¿Calçotada en Barcelona? ¡En estos restaurantes los mojaréis con gusto!

Llega la temporada de estas cebollas largas y ¡no podemos esperar a probarlas! Os hacemos un recorrido por restaurantes tradicionales y más modernos para disfrutarlas con salsas y acompañamientos fabulosos
Mussol I Foto: Facundo Ruiz
Mussol I Foto: Facundo Ruiz
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Por suerte, nuestra cultura nos permite comer haciendo un poco de gamberros en algunas ocasiones, ¡y la calçotada es una de ellas! Un encuentro desenfadado que abre el micrófono a todos los miembros de la mesa y nos hace hablar y reír a carcajadas. ¿Queréis encontrar un restaurante donde hacerlo? Os proponemos una lista de cinco con opciones muy diferentes.

Desde calçotadas a la brasa tradicional sin florituras hasta versiones urbanas con vistas, pasando por espacios donde el ritual convive con un entorno más sofisticado, o por otros que se atreven a ir un paso más allá con carnes singulares. Restaurantes clásicos, rooftops, braserías de toda la vida y locales con más de una sede en la ciudad: seis formas distintas de vivir la calçotada sin salir de Barcelona. ¿Preparados para mancharos las manos de ceniza y la cara de romesco?

Grup Masana: tres restaurantes donde podréis disfrutar de calçots top

Tres restaurantes distintos bajo un mismo sello, con una cocina a la brasa coherente, generosa y fiel al ritual, pero adaptada a espacios con carácter propio. El hilo conductor es claro: producto, fuego y una experiencia pensada para sentarse a la mesa sin prisas, tanto al mediodía como por la tarde, porque Casa Masana y Florida Grill no cierran entre comidas.

Los menús de calçotada comparten una base sólida y reconocible. Todo comienza con calçots de Valls servidos en teja con salsa romesco, pan con tomate y alcachofas a la brasa, antes de dar paso a una parrillada de carne donde no faltan cordero, butifarra blanca y negra, entraña y panceta, acompañadas de alioli. Completan la comida el tomate a la brasa, las patatas al caliu y las judías secas, y unos postres clásicos para elegir, como la crema catalana o el sorbete de limón. Todo ello regado con vino, sangría, agua y cafés o infusiones.

A partir de aquí, cada restaurante pone su propio acento y transforma la misma propuesta en una experiencia diferente.

Maur Urgell es el más rústico de los tres. Un espacio que parece sacado de otro tiempo, con carros de madera, herramientas del campo y una atmósfera que hace olvidar que estás en el centro de Barcelona. Ideal para quienes buscan una calçotada con aire de masía.

Florida Grill apuesta por un estilo industrial y rústico, con la cocina vista como protagonista. La brasa se ve y se huele, y el ambiente es más urbano pero igualmente informal. La terraza y el horario ininterrumpido lo convierten en una opción muy cómoda para alargar la calçotada o improvisarla sin mirar el reloj.

Casa Masana, en el Eixample, es la versión más cuidada y luminosa. Un espacio acogedor, limpio y diáfano, también con cocina vista, que mantiene el espíritu de la brasa pero con un toque más sereno y elegante. Perfecto para quienes quieren una calçotada clásica en un entorno tranquilo, ordenado y agradable.

Tres restaurantes, una misma manera de entender la cocina de fuego y un espacio diferente. Podréis elegir cómo queréis vivir la ceremonia, según el día, la compañía o las ganas de ciudad.

- Restaurant Maur Urgell. Comte d’Urgell, 9. M: Urgell (L1)

- Florida Grill. Floridablanca, 119. M: Sant Antoni (L2)

- Restaurant Casa Masana Braseria. Balmes, 129. M: Diagonal (L3, L5)

Piras Braseria: la calçotada de siempre

Hay lugares donde la cocina no necesita un gran discurso para convencer. En Piras Braseria, en el corazón de Gràcia, llevan veinticinco años teniéndolo claro (¡este año soplan velas!): cuando el producto es bueno y manda la brasa, lo demás sobra. Un espacio donde la sencillez es la mejor arma para hacer brillar los sabores auténticos.

