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Reseña
La filosofía de Joan Gurguí, chef y propietario de La Bikineria, es que cada restaurante y propuesta culinaria se debe valorar en su medida: "Tú puedes tener el mejor bocadillo de fuet del mundo, o puedes hacer uno que sea un horror. Lo mismo pasa con los menús degustación, que los hay que no tienen ni pies ni cabeza o pueden ser sublimes". Y desde 2018 con la primera –y desaparecida– Bikineria del Mercat del Ninot, ha aplicado esta convicción a hacer el mejor bikini posible. En la calle Muntaner encontraréis un espacioso bar con horario ininterrumpido, donde presta atención a todos los detalles: el café, de especialidad y hecho con una Marzocco, y algunas tapas esmeradas para flanquear los bikinis: la ensaladilla rusa de la casa puede competir con la de cualquier bar de tapas de renombre. Pero claro, aquí la parte importante son los bocadillos planchados, con el punto de tostado del pan –y que evita el efecto húmedo de la sandwichera casera– encontrado con precisión.
El gran éxito de la casa, que apareció como fuera de carta y se ha quedado, es un fabuloso bikini de pollo a l'ast: "Hemos querido resumir todos los elementos del pollo a l'ast en un sándwich planchado", dice Gurguí. El relleno incluye pollo a l'ast de una rosticería de confianza –con piel incluida, el sabor adictivo que es la clave del ave– y un alioli suave de manzana al horno, todos estos sabores ligados con la cremosidad del queso Gouda fundido. Otras opciones: el balear lleva sobrasada artesana, queso de Maó, miel de romero, piñones y hierbas mediterráneas o un deleitoso bikini de bacon con mozzarella, queso azul y un cremoso de queso con pera. ¿Postre? Bikini de Nutella y frambuesas naturales.
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