[category]
[title]
Andrés Huarcaya es un caso atípico. Peruano, llegó a mediados de los 90 y se forjó una carrera trabajando diez años en el cátering de elBulli. El Práctic es nómada y es él y su mujer, Ángela: del Hospitalet a Sants, cerraron para ir a trabajar a Dubai y ha reaparecido en Cornellà. El enclave es humilde, y excelente en su franja: por 10,20 euros no se puede ofrecer un menú de mediodía mejor que un potaje casero y pimientos del piquillo rellenos de pescado fresco. "No hago nada del otro mundo, pero estamos tan acostumbrados a los malos menús que hacerlo bien parece extraño", dice. El Práctico original era un teatrillo de alta cocina de barrio, ahora lo han limado hasta el tuétano y sólo son él y la mujer llevando una casa de comidas: caminan hasta el mercado y compran para una clientela íntima. En fines de semana y horario también nocturno encontraréis su extraordinario repertorio de tapas de creación propia: su oreja de cerdo crujiente es una leyenda urbana que hay que conocer.
Discover Time Out original video