Este restaurante de espíritu tradicional es un refugio donde la calçotada se vive como un ritual: sin prisas, con las manos manchadas de romesco y una mesa que invita a compartir. Todo gira en torno al fuego y a los productos de proximidad, tratados con respeto y sin artificios.

La propuesta del Menú Calçotada (34,90 €) comienza como debe comenzar cualquier comida a la brasa: aceitunas, pan de payés tostado con tomate. El plato fuerte llega con calçots de Valls a la brasa de carbón (entre 15 y 17 unidades), cocidos en su punto justo, ahumados y dulces, servidos con una salsa romesco intensa y generosa, como marca la tradición.

Después, la brasa vuelve a tomar protagonismo con una parrillada de carne que hace honor a la cocina popular: butifarra de payés, secreto ibérico de Guijuelo, cordero y pollo, todos marcados al fuego y acompañados de alioli. Para quienes prefieren una alternativa de mar, el bacalao al horno con pimiento escalivado mantiene la misma filosofía.

La guarnición cumple su función: patata al caliu, espárragos a la brasa y ensalada completa. Y para cerrar, postres que reconcilian con la cocina de siempre: tarta de queso, yogur artesanal o el clásico miel y mató, con vino, cerveza, refresco o agua incluidos. ¿Listos para mancharos por completo?

Montseny, 10, Gràcia.
M: Fontana (L3)

Goja Rooftop: un festín sobre el cielo

En Goja Rooftop, en la cima del Renaissance Barcelona Hotel, la calçotada mantiene la esencia de siempre pero se vive desde un punto de vista más sofisticado, con Barcelona extendiéndose a vuestros pies. 

Situado en la octava planta, este rooftop del centro de la ciudad se convierte, los fines de semana, en un espacio donde la tradición catalana se encuentra con una atmósfera urbana y elegante. Vistas espectaculares, ambiente cuidado y calçots sin límite: una combinación pensada para quienes quieren respetar el ritual, pero con un toque más refinado.

La propuesta gira en torno a los calçots de Valls ilimitados, servidos con salsa romesco y comidos como manda la tradición, pero en un entorno que invita a alargar la sobremesa. El plato principal se acompaña con una parrillada de carne a la brasa, con butifarra y costilla de ternera, completada con judías blancas de Santa Pau, patatas al caliu y tostadas de pan de payés con tomate y alioli de aceite de oliva virgen extra.

Los postres cierran la comida con clásicos que nunca fallan: crema catalana o miel y mató, fieles a la cocina de siempre. Y para brindar, cada comensal puede elegir entre vinos, cava o cerveza, porque la calçotada también es celebración.

En Goja Rooftop, la calçotada no renuncia a las manos sucias, y gana cielo abierto, horizonte urbano y una estética más cuidada. ¡Una manera diferente —y muy barcelonesa— de vivir una tradición que sabe adaptarse sin perder el alma!

Pau Claris, 122.
M: Passeig de Gràcia (L1, L3, L4)

Mussol: 5 brasas catalanas con opción vegetariana

En Mussol, el fuego funciona como un hilo invisible que conecta recuerdos: comidas familiares, calçotadas con amigos y comer todos juntos alrededor de una mesa. Sus menús de calçotada parten de lo que debe ser esencial: calçots de km 0 (Viladecans), fuego vivo, salsa casera y producto de temporada. ¡Y también con opciones para vegetarianos!

El menú de calçotada clásico se articula como una secuencia lógica. Los calçots, servidos con la salsa, abren la comida acompañados de pan de coca con tomate y alioli. A partir de aquí, la brasa toma protagonismo con platos que forman parte del imaginario colectivo de la cocina catalana: pollo de granjas catalanas con patatas y ensalada, butifarra de Sant Esteve de Palautordera con judías salteadas, o una parrillada individual que reúne diferentes carnes —pollo, butifarra, ternera, panceta y cordero— con patata al caliu y judías de Santa Pau. Además, para quienes no se conforman y quieren subir el nivel de la calçotada, Mussol propone una chuleta madurada de 350 gramos servida sobre una piedra caliente para que el comensal la disfrute al punto deseado. Va acompañada de patatas Mussol y pimientos de Padrón.

