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Si eres de los que aún piensa que el sake es ese líquido que te sirven ardiendo en un vasito de porcelana al final de un buffet libre, por favor, deja de leer. Lo que ocurrirá el próximo 29 de abril en Jara no es una cena convencional; es una performance gastronómica donde el arte y la artesanía se unen en un ticket de 220 euros. Sí, lo has leído bien, pero el lujo nunca ha sido apto para todos los públicos.
La velada está concebida como un maridaje total: Jonathan Jara abre su barra para un omakase de altísimo nivel donde cada plato ha sido diseñado para bailar con los sakes de François Chartier. Hablamos del hombre que Ferran Adrià definió como el experto número uno del mundo en aromas. Chartier no viene a llenar copas, viene a orquestar una experiencia basada en su ciencia de las armonías moleculares, utilizando su exclusiva colección de sakes Tanaka 1789.
Para terminar de redondear este hito sibarita, la casa de copas Riedel -que celebra su 270 aniversario- guiará una cata donde se demostrará cómo la geometría de una copa puede transformar radicalmente la potencia y la expresión del sake. Beber en el cristal equivocado es, para ellos, un pecado capital, y aquí aprenderás por qué.
Será efímero y, sobre todo, será esa clase de evento que contarás con un punto de superioridad moral -o elitismo descarado- en tu próxima reunión social. Les hablarás de la opulencia de una ostra con caviar Beluga servida en una copa Veloce Chardonnay, de un hamachi con trufa fresca o de aquel tataki de ventresca a la robata que se rinde ante el Essence 5 Drunk Monkey. Las reservas para este oasis de lujo sutil ya están disponibles en la web de Jara.
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