1. Bellafila: Premio a la calidad gastronómica


Los propietarios de la exquisita Bodega La Palma (2025), en pleno Barri Gòtic, inauguraron en un local vecino el Bellafila en 2024 y, poco a poco, lo han posicionado como todo un lugar de peregrinación gastronómica en el distrito de Ciutat Vella. Trabaja con gran exigencia el producto fresco y de temporada, uno de los índices que más puntos suma en la categoría de “calidad gastronómica” de los premios; así como con un discurso propio, un servicio a la altura y un recorrido de largo plazo, que este restaurante cumple con creces.
La cocina de Bellafila parte de la tradición catalana, pero la mira con ojos actuales y le quita un poco de peso. No busca el plato efectista, sino el sabor limpio. Una carta corta y cambiante, que sigue el ritmo de la temporada y invita a volver.
Entre los platos que mejor definen la casa se encuentra la ensalada de tomates, afinada con un mar y montaña sutil que combina frescura y profundidad, o la sardina con uva, brillante, aparentemente sencilla, pero llena de capas de sabor. También destacan las elaboraciones de cuchara reinterpretadas, como las albóndigas mar y montaña o los snacks salados, que convierten recetas populares en bocados crujientes.
Bellafila, 5. M: Jaume I (L1)












