Fundado en 1978 por Casimiro Montes en la parte alta del barrio, junto al Park Güell, el Bar Casi se consolidó como uno de los mejores menús populares de Barcelona, con cocina casera catalana y una clientela mayoritariamente de vecinos. La fórmula era sencilla y eficaz: Casi en la cocina y su hijo Javier en la sala, sirviendo desayunos de aúpa a base de tortillas y bocadillos substanciosos, y un menú de mediodía generoso, casero, fuera de serie, con el que podías pegarte un pequeño banquete o portarte bien a base de platos de verdura
En 2024, Javi decidió cerrar por jubilación familiar y quiso traspasarlo a alguien que respetara el espíritu del bar. No aceptó ofertas de franquicias ni fondos de inversión. Finalmente, traspasó el local a la familia Cañas-Prat, vecinos de la zona: la madre, Elisabet Prat, y sus hijos Martí y Esteve, de 21 y 20 años. Se formaron durante dos meses con los Montes y reabrieron el local en diciembre del 2024, manteniendo la esencia pero con un aspecto renovado, más luminoso. El Bar Casi funciona de lunes a sábado, de 8.00 a 16.30, con un menú diario a 15,90 euros y platos como garbanzos con butifarra negra, bacalao con samfaina o macarrones caseros, hechos con producto de proximidad y receta tradicional. El comedor se llena de vecinos desde primera hora –hay desayuno de tenedor– y el ambiente sigue siendo el de siempre: comida sencilla, trato familiar y cero concesiones –pero sí trato cordial, por supuesto– al turismo. A las hordas del Park Güell les advierten que no hay paella ni sangría, pero sí capipota. Un símbolo de resistencia gastronómica y vecinal en el mogollón del turismo masivo.