Maison Carne
Foto: Ivan Giménez | Maison Carne
Foto: Ivan Giménez

Los mejores restaurantes de carne de Barcelona

Los sitios de la ciudad donde comeréis la ternera más tierna y jugosa y las piezas de carne mejor cocinada

Ricard Martín
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Con la ternera no ha pasado lo mismo que con el pollo: no se ha vulgarizado ni abaratado (aunque vivimos un renacimiento del buen pollo a l'ast). Y aunque en los supermercados 'low cost' encuentras cortes de ternera como una suela de zapato, ya sabemos todos que pegarse un buen entrecot nunca será barato (aunque lo podéis encontrar a precios ajustados). Un día es un día: os presentamos una lista de las mejores direcciones para disfrutar de la proteína cárnica en la mejor de sus versiones. ¡Porque ya sabéis que comer carne fue lo que hizo crecer diez centímetros de golpe a los japoneses! Y si os ofende esta lista de trozos de carne, nos disculpamos con los mejores vegetarianos.

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  • Braserías
  • Dreta de l'Eixample
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

¿De qué va? Dani Lechuga –ni penséis en la broma– convirtió su gastronómico carnívoro, el Caldeni, en Bardeni, un bar dedicado a la carne. De lo más democrático: aquí no hay ni reservas ni teléfonos. 

¿Qué se come? Todo es para compartir, como un par de raviolis con manzana, foie y butifarra negra, oscura perdición casi líquida que se deshace en la boca. El nutricionista seguro que frunce el ceño si le decís que habéis compartido cuatro platos de carne roja. Pero un día es un día, y esto es una fiesta de buena cocina, impermeable a las modas: nada de interminables referencias de vinos o cerveza artesana. Aquí la cosa va de jugo y vicio del bueno, técnica y talento. Como un sándwich de steak tártar, foie a la sal y huevo, o un canelón de rabo de vaca con la pasta casi al dente, y un delirio de jugosidad dentro.

  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 4 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Después de Irati, la otra nave insignia del grupo Sagardi es el restaurante del Born, abierto en 1998, eones antes de que el barrio fuese el apocalipsis 'gastrocool' de hoy en día. Encontraréis su sabiduría en materia de pintxos y una cocina vasca tradicional que reivindican con una ejecución fina y moderna (su bacalao ajoarriero es un beso salado de mermelada de tomate). Los dos factótumes de la cocina, los hermanos Mikel e Iñaki López de Viñaspre, tienen la obsesión de sobresalir en la cocina de producto y chup-chup.
¿Y qué pido? Si no hay buey, algo muy posible porque es la carne de vacuno más escasa y preciada de España, encontraréis vaca vieja asada al estilo vasco, con brasa de leña de encina. Son animales con seis años de vida, que se pueden comer con una maduración de un mínimo de un mes, y que mantienen sabores limpios de tierra y pasto. Y ojo al apartado de cocina de la abuela del norte, que es para chuparse los dedos, como por ejemplo la sopa de pescado a la donostiarra o el rabo de vaca vieja estofado.
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  • Argentina
  • Dreta de l'Eixample
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Barcelona no va mal servida de restaurantes argentinos ni de locales especializados en parrilla y carne. Pero hablar de La Cabrera y de Gastón Riveira es poner nombre propio a algo tan popular como el asado argentino. En plena expansión por todo el mundo, este restaurante del barrio de Palermo en Buenos Aires –un clásico en la lista 50 Best de Latinoamérica desde hace años– llegó también a Barcelona. Está en el enorme local que ocupó Mextizo y que ahora puede acoger hasta 140 comensales dispuestos a disfrutar de una auténtica parrilla argentina.

¿Y qué pido, además de carne a la brasa? Tampoco habría que descartar otras ideas, como las mollejas, uno de los platos clásicos en la casa madre de Buenos Aires. O las milanesas, claro. En el comedor, explican cada uno de los cortes, consiguen el punto deseado por el comensal y hacen el corte y el servicio en la mesa. Una especie de ritual en el que las salsas y guarniciones frías y calientes, incluidas de forma gratuita junto a los platos, forman parte de la firma de La Cabrera y conforman una mesa un poco caótica para los no iniciados, pero muy generosa y suculenta.
  • A la brasa
  • Sants
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Tres excompañeros de trabajo de Gresca; Carles Morote (chef), Gemma López (jefa de sala) y Sergi Puig (sumiller). Tres especialidades; yakitori, casquería y vino (cien referencias, muchas con opción por copas). Un bar espacioso de tres ambientes, barra larga, carta corta y una alta dosis de atrevimiento bien ejecutado. Brasa y brochetas, sí, pero también escabeches, combinaciones de mar y montaña, colágeno visceral y fondos de olla.