El final mantiene el tono de cocina de siempre, con crema catalana con carquinyoli o un sorbete de limón y albahaca, y bebidas que acompañan sin distraer: vino, cerveza, refresco, agua y café o infusión.

Paralelamente, Mussol propone un menú vegetal con cabeza y pies. Los calçots siguen siendo el centro, seguidos del pan de coca con tomate y alioli. Los platos principales construyen su propio relato, con una coca de aguacate, calabaza, calabacín y queso de cabra; una hamburguesa vegetal elaborada en la casa, con cebolla asada, lechuga y mayonesa de romesco; o un arroz de verduras con setas que mantiene el hilo del fuego y del sabor. ¿El final? Los mismos postres, las bebidas y el café. Además, este menú es fácilmente adaptable para veganos.

Estas calçotadas se pueden disfrutar en los diferentes Mussol de Barcelona: en Casp, en Aragón, en la Diagonal, en Las Arenas y en Westfield Glòries. ¿A cuál os apuntáis?

- Mussol Casp. Casp, 19. M: Urquinaona (L1, L4)
- Mussol Aragó. Aragó, 261. M: Passeig de Gràcia (L2, L3, L4)
- Mussol Diagonal. Avinguda Diagonal, 613. M: Maria Cristina (L3)
- Mussol Arenas. Gran Via de les Corts Catalanes, 373–385. M: Espanya (L1, L3)
- Mussol Westfield Glòries. Avinguda Diagonal, 208. M: Glòries (L1)

Vic Braseria: calçotada con combinaciones sorprendentes

Si buscáis opciones que se salgan de lo habitual en la cocina catalana, Vic Braseria propone una lectura diferente de la calçotada: la combina con piezas de carne poco habituales en este formato, como el Wagyu o un chuletón de vaca vieja, sin romper la estructura clásica del menú.

Su propuesta parte de los calçots de Valls y los integra en un recorrido pensado para compartir. Antes, llegan a la mesa varios entrantes de cocina catalana: aceitunas marinadas con naranja, fuet de Vic con chips caseras, coca de Folgueroles con tomate y croquetas hechas en casa. Los calçots dan paso a los platos principales, que en el menú base incluyen carnes a la brasa como la butifarra artesana, el conejo o el cordero, acompañadas de patatas fritas, patata al caliu y alioli. El cierre es clásico, con opciones como crema catalana, miel y mató, sorbete o tarta de queso.

A partir de aquí, Vic Braseria ofrece dos variantes que cambian el protagonismo del menú. En una, los calçots se acompañan de un chuletón madurado, cocinado sobre piedra y servido con guarniciones tradicionales. En la otra, la propuesta gira en torno al Wagyu, con un carpaccio inicial y una pieza premium como plato principal, acompañada de espárragos verdes a la brasa, patatas y alioli.

El resultado es una calçotada que mantiene la estructura de siempre, pero que introduce productos de otra gama para quienes quieren dar un paso más dentro de la misma comida. ¿Listos para la fiesta?

Sicília, 202.
M: Monumental (L2)

Tierra Brava: cocina de mercado con un toque sofisticado

El restaurante de mercado que no podía ser más —porque está dentro del Mercat del Ninot— se abastece de ingredientes km 0 para ofreceros un pergamino de opciones que da la bienvenida a la temporada de los calçots con muchas ganas.

Los puntos fuertes de Tierra Brava son la coctelería, los arroces y el recetario catalán y, rindiendo homenaje a la tierra, celebran la llegada de esta hortaliza con un menú los fines de semana.

La entrada por la puerta grande comienza con una buena pila de calçots acompañados de un vaso vertido de salsa romesco y pan con tomate. La segunda parte es una parrillada de carne de todos los colores, que va desde el pollo hasta la carne roja más exquisita. El gran final es tierno y va variando: os puede tocar cualquiera de las especialidades dulces de la casa, como un sorbete de limón o frutos rojos, o un flan de maíz con palomitas caramelizadas. ¿Estáis preparados para esta explosión de sabores tradicionales e innovadores?

Carrer de Casanova, 133.
M: Hospital Clínic (L5)

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