Global icon-chevron-right España icon-chevron-right Barcelona icon-chevron-right Los mejores restaurantes de carne de Barcelona

¡Atención! Nos esforzamos para informar con precisión, pero estos son tiempos inusuales, así que comprueba siempre antes de salir.

Parking Sótano
Foto: Marc Andreu Parking Sótano

Los mejores restaurantes de carne de Barcelona

Los sitios de la ciudad donde comeréis la ternera más tierna y jugosa y las piezas de carne mejor cocinada

Por Ricard Martín
Advertising

Con la ternera no ha pasado lo mismo que con el pollo: no se ha vulgarizado ni abaratado (aunque vivimos un renacimiento del buen pollo a l'ast). Y aunque en los supermercados 'low cost' encuentras cortes de ternera como una suela de zapato, ya sabemos todos que pegarse un buen entrecot nunca será barato (aunque lo podéis encontrar a precios ajustados). Un día es un día: os presentamos una lista de las mejores direcciones para disfrutar de la proteína cárnica en la mejor de sus versiones. ¡Porque ya sabéis que comer carne fue lo que hizo crecer diez centímetros de golpe a los japoneses! Y si os ofende esta lista de trozos de carne, nos disculpamos con los mejores vegetarianos.

NO TE LO PIERDAS: Los mejores guisos de Barcelona

La mejor carne de Barcelona

Bardeni
Foto: Maria Dias

1. Bardeni

4 de 5 estrellas
Bares y pubs Bares de tapas Dreta de l'Eixample

¿De qué va? Dani Lechuga –ni penséis en la broma– convirtió su gastronómico carnívoro, el Caldeni, en Bardeni, un bar dedicado a la carne. De lo más democrático: aquí no hay ni reservas ni teléfonos. 

¿Qué se come? Todo es para compartir, como un par de raviolis con manzana, foie y butifarra negra, oscura perdición casi líquida que se deshace en la boca. El nutricionista seguro que frunce el ceño si le decís que habéis compartido cuatro platos de carne roja. Pero un día es un día, y esto es una fiesta de buena cocina, impermeable a las modas: nada de interminables referencias de vinos o cerveza artesana. Aquí la cosa va de jugo y vicio del bueno, técnica y talento. Como unos tacos de picanha –fina como un rosbif– con foie, donde el chile no se carga la suavidad de la ternera, o un canelón de rabo de vaca con la pasta casi al dente, y un delirio de jugosidad dentro.

El bou de Sagardi
© Luis Rodriguez

2. Sagardi

Restaurantes Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Después del Irati, la otra nave insignia del grupo Sagardi es el restaurante del Born, abierto en 1998, eones antes de que el barrio fuera el apocalipsis 'gastrocool' de hoy en día.

¿Qué se come? Encontraréis su sabiduría en materia de pinchos y una cocina vasca tradicional que reivindican con una ejecución fina y moderna. En los últimos años han añadido la ternera suprema en la ecuación: buey gallego comprado en los mejores mataderos de la piel de toro. Y tienen una parrilla vasca con toda la tecnología que la artesanía permite, sin botones ni medidores de humedad. Podéis comer un lomo de vaca vieja madurada y hecha como Dios manda: tostada, con un centímetro de grasa y el centro rojo y sabroso.

Advertising
Entre Brases
Foto: Iván Giménez

3. Entre Brases

Restaurantes A la brasa L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? Cuando comes de carta en Entre Brasas, escoges de una pequeña carnicería que hay en la entrada qué corte quieres. "No engañamos a los clientes, ven qué color tiene la carne y se la cortamos delante", explica Berta Ferré. El otro socio es el cocinero Oriol Peidró, con diez años de mili en casas de todo tipo, de Tickets a MariscCo. "Quiero que la gente encuentre los cortes de carne clásicos, pero también cosas originales", explica.

¿Y vale la pena? ¿Bromeas? La brasa de carbón aporta sabor y riqueza al corte más suntuoso (el famoso ojo de costilla o 'rib-eye') hasta una humilde molleja de cordero a la brasa. El menú de mediodía es de una calidad-precio inaudita: primeros de cuchara, como una buena sopa de cebolla, y según de cortes de la carta, como un 'onglet' de buey jugoso y tierno con el sabor de la brasa bien adherido. Con copa de vino y postres caseros: ¡12,90 euros!

