5 brunchs para saborear los mediodías de otoño

Os animamos a combinar la rica paleta de colores otoñales con un desayuno tardío lleno de sabor en cafés con inspiraciones del mundo, con decoraciones cozy o vistas espectaculares de la ciudad
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La época de la nostalgia ya está aquí: el otoño. Los ambientes y las cosas que ocurren en estos meses siempre tienen un aire especial que nos hace recordarlos con una dulce sonrisa. ¿Y qué mejor que vivirlo con intensidad y conservarlo para siempre con un brunch sabroso en un lugar bonito?

Os proponemos una lista de cinco cafeterías y restaurantes donde estar a gusto: un café de inspiración británica, una cafetería y heladería italiana, otra con la tradición más pura de Estados Unidos, un bar de desayunos fusión con la cultura ecuatoriana y otro restaurante con acento mediterráneo en una de las terrazas más altas de Barcelona.

¿En cuál os sentaréis? ¡Os contamos cómo lucirá vuestra mesa en cada uno de ellos!

1. Amiko Brunch&Gelato: inspiración italiana y decoración de diez

Hay lugares que entran por los ojos incluso antes que por el paladar. Amiko Brunch & Gelato es uno de ellos: una heladería y cafetería que se ha convertido, con toda justicia, en uno de los espacios más bonitos de Barcelona en 2025. No es de extrañar que figure entre los finalistas de los Restaurant & Bar Design Awards 2025, en la categoría de cafés. Inspirado en el art déco de los edificios de Palm Beach, en Miami, el interiorismo de Amiko es una fusión de curvas sinuosas, líneas modernas y colores intensos que evocan un aire retrofuturista donde la vegetación tropical convive con esculturas que recuerdan a helados gigantes.

La parte gastronómica está a la altura. Amiko combina café de especialidad de la mano de Animal Coffee y helados artesanales, una alianza poco habitual y totalmente acertada. Los sabores se inspiran sobre todo en la fruta tropical, el cacao y el dulce de leche —un homenaje a sus fundadores argentinos—. Todo un surtido que se fusiona con los pancakes, french toasts o açai bowls a la hora del brunch.

Si vais con alma de explorador, no dejéis pasar los alfajores caseros: nada que ver con los industriales que conocíais. Y los salados también ocupan su lugar, como el famoso Flamingo Croissant, relleno de salmón, queso crema y rúcula, o el delicioso bikini pastrami. No sorprende que el local se llene de aromas de todos los colores y de clientes que vienen a hacer una pausa agradable.

Consell de Cent, 318
M: Passeig de Gràcia (L2, L3, L4)

2. Lato: brunch con alma andina

La latitud 0° es la referencia geográfica que separa el norte del sur y es lo que inspira el nombre de este lugar que conecta Ecuador con las tradiciones culinarias de todo el mundo: Latº. Los aficionados a los sabores latinos y a desayunar más tarde (y abundante) de lo habitual encontrarán aquí el lugar de sus sueños: una propuesta que vuelca toda la sabiduría de la gastronomía ecuatoriana y andina en la tradición del brunch.

¿Los resultados? Platos coloridos, sabrosos y sorprendentes, que mezclan lo mejor de ambos mundos. Entre los salados, encontramos el Bikini Manaba, un sándwich de tres pisos con huevo escalfado, queso latino, jamón y plátano asado, bañado con una suave salsa de cacahuete y cilantro. También está el Chimborazo, con carne deshilachada en salsa criolla, aguacate y patacones crujientes, y el Cebiche Paral·lel Nord (¡de hecho, tienen toda una carta de ceviches!), un plato fresco y vibrante con gambas, crema agria, cebolla, cilantro y plátano frito.

Los dulces incluyen sus pancakes, tiernos y esponjosos, servidos con salsa natural de frutos rojos, yogur y crumble de vainilla, o con chocolate y un toque de lima.

Para completar la experiencia, la carta de cafés de especialidad y tés también ofrece bebidas que transportan al trópico: el T.Cacao, un chocolate caliente hecho con cacao To’ak —una de las variedades más antiguas y puras del mundo—, y el Té Andino, elaborado con frutas tropicales deshidratadas que, tras infusionarse, también se pueden comer. ¿Preparados para subir a las tierras andinas durante unas horas?

Bruc, 118
M: Verdaguer (L4, L5)

3. B-Lounge: un festín gastronómico con vistas y DJ

El brunch del B-Lounge, dentro del hotel Barceló Raval, es tan bueno que solo se sirve los domingos. Y no es para menos: es un brunch con sorpresa, porque después de degustarlo podréis subir a la Terraza 360º, copa de cava en mano (incluida en el menú), para un postre muy especial: devorar Barcelona con la mirada desde unas de las mejores vistas de la ciudad.