¿Y en la mesa? Traducido en platillos, un desfile imaginativo y virtuoso de casquería: brocheta de oreja, calamar y molleja de ave; corazones de pollo a la brasa, capipota en escabeche ligero; entraña con caldo de ternera, col y encurtidos. Esto también es carne, ¿verdad? No hay rótulo en la fachada, el único distintivo es una luz roja en la puerta.
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  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Tres excompañeros de trabajo de Gresca; Carles Morote (chef), Gemma López (jefa de sala) y Sergi Puig (sumiller). Tres especialidades; yakitori, casquería y vino (cien referencias, muchas con opción por copas). Un bar espacioso de tres ambientes, barra larga, carta corta y una alta dosis de atrevimiento bien ejecutado. Brasa y brochetas, sí, pero también escabeches, combinaciones de mar y montaña, colágeno visceral y fondos de olla.

¿Y en la mesa? Traducido en platillos, un desfile imaginativo y virtuoso de casquería: brocheta de oreja, calamar y molleja de ave; corazones de pollo a la brasa, capipota en escabeche ligero; entraña con caldo de ternera, col y encurtidos. Esto también es carne, ¿verdad? No hay rótulo en la fachada, el único distintivo es una luz roja en la puerta.
  • A la brasa
  • Les Corts
¿De qué va? ‘Erre’ significa ‘quemar’ en euskera y Urrechu es el apellido de Íñigo, un chef formado con Martín Berasategui. Erre Urrechu es el restaurante que lidera dentro del hotel Gran Meliá de la Diagonal (Les Corts), donde el fuego se convierte en el eje culinario y la brasa se eleva a categoría de ritual. Con raíces vascas y mirada mediterránea, trabaja la temporalidad con rigor y utiliza tres tipos de maderas –encina, olivo y naranjo– para potenciar los matices de cada plato.

¿Y qué pido? En el capítulo cárnico destacan razas como la Simmental, la Charra (100 % nacional, intensa y llena de matices lácteos y herbáceos), la Danish Jersey y el Angus; en el marino, langosta, rape negro y lubina, hechos al fuego de olivo. Interiorismo sofisticado, servicio cercano y una bodega enorme y muy bien surtida. Tienen un segundo local en Marbella.
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  • A la brasa
  • Les Corts
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? A finales de 2024, el chef andaluz Dani García abrió Leña en el Grand Hyatt, un restaurante de brasa de autor que reúne muchos de sus éxitos no cárnicos (¡el aguacate a la brasa!) y llega precedido por una trayectoria épica de renuncias y recuperaciones de estrellas Michelin por toda España y el mundo. Leña se centra en la cocina a la brasa, fusionando técnicas tradicionales con una visión contemporánea y muy inclusiva del concepto, que va desde aperitivos a la brasa hasta cortes de carne excepcionales. No tiene ambiciones Michelin, pero sí que es un restaurante de altísimo nivel, claro.

¿Y qué pido? Por ejemplo, entrantes que hacen un guiño a la cocina catalana: buenísimas las croquetas de botifarra de Perol, casi líquidas y con el sabor dulce-salado que deben tener, o también unos muy recomendables canelones de pollo hecho a la brasa y con bechamel de hierbas. La brasa, por supuesto, es impecable: extrae todo el sabor de las piezas suntuosas que esperamos, como el chuletón de buey, pero también de cortes más humildes: buenísima la pluma ibérica, una golosina salada. Hay muchas opciones: desde brochetas yakitori de pollo hasta espardenyes a la brasa. No tiene ambiciones Michelin –pero sí que es un restaurante de altísimo nivel, claro. 
  • A la brasa
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Zendra es el último restaurante del Grupo 9Reinas, abierto en 2025 y especializado en carne de altísima gama en el espectacular local del antiguo Chez Coco. Lo primero que sorprende es una monumental parrilla de cinco metros y medio de largo con dos lanzas giratorias, espetos, brasa de pescado y horno de leña, que ellos aseguran que es la más larga de Barcelona, hecha a medida. La seña de identidad de un restaurante comprometido con la excelencia de los mejores es el uso del fuego de carbón y leña con brochetas, una técnica poco vista en Barcelona: asan –costillar de ternera o picantón, por ejemplo– a la estaca con fuego directo y piezas que evitan la grasa en el fuego, preservando así el sabor puro de la pieza.

