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Reseña
Maitea es mucho más que una barra de pintxos, aunque en su larguísima barra ofrecen especialidades tan deliciosas como el pintxo de bacalao con muselina de ajo gratinada o el de panceta de cerdo de Cal Rovira a la brasa con pepino encurtido. Los pintxos ya nos dan pistas: en esta taberna catalano-vasca, Nico Montaner y Belén Barrera continúan la labor de los padres de Nico, María Teresa, librera, y Kai, especialista en marketing editorial, que en 1998 decidieron abrir una taberna de cocina vasca que, con los años, fue ganando entidad y reconocimiento. La madre ya no está en la cocina, pero Montaner se preparó a conciencia para continuar el negocio familiar.
Y aquí los tenéis, ofreciendo un cruce de cocina vasca y catalana sin pretensiones, pero con mucho espíritu gourmet y precios contenidos, sobre todo si tenemos en cuenta que aquí se come proteína animal de la tierra, es decir, ¡carne!, de la buena. El hermanamiento entre el cerdo catalán y la brasa vasca no puede fallar: lo vemos en su ejemplo más paradigmático, el chuletón de vaca vieja madurada a la brasa, pero también en divertimentos como un bikini a la brasa con pan de brioche, gruyère y butifarra del perol. En realidad, todo el conjunto es una caja de juegos reunidos de cocina popular y de cuchara que abarca desde los callos a la vasca hasta la escalivada a la brasa con anchoas. Por cierto, nos encantan las camisetas de Maitea diseñadas por Nico, en las que acerca el espíritu de la casa a iconos del punk rock como Bad Brains.
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