El restaurante, dirigido por el chef Sergio Fuerte, ofrece una cocina mediterránea con toques de fusión que se refleja en su brunch buffet dominical “All You Can Dream”, servido en un espacio de diseño cosmopolita y original creado por el interiorista Jordi Galí —un entorno elegante y sorprendente que invita a disfrutar con todos los sentidos.

En las mesas encontraréis un festín para todos los gustos: dulces artesanales, pasteles esponjosos, rolls de canela y croissants recién hechos, junto a una selección de platos salados como tortillas, huevos benedictinos, quesos, embutidos y ensaladas frescas. Tampoco faltan las opciones más golosas, como pancakes con sirope de arce, cheesecake cremoso o fruta cortada en su punto de madurez. Todo un recorrido por lo mejor del dulce y del salado para empezar (o terminar) el domingo con buen sabor.

La experiencia, disponible cada domingo, se completa con música funky en directo, pinchada en vinilo por un DJ, que pone la banda sonora perfecta a un mediodía sin prisas. Y cuando llegue el momento del brindis, la copa de cava en la Terraza 360º es casi obligatoria: el mar, el cielo y la ciudad a vuestros pies.

Rambla del Raval, 17, 21
M: Liceu (L3)

4. Bristol Café: una conjunción de gustos argentinos y ingleses

Las tradiciones británicas encontraron un refugio lejos de casa, en el Hotel Bristol de Mar del Plata, Argentina, durante el siglo XX. Desde allí, su espíritu elegante y refinado cruzó el océano hasta llegar a Barcelona y dar vida al Bristol Café. Inspirada en aquel hotel icónico, la cafetería recupera el encanto de aquellas tardes tranquilas en las que el té, la conversación y los pasteles eran los protagonistas.

Pero el Bristol no vive solo de nostalgia: añade un toque argentino más dulce, con una pastelería que cautiva a cualquier amante del azúcar. Aquí, las porciones no conocen medida —porque el placer no debería tener límites. ¿Cheesecake de pistachos? ¿Carrot cake? ¿O quizás un lemon pie que brilla como el sol de invierno? La carta es un viaje por sabores de aquí y de allá: chocotorta, chajá, selva negra, pecan pie… un festival de dulces para acompañar con una taza de leche o un café de especialidad. Y si os apetece experimentar, también encontraréis wellness lattes y una selección de tés digna de los mejores salones ingleses.

Los fines de semana, el Bristol se transforma en un templo del brunch. Las mimosas y los Bellinis dan la bienvenida a una carta llena de delicias: huevos benedictinos, croque madame, shakshuka, bagels de todos los gustos… y algunas propuestas más atrevidas, como una milanesa con alioli o una hamburguesa con cheddar ahumado y mermelada de bacon. ¡Atrevíos!

Roger de Flor, 220
M: Verdaguer (L4, L5)

5. La Desayunería: 'breakfast' 100% americano

Saboread la experiencia de esta nueva comida que bautizaron los norteamericanos: el brunch. En La Desayunería se reúnen las tradiciones del breakfast de todos los rincones de Estados Unidos, servidas a cualquier hora del día. El desayuno-comida ya no es exclusivo de la mañana: pancakes, waffles, french toasts y otras delicias americanas te esperan a cualquier hora. ¿Os apetece hacer un brunch para cenar? Aquí es posible: solo hay que fijarse en el menú y dejarse llevar por el deseo.

Para esta temporada de otoño e invierno, llegan con novedades irresistibles: pancakes y bebidas con calabaza asada casera y sus famosos chai Dragon Ash, elaborados artesanalmente y 100 % naturales.

Entre los imprescindibles del menú encontrarás propuestas como el Manchito, con pancakes o french toast, huevos y queso cheddar; el Lynch, una combinación de huevos, waffles y bacon crujiente; o el Amish Breakfast, con french toast, queso cremoso y patatas caseras. Si eres de los que no puede empezar el día sin dulce, el Valencia Pancake —con limón, lemon curd y nata casera— o el Hungry Heart, con fresas y nata, os dejarán sin palabras.

Y si preferís un bocado salado, no te pierdas el Breakfast Roll con huevo revuelto, bacon y azúcar moreno, o los burritos californianos, una de las novedades del mediodía que triunfan entre habituales y curiosos. En La Desayunería, ¡cada plato es una pequeña fiesta!

Comte Borrell, 75
M: Sant Antoni (L2)

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