¿Solo carne a la brasa? No todo es brasa: el chef Ramon Panés toca el producto de temporada y el chup-chup en platos suntuosos como los robellones a la brasa salteados con sobrasada o unos callos y capipota con piparra brutales, con chorizo y cecina de buey de verdad. Y tampoco todo es carne: os podéis zampar una brocheta de sardinas que llega directamente de la brasa al plato, o ventresca de atún a la brasa con sofrito de piparras.
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  • Eixample
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Maitea es mucho más que una barra de pintxos (aunque en su larguísima barra ofrecen especialidades tan deliciosas como el pintxo de bacalao con muselina de ajos gratinada). Los pintxos ya nos dan pistas; en esta taberna catalano-vasca, Nico Montaner y Belén Barrera continúan con la labor de los padres de Nico. La madre, María Teresa, ya no está en la cocina, pero Montaner se preparó a conciencia para seguir con el negocio de sus progenitores.

¿Y qué pido? El hermanamiento de cerdo catalán y brasa vasca no puede fallar: lo vemos en el ejemplo más paradigmático, el chuletón de vaca vieja madurada a la brasa, pero también en divertimentos como un bikini a la brasa con pan de brioche, gruyère y botifarra del perol. En realidad, todo ello es un juegos reunidos de cocina popular y de cuchara, que abarca desde los callos a la vasca hasta la escalivada a la brasa con anchoas. Por cierto, nos encantan las camisetas de Maitea de Nico, donde acerca el espíritu de su casa a iconos del punk-rock como los Bad Brains.
  • Comer
¿De qué va? Demasiadas veces las steak house de estilo estadounidense nos venden la moto, exhibiendo esas neveras con carne que de tan madurada parece que fuera a arrancar a trotar por el comedor como una vaca zombi. En el restaurante de carne a la brasa La Brasa de Pirenaicas, al lado de la Fonda Pirenaicas, os recibirá un horno Josper de brasa de leña, de donde salen los platos clásicos de carne a la brasa a la catalana.

¿Por ejemplo? Esto significa chuletitas de cordero donde el negro de la brasa se convierte en un condimento fenomenal y salen justo al punto, o unas botifarras a la brasa buenísimas: la negra es excelente, hecha por DosErres, artesanos de Olot. Ahora bien, también encontraréis croquetas de pato Pekín y otros rasgos diferenciales de lo más suculentos que nos recuerdan que estamos en un restaurante de Mantequerías Pirenaicas.
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  • A la brasa
  • Vila de Gràcia
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? "Es una brasería sin pretensiones", pero con un giro gastronómico importante. Lo explican Rafa Panatieri y Jorge Sastre, donde ofrecen una carne inmejorable. "Giro gastronómico" lo añadimos nosotros, tras haber podido probar la propuesta de este restaurante de los chefs creadores de Sartoria Panatieri, una de las mejores pizzerías del mundo. En Brabo la cosa va de fuego y producto. Todo gira alrededor de una parrilla a la vista donde vemos más fuego que brasa cerca de la carne, algo que lo aleja de los cánones de la cocina de parrilla tradicional.

¿Qué pido? El ahumado acompaña en todo momento a los platos, sin comprometer el sabor, y la apuesta por un producto excelso y la filosofía de proximidad total, una personalidad heredada de Sartoria Panatieri. De este tratamiento se beneficia el producto local, como el chuletón de vaca frisona -la vaca lechera catalana por excelencia– o la paletilla de cordero lacada en su jugo.
  • A la brasa
  • Les Corts
  • Crítica de Time Out

¿De qué va? Las meat stores, típicas en Estados Unidos, son tiendas donde, además de poder comprar ingredientes, también hay mesas para sentarse y degustarlas al momento. Con este espíritu abrió Viñals 1906, una tienda restaurante situada en L'Illa Diagonal que rinde tributo al año en que Antoni Viñals Mitjans inauguró su primera carnicería, en Mataró.

¿Y qué se puede comer? Los visitantes pueden elegir los cortes que deseen de la vitrina, que se cocinan al momento, o dejarse en manos del menú. Aquí destacan el bistec tártaro con mantequilla ahumada, la hamburguesa de angus, la media madurada durante 21 días y su premiado entrecot. Poca broma: esta empresa familiar ha puesto la carne de la Cerdanya en el mapa gastronómico mundial.

