6 brunchs de hotel que hay que saborear esta primavera

Nuestra estación favorita hay que disfrutarla a lo grande, y qué mejor que hacerlo a la hora en que el sol se muestra más amable. Os proponemos unos cuantos festines variados: sobre los cielos barceloneses, en terrazas preciosas o en interiores de lujo
Blanc / Madarin Oriental, Barcelona
Blanc / Madarin Oriental, Barcelona
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Salimos a celebrar el buen tiempo con un brunch inclusivo donde tanto lo dulce como lo salado están permitidos. ¿A quién no le apetece alargar los mediodías con mesas llenas de caprichos? Os proponemos seis direcciones donde saborear la primavera bocado a bocado: cafeterías con platos frescos y coloridos, rincones con terrazas para aprovechar el sol y cartas que invitan a brindar con cafés fríos, mimosas o zumos bien vivos. ¡Toma nota!

Música y abundancia en el restaurante Arrel

El brunch de Arrel, dentro del hotel InterContinental Barcelona, da los buenos días cada domingo con un formato buffet que combina estaciones de showcooking y música en directo. Imposible no empezar el día con buen pie con una entrada así.

En la mesa, el abanico es amplio y bien afinado: clásicos del brunch como huevos revueltos y pochados, acompañados de generosas bandejas de embutidos, quesos y opciones saladas que invitan a repetir. Pero es en la parte dulce donde el conjunto termina de desplegarse: pasteles, macarons, pequeñas piezas de repostería, fruta fresca, granola y yogures configuran una mesa tan vistosa como tentadora, pensada para alargar el final sin ninguna prisa.

Todo gira en torno a producto de temporada y proximidad, trabajado con una mirada contemporánea que se percibe en cada detalle. El resultado es un brunch que combina volumen y refinamiento, con suficientes argumentos para convertir el domingo en un ritual al que apetece volver. Aquí podéis reservar una mesa.

Rius i Taulet, 1-3
M: Espanya (L1, L3)

Barra libre y festín energético en la Terraza de Vivi

El brunch de la Terraza de Vivi, en el Kimpton Vividora Barcelona, pone el foco en lo que pide la temporada: vistas abiertas, ambiente desenfadado y una copa que nunca se vacía. El mediodía se vive en las alturas, con Barcelona a los pies y una barra libre de mimosas y Bloody Marys que acompaña todo el recorrido.

La propuesta arranca con frescura: un bowl de fruta de temporada con frutos rojos y un toque de menta que abre el brunch con ligereza. A partir de ahí, el formato invita a construir el menú a medida con dos elecciones que abarcan distintos registros. Entre las opciones más ligeras encontrarás açaí con plátano y muesli crujiente, poké de salmón, atún y edamame con un toque cítrico, burratina con tomates dulces y albahaca o pak choi a la brasa con vinagreta de soja y naranja.

Para quienes buscan un punto más indulgente, el recorrido continúa con clásicos bien ejecutados: huevos benedict sobre brioche tostado con salmón ahumado o pavo braseado, pancakes esponjosos con nata montada, sirope de arce y frutos rojos, gofres artesanos con plátano y crema de chocolate con avellanas, o una tortilla hecha al momento al gusto —con cebolla, pimientos, jalapeños, cheddar o champiñones.

El conjunto se completa con café o té y una barra libre de mimosas y Bloody Marys que acompaña sin interrupciones. ¿Os apuntáis? Aquí podéis reservar mesa.

Carrer del Duc, 15
M: Liceu (L3)

Un brunch con acento catalán en La Terrassa de Pelai

El brunch de La Terrassa de Pelai, dentro del hotel Catalonia Ramblas, juega con ventaja: ubicación céntrica, terraza codiciada y una propuesta que apuesta por el clásico bien hecho. A un paso de la Rambla y de la plaza de Catalunya, el ritmo baja y la mañana se alarga con facilidad.

La cocina va directa al grano y se centra en propuestas catalanas sin rodeos, aunque con pequeños toques de creatividad. El brunch arranca con un primer bloque pensado para abrir el apetito con calma: zumos, cafés, una selección de quesos y embutidos catalanes con distintos panes, mermeladas y mantequilla, mini bollería, fruta de temporada y yogures con granola y semillas.

El plato principal pone el foco en los huevos a baja temperatura sobre bagel, con salsa holandesa y patatas rústicas, que pueden completarse con dos acompañamientos a elegir —bacon, salmón ahumado, espinacas salteadas, aguacate, jamón ibérico o cheddar—, una combinación que permite adaptar el brunch al gusto de cada uno.