Parking Sótano
Foto: Marc Andreu

4. Parking Sótano-Parking Pizza

Restaurantes A la brasa Sant Gervasi - Galvany

¿De qué va? El tercer Parking Pizza esconde una sorpresa: en la planta baja -donde estuvo Celerí– arde Parking Sótano, "un bar de entrecots más que un restaurante", matiza uno de los socios, Marcos Armenteras. El local deslumbra: diseño brillante para un placer básico. En un sótano con un tercio de patio de luces y un ídem de cocina integrada en el comedor, un fuego de encina brasea lomo bajo de ternera, que te llevan a la mesa en el punto deseado.

¿Y qué pido? Sólo comeréis un principal: 500 gramos de entrecot de primera, para dos personas, bien limpio y fileteado, por 35 euros. El resto son guarniciones con aires de bistrot simples y exquisitas: gratinado de patata y gruyere, ensalada y salsas que son para mojar... carne. No hacen reservas. Y arriba, claro, encontraréis pizzas de primera categoría. No, no te llevarán el bistec a arriba, tendrás que elegir entre una cosa o la otra.

Advertising
Lomo Alto
© JOSEP GARCIA

5. Lomo Alto

Restaurantes A la brasa

¿De qué va? Bajo la dirección de Carlos Tejedor y de la misma propiedad que El Nacional y Boca Grande, Lomo Alto es una ambiciosa jugada para llevar los restaurantes de carne a otro nivel. El debate de si es necesario la supermaduració (o sobremaduración) está presente, pero esto es un nuevo nivel.

¿Qué se come? Bovinos excepcionales reposan en cámaras frigoríficas a la vista del público, abiertos en canal, como si fueran obras de Damien Hirst. Y el precio pica, pero la carne es excepcional: probar un buye madurado durante un año o lomo de vaca gallega de ocho años y 128 días madurada es entrar en otra dimensión. En la planta baja encontraréis Carnes & Panes, una hamburguesería selecta.

Can Xurrades
© Anna Jimenez Roig

6. Can Xurrades

Restaurantes Catalana L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? Can Xurrades ya no está en Gran de Gràcia: ahora se encuentra en la parte alta de Casanova, y dejó de ser taberna catalana –de las que tienen yugos y arados de adorno– para convertirse en un restaurante con todas las de la ley.

¿Qué se come? Aunque mantiene la misma carta que antes –bacalao, caracoles, verduras a la parrilla– el chef Rafa Martínez se ha especializado en carne de vacuno de altísima calidad, como el buey de raza sayaguesa, la ternera de Galicia o la vaca de Ávila. Todas hechas con brasa de carbón de encina.

Advertising
Bestia Parda
Foto: Time Out Barcelona

7. Bestia Parda

Restaurantes Catalana Sant Antoni

¿De qué va? Después de años en la Fábrica Moritz, Facundo Rodríguez abrió Bestia Parda en 2020, donde estaba el Final Feliç, una caja de bombones con aires de 'nightclub'. El local es bonito hasta decir basta. La cocina también; ahora bien, se llama Bestia Parda porque la comida "es potente y salpica", dice. Se notan los años pasados con Jordi Vilà: todo hecho desde cero, producto de temporada y elaboraciones precisas, sean brasa de carbón o guisado a fuego lento.

¿Y qué pido? Un ejemplo de cada: magret de pato a la brasa y peras asadas, y una cola de buey guisado canónica y tan sabrosa que te lanzas a por ella omo en un combate de lucha en el barro, y que va acompañada de unas falsas patatas asadas que son unos nabos glaseados. Tapas de primero y platazos de segundo, y los fines de semana un seductor apartado de arroces a la leña.

Solomillo
Foto: Solomillo

8. Solomillo

Restaurantes Española Esquerra de l’Eixample

¿De qué va? El restaurante del hotel Alexandra es una entidad cárnica de peso: Solomillo, dirigido por el 'connoisseur' de la proteína animal, Enrique Valentí. Y su bar, a pie de calle, es una charcutería de embutido ibérico y catalán de alta calidad, con 25 referencias de quesos afinados. Recomendación estival: coger una placentera borrachera de carne roja –sin alcohol, pero igualmente euforitzante– en su paradisíaca terraza interior.

¿Qué se come? Aquí podéis pedir carne al peso de diferentes razas bovinas (Salers, Black Angus, Frísia, Nebraska, rubia gallega, Wagyu...), y seguidamente escoger el punto de cocción, la salsa (bearnesa, Café de Paris...) y guarniciones que pueden ser ensaladas excelentes, patatas fritas de forma impecable o verduras.