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  • A la brasa
  • Horta
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? La Madurada Petit Versalles, hermana pequeña de La Madurada de Horta, ocupa desde febrero de 2025 el local donde durante 109 años latió el histórico Bar Versalles de Sant Andreu. Los nuevos propietarios han renovado la estética, pero han conservado algunos elementos originales como homenaje a la memoria del lugar. Al frente de la cocina está el uruguayo Joaquín Sánchez, formado en el Basque Culinary Center y también chef ejecutivo de Carnal Steakhouse en la calle Enric Granados.

¿Y qué pido? En la carta, las tapas, croquetas y bocadillos que evocaban al viejo Versalles conviven ahora con una propuesta centrada en la brasa de carbón, donde la carne es la gran protagonista. Encontraréis piezas de todo tipo, procedencia y maduración, como el chuletón de vaca Simmental, el secreto ibérico o el entrecot madurado. Para quien prefiera alternativas más ligeras, también hay opciones como el salmón a la brasa con teriyaki o la ensalada de burrata, rúcula y pesto de pistacho.
  • Dreta de l'Eixample
  • precio 1 de 4
¿De qué va? El restaurante Mussol de enfrente del teatro Tívoli reabrió sus puertas en 2024 con nueva carta, interiorismo y decoración, a cargo de Carlos Martínez Interiors. Recordad que esto no es solo un restaurante de carne: hay una buena variedad de platos de cocina catalana en cada uno de los apartados. Si no te apetece un chuletón, siempre puedes optar por un buen fricandó.

¡Pero yo quiero carne a la brasa! Pues os llegará a la mesa un plato con el punto de la carne escogido, y reposando sobre una piedra caliente que mantendrá la temperatura (que es muy diferente a eso de traer un hornillo y que la gente a veces haga destrozos con los puntos de cocción). Con la reforma encontraréis rincones más íntimos, más cocina de brasa y un pequeño homenaje al refranero catalán y a las personas detrás de los productos de la carta.
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  • Argentina
  • El Poblenou
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out
¿De qué va? Estamos en un pequeño restaurante de especialidades italoargentinas. Carnívoros de Barcelona, ¡poned este local en vuestro mapa particular de favoritos! Daniel y Silvia Volpe han conquistado a los carnívoros empedernidos y a quienes exigen buenos vinos a precios razonables, en un restaurantito de barrio equipado con brasa, y que antes de acogerlos a ellos fue una casa de comidas de chup-chup favorita de los vecinos, que han seguido fichando.

¿Y qué se come? Carne de importación y local (todas las piezas cocinadas a la perfección) y buenas empanadas hechas a mano. Pero lo mejor de La Tavernícola es que mantiene la esencia de bodega de antes y todavía se pueden beber y comprar buenos vinos. Tanto los cortes más humildes, como las mollejas a la brasa o la entraña, como los de fiesta mayor –el famoso ojo de bife argentino– aquí aparecen en versiones óptimas.
  • A la brasa
  • L'Antiga Esquerra de l'Eixample
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

Si deseas disfrutar de un restaurante de carne selecta y bien madurada, Carnal Steakhouse es tu sitio. Esta brasería de apariencia selvática y luz tenue –las plantas cuelgan del techo y se doblan sobre tu plato iluminado– es una incitación al disfrute carnívoro, lujurioso y hedonista. Esta es la casa del chef uruguayo Joaquín Ignacio Sánchez, formado en el Basque Culinary Center, y como ya has adivinado pone la carne en el centro de todo.

Carna ofrece hasta 22 piezas fijas de carnes, y el chef advierte que "no todo es gallego ni todo es buey". Las hay argentinas, uruguayas, estadounidenses, alemanas, en cortes como picanha, el bife, entraña, lomo bajo o solomillo: carnes selectas que pueden pasar hasta 150 días de maduración en cámara. Y todo, como dice el eslogan del restaurante, hecho sin trampa ni carbón: ni fuego, ni hornos, toda la cocción de Carnal es a base de leña de encina, y llega a la mesa con una piedra para que el comensal remate el corte al su punto deseado.

