Las pastas francesas juegan en otra liga. No es fácil lograr un milhojas que cruja de verdad al morderlo, ni una crema pastelera aireada y sedosa que no empalague. Hace falta técnica, paciencia y, sobre todo, tradición.
Un triple que se ha marcado el negocio familiar PAUL. Fundada en 1889, esta maison de ADN parisino francés y obrador propio ha convertido la pastelería en un ejercicio de memoria y precisión, y ha llevado ese saber hacer por medio mundo: hoy suma más de 850 establecimientos en 56 países.
La bollería ocupa el centro del escenario en esta casa: visible en vitrinas que invitan a detenerse y elegir, ya sea para llevar o para disfrutar en el local. El espacio funciona también como cafetería y restaurante, un refugio donde tomarse un café de nivel y acompañarlo de clásicos franceses bien ejecutados.
PAUL pone los pies más allá de la frontera del dulce: en los fogones, el restaurante cobra vida con una carta que rinde homenaje a la cocina caliente francesa. Al mediodía, se pueden disfrutar recetas icónicas: desde su mítica sopa de cebolla, servida dentro de su pan artesano, o el crujiente paillasson —patata con salmón ahumado y queso cremoso—, hasta un impecable entrecote a la plancha. Todo ello acompañado de tablas de quesos seleccionados y una cuidada bodega de vinos y champagne francés.
La propuesta se completa con un mosaico culinario de alto nivel: boulangerie con panes recién horneados con algunas harinas ecológicas traídas directamente de molino de PAUL en Francia; pastelería de autor elaborada con mantequilla de primera calidad y sin aditivos; y café de especialidad 100 % arábica, servido por baristas expertos.
¿No podéis esperar más? Los dos establecimientos recién estrenados en la ciudad condal se sitúan en la emblemática Rambla de Catalunya, 29, y en la Avenida Diagonal, 433, dos direcciones clave para trasladar la experiencia parisina al pulso cotidiano de Barcelona. A ellas se suma el obrador propio de la casa, ubicado en la calle Bailén, y donde se elaboran a diario los productos que llegan a sus vitrinas.



