad. Es precisamente este equilibrio lo que lo hace ideal para maridar con el dúo de mini hamburguesas de ternera catalana. La intensidad de la carne, jugosa y sabrosa, pide un vino con estructura y personalidad, y Celeste roble responde con fruta madura, taninos pulidos y una textura aterciopelada que acompaña cada bocado sin dominarlo. Disfrutad de la frescura y la emoción que atesora este vino nacido a 895 metros sobre el nivel del mar, donde viña y cielo se unen en cada sorbo. Es vuestra noche estrellada embotellada en 75 cl de pura emoción.
Si lo que buscáis es frescura absoluta, Celeste verdejo 2024 (DO Rueda) es un auténtico estallido cítrico. Cada sorbo es como un paseo por el río Duero: una frescura que despierta los sentidos, aromas que transportan a las parcelas seleccionadas y una suavidad sedosa que invita a repetir. Ideal para empezar el festival con energía junto a croquetas de suquet de gamba y de pollo eco, ya que su acidez vibrante corta la grasa del frito, realza la intensidad marina de la gamba y acompaña con elegancia la suavidad del pollo. Un maridaje ágil, fresco y adictivo, de esos que hacen desaparecer las croquetas… y pedir otra copa.