Advertising
Milo
©IvanGiménez

9. Milo Grill

Restaurantes Mediterránea L'Antiga Esquerra de l'Eixample

¿De qué va? En más de 500 generosos metros cuadrados, el argentino Carlos Trigo, triunfador indiscutible en Formentera por su excelente y colorido Caminito, y el joven chef Lluís Llunas, un de los hijos del cantante Dyango han abierto un restaurante de brasa argentina de alta gama.

¿Qué se come? Podéis optar por una extraordinaria carne a la brasa que tiene como joya de la corona un tierno ojo de bife o unos lechones excelsos. Pero Llunas también es capaz de inventos como una tarrina de cordero, hecha a baja temperatura con setas, rociado con el jugo del propio animal y una crema de queso brie.

L'Entrecôt Barcelona
FOTO: Maria Dias

10. L'Entrecôte Barcelona

Restaurantes Francesa Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? ¿Recordáis Le Relais de Venise-L'Entrecôte? Sólo servían entrecot, patatas y bacon. Cerrado en  2010, cedió paso al Café Emma de Romain Fornell. L'Entrecôte es el nombre de la cadena de los Gineste de Toulouse, primos de Le Ralais.

¿Qué se come? No le deis muchas vueltas. Por 19,50 euros, tenéis un entrecot de 170 gramos fileteado –pura carne, ni grasa ni hueso, bañado en la famosa salsa Café de Paris– con una ensalada de nueces y un plato gigantesco de patatas. Gineste presume de una fórmula secreta de salsa –"cada semana hacemos 900 kg en Toulouse y los repartimos"– y, si intentas la receta, llegas a la conclusión de que es tan barroca que sale más a cuenta venir aquí. 

Advertising
Chickoa
Foto: Chickoa

11. Chickoa - Roasted Chicken Lab

Restaurantes A la brasa Sant Antoni

¿De qué va? Chickoa es el nuevo templo de los pollos asados ​​de Barcelona. El local abrió sus puertas en noviembre de 2020 y se ha consolidado como una opción gastronómica de altos vuelos en el barrio de Sant Antoni. El chef 5 estrellas Michelin Paco Pérez, que ha aportado a Chickoa su visión culinaria de primer nivel, explica que "Chickoa pretende rememorar el pollo ampurdanés, por eso se utilizan hierbas de las aldeas del Empordà antes que otras especies, para así aportar matices diferentes".

¿Y qué pido? El punto fuerte de Chickoa son los pollos de granja asados, elaborados al horno de carbón con productos frescos y de proximidad y con una mezcla de quince especies. La fórmula es clara: sacar partido de la versatilidad del pollo para crear una carta dinámica, donde destacan las aletas picantes, la focaccia de pollo al carbón con hierbas mediterráneas, la escalivada y el picantón cocinado al vacío y a baja temperatura antes de un final de brasa: sin duda el 'must' del restaurante.

12. PORK... boig per tu

Restaurantes Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera

¿De qué va? Oriol Rovira, factótum de la cocina de Els Casals de Sagàs, habla con pasión de su horno I-Rational (en contraposición a la marca Rational): un horno traido de Sicilia que alcanza temperaturas de 400 grados y hace un año y medio que no se ha enfriado del todo.

¿Qué se come? El carbón del horno es un as en la manga que alimenta una brasa por donde pasan delicatessen de cerdo autóctono: papada y pie de cerdo de cal Rovira, camaiot de Ciutadella, butifarras de perol, blanca y negra... y siempre os podéis juntar cuatro o cinco y pedir todo un cochinillo entero al horno. La birra es el nuevo vino y el cerdo, la nueva ternera.

Advertising

13. El Chato

Restaurantes

¿De qué va? Carisma. Este es el restaurante vasco más antiguo de Barcelona: abrió en 1942 y lo continúa Agustín Elorza hijo. En origen era, literalmente, un restaurante de camioneros: todo el barrio estaba poblado por agencias de transporte norteño.

¿Y qué pido? En más de 75 años la carta ha variado poco: sólo la posibilidad de pedir casi todos los platos a media ración, cosa que se agradece. Elorza es hijo de vasco y riojana, y esto se nota en platos como unas pochas frescas o un guiso de cola de buey excelente, con carne al hueso y a la salsa, melosidad al límite sin hornos futuristas, sólo fuego lento. Y la relación calidad-precio es impresionante: 600 gramos de mediana gallega a 20 euros.

Mostrar más
Recomendado

    También te gustará

      También te gustará

        Advertising