El final llega con repostería casera para cerrar el recorrido con buen sabor, en una terraza que en primavera se convierte en un refugio muy buscado en el centro de la ciudad. Aquí podéis reservar mesa.

Pelai, 28
M: Universitat (L1, L2)

Barcelona a tus pies en el B-Lounge

El brunch del B-Lounge, en el hotel Barceló Raval, se reserva para los domingos —y con razón. La propuesta va más allá del plato: tras recorrer su buffet, os espera la Terraza 360º, con una copa de cava incluida, para rematar la experiencia con Barcelona a vuestros pies.

El chef Sergio Fuerte despliega una cocina mediterránea con toques de fusión que se traduce en el brunch dominical All You Can Dream. Todo ello en un espacio de estética cosmopolita firmado por el interiorista Jordi Galí, pensado para disfrutar sin prisas y con todos los sentidos.

En la mesa, el recorrido es amplio y sin concesiones: bollería recién hecha, pasteles esponjosos y cinnamon rolls conviven con opciones saladas como huevos benedict, tortillas, quesos, embutidos y ensaladas frescas. Tampoco faltan los clásicos más golosos —pancakes con sirope de arce, cheesecake cremoso o fruta en su punto— en un equilibrio afinado entre dulce y salado.

La sesión se alarga con música funky en vinilo, pinchada en directo por un DJ, que acompaña el ritmo pausado del mediodía. Y, al final, el brindis en la terraza: cava en mano y una panorámica que lo dice todo sin necesidad de añadir nada más. Aquí podéis hacer la reserva.

Rambla del Raval, 17, 21
M: Liceu (L3)

Brunch y brasa en los fuegos de Leña

Si queréis empezar el día pisando fuerte, no os perdáis el brunch de Leña Barcelona, dentro del Grand Hyatt Barcelona, con una cocina de brasa y de autor. El proyecto de Dani García llega avalado por una trayectoria marcada por idas y venidas con el universo Michelin, y aquí se lanza al vacío con una alta cocina sin rigideces y con voluntad de hacerse accesible.

La propuesta de brunch recoge ese espíritu. Los entrantes, pensados para compartir, ya marcan el tono: el aguacate de Málaga a la brasa —convertido en uno de los imprescindibles de la casa—, foie para untar con ajos tiernos aliñados y un pretzel de ternera ahumada que resume bien esta combinación de técnica y mirada contemporánea.

Los platos principales mantienen esa línea juguetona y sin corsés: desde la burger XL hasta un croque monsieur de mortadela trufada con havarti o unos huevos benedict con coppa de vaca vieja. También hay espacio para giros más inesperados, como el croissant relleno de helado de mantequilla con toffee de caramelo salado y avellanas, que difumina con naturalidad las fronteras entre dulce y salado.

El cierre dulce llega con una tarta di rose con crema inglesa de vainilla. Podréis disfrutar de este brunch (que es más comida que desayuno) con una estética contundente de telón de fondo, a medio camino entre club nocturno y brutalismo.

Plaça de Pius XII, 4
M: Maria Cristina (L3)

Blanco: el lienzo para una explosión de color

¿Alguna vez habéis probado un brunch dirigido por una escenógrafa? La propuesta del restaurante Blanc del Mandarin Oriental Barcelona sube al escenario de la mesa y el plato diseñado por Laura Ponts. Podréis disfrutarlo cada domingo.

La propuesta, firmada por el chef ejecutivo Jordi Delfa, se ha renovado esta temporada y se articula en cinco momentos que marcan el ritmo de la experiencia. De entrada, el corte de jamón ibérico a mano, servido al momento; después, el ritual del pan con tomate, con todos los elementos dispuestos para que cada uno lo prepare a su gusto. El tercer momento es la gran mesa fría, donde conviven embutidos, quesos, verduras frescas y una selección de marisco, conservas y marinados con clara vocación mediterránea.

A continuación, llegan los platos calientes desde cocina —arroces, fideuá, carnes a baja temperatura o pescados—, junto con algunas elaboraciones que se sirven directamente en mesa para completar el recorrido. Y, finalmente, el cierre dulce: una selección vistosa de repostería con macarons, tartaletas, brownies, éclairs y fruta de temporada, pensada para alargar la sobremesa de la mano del chef pastelero Josep Esturi.

La gastronomía es, en sí misma, una obra de arte; pero cuando se acompaña de una mirada estética como la de Laura Ponts, una de las estilistas culinarias más reconocidas del momento, el resultado gana una nueva dimensión. Aquí podéis reservar mesa.

Passeig de Gràcia, 38-40
M: Passeig de Gràcia (L2, L3, L4)

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