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Reseña
La centenaria Bodega Josefa durante muchísimos años fue un templo de aficionados al Barça con estética de película del Far West de cuando mirabas las pelis de los sábados por la tarde con tu abuelo –pero ojo, que hacían unos desayunos con bocadillos de traca y un menú de mediodía de lo más potente–; también ha pasado por el ciclo bodeguero de cierre y resurrección. Y el volver a la vida, en la primavera de 2026, ha sido gracias a la intervención de Oriol Lagé en la cocina –exchef del restaurante Ot– y de Santi Olivella en la sala, expropietario del Cata 1.81. Son dos veteranos cargados de talento, pioneros de la cocina creativa en Barcelona, que han decidido volver a la ciudad para trabajar por el barrio del Farró y no para las hordas de expats que reclaman brunch y café cremoso.
Esto significa que la Pepeta mantiene su carácter de lugar popular de socialización, con una carta para todas las franjas del día: desayunos de traca de bocadillos poderosos a la catalana (butifarra y queso, tortilla francesa, tortilla de jamón...), vermuteo con cara y ojos, tapas muy bien hechas (¡qué buena la morralla fresca frita!) y unos platos principales que denotan las ganas que tiene Lagé de disfrutar con platos de siempre con algún pequeño giro: albóndiga (aquí Strogonoff) con patatas fritas, capipota, fricandó –que ellos optan por hacerlo con morro de cerdo– o unos macarrones con botifarra del perol. Y las noches del Barça siguen, claro está.
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