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  • A la brasa
  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 2 de 4
  • Crítica de Time Out

¿De qué va? Maison Carne, sucursal barcelonesa de una pequeña cadena francesa, tiene un único plato: un chuletón de kilo de vaca vieja -frisona italiana, las que hacen las ruedas de parmesano, alimentada durante 12 meses con hierba- y que te llega a la mesa con patatas fritas, ensalada y una degustación de paté artesano de Cabanes (Francia). ¡Por 36,90 euros! "Es una apuesta radical que quiere maximizar la curva del placer", me explica el encargado. La carne, hecha al Josper de brasa, es deliciosa: tostadita por fuera, tierna y roja i jugosa por dentro (si es que la deseas así, claro). 

¿Y cómo me la como? La dejas reposar en una pequeña parrilla en la mesa, para ajustar la cocción, y puedes hacer el troglodita con el compañero desguazando y tostando grasa y cartílagos hasta que solo quede el hueso. El vino de la casa, requetebueno, va a un euro la copa: cada marca de centímetro de una botella tamaño Magnum. Y de postre tienes la opción de degustar quesos franceses, que te cobran también a peso.

  • A la brasa
  • Sant Gervasi - Galvany
  • precio 2 de 4

¿De qué va? El tercer Parking Pizza esconde una sorpresa: en la planta baja -donde estuvo Celerí– arde Parking Sótano, "un bar de entrecots más que un restaurante", matiza uno de los socios, Marcos Armenteras. El local deslumbra: diseño brillante para un placer básico. En un sótano con un tercio de patio de luces y un ídem de cocina integrada en el comedor, un fuego de encina brasea lomo bajo de ternera, que te llevan a la mesa en el punto deseado.

¿Y qué pido? ¡No os rompáis la cabeza! Solo comeréis tres principales: 500 gramos de entrecot de primera, para dos personas, bien limpio y fileteado, por 48 euros; lo mismo en versión gallega; y un steak tártar. El resto son guarniciones con aires de bistrot, simples y exquisitas: gratinado de patata y gruyère, ensalada y salsas que son para mojar... carne. No aceptan reservas. Y arriba, claro, encontraréis pizzas de primera categoría. No, no os llevarán el bistec arriba: tenéis que elegir si queréis una cosa o la otra.

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  • Francesa
  • Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera
  • precio 2 de 4

¿De qué va? ¿Recordáis Le Relais de Venise-L'Entrecôte? Sólo servían entrecot, patatas y bacon. Cerrado en  2010, cedió paso al Café Emma de Romain Fornell. L'Entrecôte es el nombre de la cadena de los Gineste de Toulouse, primos de Le Ralais.

¿Qué se come? No le deis muchas vueltas. Por 23 euros, bebida aparte, tenéis un entrecot de 170 gramos fileteado –pura carne, ni grasa ni hueso, bañado en la famosa salsa Café de Paris– con una ensalada de nueces y un plato gigantesco de patatas. Gineste presume de una fórmula secreta de salsa –"cada semana hacemos 900 kg en Toulouse y los repartimos"– y, si intentas la receta, llegas a la conclusión de que es tan barroca que sale más a cuenta venir aquí. 

  • Esquerra de l’Eixample
  • precio 3 de 4
  • Crítica de Time Out

¿De qué va? Can Xurrades ya no está en Gran de Gràcia: ahora se encuentra en la parte alta de Casanova, y dejó de ser taberna catalana –de las que tienen yugos y arados de adorno– para convertirse en un restaurante con todas las de la ley.

¿Qué se come? Aunque mantiene la misma carta que antes –bacalao, caracoles, verduras a la parrilla– el chef Rafa Martínez se ha especializado en carne de vacuno de altísima calidad, como el buey de raza sayaguesa, la ternera de Galicia o la vaca de Ávila. Todas hechas con brasa de carbón de encina.

Time Out Market Barcelona
  • A la brasa
  • El Gòtic
  • precio 3 de 4

Este restaurante de brasas del mundo, donde cada plato tiene un toque de fuego –bien sea con brasa, humo o flameado– ha puesto toda la carne a la parrilla, si se me permite el chiste obvio– en su sede del Time Out Market. Y aunque no disponga del monumental espacio de la calle Mallorca, no renuncia al espectáculo: hay un expositor de carnes madurando y se puede apreciar el trabajo de un horno y dos. Podéis esperar una buena variedad de cortes para compartir, y entrantes que se han convertido en clásicos de la casa, como sus brutales croquetas de media de buey. No alteran su filosofía. Todo tiene un toque de brasa: desde la mantequilla ahumada del pan hasta el donut de torrija de los postres.

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